El pensamiento científico de la época ejercería una clara influencia sobre los integrantes de la asamblea constituyente de Filadelfia, pensamiento científico emblemáticamente manifestado en los “Principia Mathematica” del sabio esotérico y nigromante Isaac Newton, ya fuese que tal influencia procediese de manera directa e inmediata , o bien mediata por vía de los pensadores de la Ilustración, concretamente por vía la obra cumbre del Marqués de la Brede y Montesquieu: “El Espíritu de las Leyes”, e incluso a través de una mayor sofisticación como la que implicaría en la especie la lectura de los “Principios Metafísicos de la Doctrina del derecho” de Inmanuel Kant.
A inspiración de la física mecánica sistematizada por Newton siguiendo los derroteros de “El Gran Ensayador” de Galileo, los asambleístas de Filadelfía idearon un sistema de “pesos, contra pesos y equilibrios” en el ámbito político, dado que el estado mismo y la dinámica social en su conjunto tendrían que estar en consonancia con el orden natural del universo con miras a consolidar con ello la felicidad de los hombres y de los pueblos.
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Los poderes públicos, en consecuencia, tendrían que ejercer contrapeso entre ellos pero sin sobreponerse uno respecto a otro sino tendiendo a la armonía que permitiese ampliar la libertad de los diversos agentes actuantes en la comunidad , al unísono de que se garantiza el orden, siempre indispensable para garantizar el adecuado funcionamiento de la vida en sociedad.
Un gobernante de escasos 16 meses carece de contrapesos ante una asamblea legislativa y un cúmulo de cuerpos edilicios de cabildo que extienden su vigencia y permanencia en los cargos por un espacio de tiempo de cuatro años y ocho meses y en el que el impulso electoral de los conformantes de dichos cuerpos obedeció a la voluntad político de su antecesor en el cargo y no a la suya; por lo demás, tampoco contaría con contrapesos y equilibrios en el hipotético caso de que se viera privado en la designación del fiscal encargado de procurar justica.
Dado el escaso plazo de su mandato, la lucha por sucederle empezaría prácticamente al unísono de su entronización en el mando, situación que abonaría a una debilidad estructural que luce por demás manifiesta, la astringencia presupuestal y financiera que, de manera tangencial pudiese presentarse durante el lapso de su breve mandato, no contribuiría en mucho a consolidar su poder, mismo que, dado el caso, tan sólo encontraría respaldo en fuerzas más allá de las que al efecto se contemplan en Constitución del estado, mismas que, por lo demás, sólo lograrían sostenerse en la medida de que su pretensión de mayor expansión lograra consolidarse desafiando con ello a todas las leyes concernientes a la expansión de la materia.
La física cuántica de Max Planc y acaso su configuración filosófica encabezada por Edgar Morin han sustituido al parecer a los paradigmas provenientes del siglo XVIII, pero ¿ podría acaso la entropía y el caos total, dotar de suficiente fuerza política a un gobernante que tendría que enfrentar un panorama de estallido social y desplazamiento humano en regiones enteras dominados por grupas de facinerosos abocados a la manera del “ Estado Islámico” al robo de combustibles extraído de los ductos que conforman la infraestructura petrolera nacional?