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OPINIÓN

La ciencia física y el pensamiento constitucional

Philadelphia. Principia mathematica. Newton. Pesos y contrapesos en la república. Libertad y armonía

Atilio Peralta Merino

Abogado por la Escuela Libre de Derecho. Premio Nacional de Periodismo “Ricardo Flores Magón” en la categoría de Artículo de Fondo. Compañero editorial de Pedro Ángel Palou; y colaborador cercano de José Ángel Conchello y del constitucionalista Elisur Arteaga Nava.

Sábado, Octubre 29, 2016

El pensamiento científico de la época ejercería una clara influencia sobre los integrantes de la asamblea constituyente de Filadelfia, pensamiento científico  emblemáticamente  manifestado en los “Principia Mathematica” del sabio esotérico y nigromante  Isaac  Newton, ya fuese  que tal influencia procediese de manera directa e inmediata ,  o bien  mediata por vía de los pensadores de la Ilustración, concretamente por vía la obra cumbre  del Marqués de la Brede y Montesquieu: “El Espíritu de las Leyes”,  e incluso a través de  una  mayor sofisticación  como la que implicaría en la especie  la lectura de los “Principios Metafísicos de la Doctrina del derecho” de Inmanuel Kant.

A inspiración de la física mecánica sistematizada por Newton siguiendo los derroteros de “El Gran Ensayador” de Galileo,  los asambleístas de Filadelfía idearon un sistema de “pesos, contra pesos y equilibrios” en el ámbito político, dado que el estado mismo  y la dinámica social en su conjunto tendrían  que estar en consonancia con el orden natural del universo  con miras a consolidar con ello la felicidad de los hombres y de los pueblos.

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Los poderes públicos, en consecuencia,  tendrían que  ejercer contrapeso entre ellos pero  sin sobreponerse uno respecto a otro sino tendiendo a la armonía que permitiese ampliar la libertad de los diversos agentes actuantes  en la   comunidad ,  al unísono de  que se garantiza el orden, siempre indispensable  para garantizar   el adecuado  funcionamiento de  la vida en sociedad.

Un gobernante de escasos 16 meses  carece de contrapesos ante una asamblea legislativa y un cúmulo de cuerpos  edilicios de cabildo  que extienden su vigencia y  permanencia en los cargos por un espacio de  tiempo de  cuatro años y ocho meses  y en el que el impulso electoral de los conformantes de dichos cuerpos  obedeció a la voluntad político de su antecesor en el cargo y no a la suya; por lo demás,  tampoco contaría con contrapesos y equilibrios  en el hipotético caso de que se viera privado en la designación del fiscal encargado de procurar justica.

Dado el escaso plazo de su mandato, la lucha por sucederle empezaría  prácticamente al unísono de su entronización en el mando, situación que abonaría a una debilidad estructural  que luce por demás manifiesta, la astringencia presupuestal y financiera que, de manera tangencial pudiese  presentarse  durante el lapso de  su breve mandato, no contribuiría  en mucho a  consolidar su poder, mismo que, dado el caso,  tan sólo  encontraría respaldo en  fuerzas  más allá de las que al efecto se contemplan en Constitución del estado, mismas que, por lo demás,   sólo lograrían sostenerse en la medida de que su pretensión de mayor  expansión  lograra  consolidarse desafiando  con ello a todas las leyes  concernientes a la expansión de la materia.

La física cuántica de Max Planc y acaso su configuración filosófica encabezada por Edgar Morin han sustituido al parecer  a los paradigmas provenientes del siglo XVIII, pero ¿ podría acaso la entropía y el caos total,  dotar de suficiente fuerza política a un gobernante que tendría que enfrentar un panorama de estallido social y desplazamiento humano en regiones enteras dominados por grupas de facinerosos  abocados a la manera del  “ Estado Islámico”  al robo de combustibles  extraído de los ductos  que conforman la infraestructura petrolera nacional?

albertoperalta1963@gmail.com

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