La democracia actual se ha transformado notablemente, y ello en correlación a la mutación sufrida en el mismo período por las instituciones y actores políticos, y por el entorno socioeconómico. La moderna sociedad urbana necesita, pues, una moderna democracia urbana.
Más artículos del autor
Mientras que en las primeras democracias clásicas, representativas y de corte liberal, apenas había representación de asociaciones y de intereses; por el contrario, hoy las sociedades son más complejas, plurales y fragmentadas; y hay más diversidad de opiniones, intereses, problemas, etc., y éstos necesitan canalizarse, integrarse y articularse, a través de los mecanismos de la democracia representativa. Ahora bien, la democracia actual además de ser representativa y participativa, requiere que sea también económica y social; la ciudadanía sin derechos económicos y sociales, y sin un mínimo de bienestar económico y social, no puede integrarse plena y eficazmente en la participación y en la vida política. El Bienestar Social garantiza la integridad, la cohesión y la estabilidad social; y permite la participación activa del ciudadano. No hay democracia activa sin ciudadanía activa.
La participación ciudadana en el clásico modelo del Estado de Derecho, regulada esencialmente a través del Derecho Administrativo, los cambios en nuestra sociedad han hecho que hoy surjan otras demandas y manifestaciones de participación, más colectivas y solidarias, y de mayor ámbito que las del pasado.
La participación en la gestión pública, que es una manifestación de la necesidad del ajuste a la gestión pública y de la necesidad que tiene ésta de una nueva legitimidad ciudadana, basada en los resultados y en la satisfacción de las necesidades y de las demandas de la sociedad civil y de los ciudadanos.
La gestión pública hoy no puede desvincularse del proceso plural y complejo de preparación, reflexión, debate, diseño y toma de decisiones en el ámbito público, así como también del control de su ejecución, resultados y efectos; de ahí nace la evaluación participativa de acuerdo a las exigencias de los resultados, y a la posterior rendición de cuentas.
El nuevo contexto, y en particular, el llamado “e-gobierno” implica y requiere, unas nuevas formas y unas nuevas vías de información, de consulta y de participación ciudadanas, utilizando para ello todas las posibilidades de las tecnologías de la información y de la comunicación. El pretendido carácter dialogante, relacional, modesto, cooperador, integrador, negociador de la gobernabilidad actual, hace necesaria y posibilita la participación democrática en la gestión pública.
La participación ciudadana es pues por hoy, el principal medio y manifestación de la democracia participativa, complementaria de la representativa tradicional; y a la vez también expresión de la necesidad de vincularse los poderes e instituciones públicas y la sociedad civil.
Por último, habría que señalar también que la idea de participación a nivel local, no sólo es la esencia y el fundamento para la manifestación del principio de la autonomía local y de la educación política para los ciudadanos, sino que también es consustancial para la gobernabilidad local.
[El autor es licenciado en Administración de Empresas y
Especialista en Administración Pública y Planeación Estratégica]