Viene un problema
más grande que el socialismo
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Juan Pablo II
¿Qué otra cosa es el nuevo presidente de nuestros vecinos, sino un opresor?
La opresión hoy ya no se ejerce por la invasión de territorios y mediante las armas como ha ocurrido en casi toda la historia de los pueblos, en la antigüedad, en la edad media e incluso en la edad moderna.
Hoy, la lucha se ejecuta a través de la competencia y los mercados.
Hoy, de manera directa lo que se busca es, como siempre, la obtención de ganancias ya sea en recursos, tesoros o plusvalías o más recientemente, por el dominio de los mercados.
Cada gobierno defiende lo que tiene en favor de sus empresarios y de su gente, aun a costa de eliminar a los otros.
Se entiende claramente lo que ocurrió recientemente en U.S.A. Entendemos lo que el candidato triunfador planteó, aun cuando no tenga razón, ni le asista la justicia.
En la obtención de dinero, no importa ni justicia ni razón, sólo vale lo que beneficia, en este caso, a los grandes empresarios y hasta eso, no a todos, a algunos.
Todos entendemos, todos, unos más o menos, comprendemos los pronunciamientos que hizo durante su campaña, como dijo Enrique Krauze Kleinbort, “ese psicópata”.
Estos psicópatas, no han perdido la razón, saben lo que quieren a costa de lo que sea.
Frente a ese dictador de nuestros tiempos, a los pueblos les queda fomentar la solidaridad y la unidad.
La solidaridad no llega sola, es necesario que exista un líder o muchos y un programa para que las acciones solidarias tengan resultados positivos.
Ese líder, en el caso nuestro, es Enrique Peña Nieto, por su carácter de presidente de la república; esperamos que tenga la fortaleza y la claridad de objetivos, para lograr una acción solidaria del pueblo mexicano.
Nosotros los mexicanos tenemos que defendernos, con razones y políticas de estado, de tal modo que no le quede otra al psicópata que ceder y conceder.
Bueno esto es muy sencillo en las palabras, pero muy complicado a la hora de los hechos.
Lo ideal sería que se haga por la paz, pero no hay que excluir enfrentamientos diplomáticos e incluso la constitución de bloques de naciones que permitan vencer al orangután.
Sí, muchas naciones de América, desde hoy están amenazadas y ante su debilidad, o sea frente a la fuerza bruta, sólo existe el camino de la unidad de los pueblos.
No creo que ese hombre quiera vencernos a través de una bomba atómica, porque entonces recurriríamos a su enemigo “pacifico”, Putin, que pareció sentarse a la mesa y comer en el mismo plato, pero en verdad, el ruso esperará que ese hombre fracase en sus políticas, y se le rebelen los pueblos a los que quiere poner como sus siervos.
Otra vez, nos queda confiarnos en los liderazgos de este país, encabezados por el presidente, para que con talento, aplicado a las diversas políticas de naciones civilizadas podamos enfrentar los efectos del muro, las consecuencias de la emigración, los golpes del orden financiero, el atropellamiento de los mercados y muchas cosas más.
Sólo juntos podremos enfrentar por la vía de la paz a este psicópata, que entendemos porque pudo captar, cooptar, este sí el humor social de la mayor parte de sus compatriotas.
Los hechos que vendrán no serán fáciles para nosotros y tal vez tampoco para aquel hombre.
Lo repetimos, unidad fundada en la solidaridad, con líderes eficaces.
Esperamos no tener traidores que cedan ante aquel, por las ambiciones que frecuentemente obnubilan a los seres humanos.
Con el tiempo conoceremos si tuvimos líderes que nos defiendan, si no los tenemos, surgirán otros que darán hasta la vida, echando al precipicio a los inútiles o convenencieros.
No hay que olvidar que verdaderamente, ese país de ese, nunca ha sido solidario con nosotros.
Hay que recordar que el quinto presidente de esa nación, James Monroe, expresó “América para los americanos”.
A propósito cito que Estefan Austin, viajó a la ciudad de México, en 1832, con la petición de que Texas fuera un estado independiente, claro, para que ellos lo integraran a su nación.
Como ocurrió en 1845, que Texas se anexo a Estados Unidos.
Tampoco hay que omitir la invasión de Estados Unidos a México, de 1846-1848, tiempo en el que los cadetes de la Escuela Naval Mexicana lucharon contra el ejército de Estados Unidos.
Hay que decirlo, se firmó el tratado de Guadalupe Hidalgo en el cual se cede el norte de California, Nuevo México y Texas a Estados Unidos, en esos años.
Todavía más, en 1853, se vende parte de Arizona en 10 millones de dólares.
Este país se salvó de otro atraco por la guerra civil de Estados Unidos en 1861-1865.
En 1911, en el inicio de la Revolución Mexicana, el presidente Taft, concentró miles de tropas en la frontera desde Brownsville hasta El Paso para proteger la inversión americana.
Esos hechos que citamos son sólo una muestra de la actitud poco fraterna con México.
Los negocios son negocios, si hay que matar a muchos o pocos, como decía Maquiavelo, hay que hacerlo, que es la filosofía de aquel.
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