En octubre de 1966 la Secretaría de la Defensa Nacional, SEDENA, puso en marcha por primera vez el Plan DN-III-E, ante la emergencia causada por el desbordamiento del río Pánuco.
En la planeación de la defensa nacional como anexo “E”, este instrumento operativo militar establece los lineamientos generales a los organismos del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos, para atender a la población afectada por cualquier tipo de desastre, con tres fases de ejecución: auxilio, prevención y recuperación.
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Auxilio:
- Alertamiento
- Planes de emergencia
- Coordinación de la emergencia
- Evaluación de daños
- Seguridad
- Búsqueda, salvamento y asistencia
- Servicios estratégicos, equipamiento y bienes
- Salud y aprovisionamiento
Prevención:
- Simulacros de verificación de equipos de trabajo
- Reconocimientos en las vías de comunicación
- Actualización de los mapas de riesgo
- Comprobación del estado físico de centros de acopio, inventario de recursos, albergues y refugios temporales
- Enlace con Consejos Estatales y Municipales del Sistema de Protección Civil
- Organización de las fuerzas de reacción
- Despliegue de la Fuerza de Apoyo para Casos de Desastre (FACD)
Recuperación:
Reconstrucción y mejoramiento del sistema afectado (población y entorno) y reducción del riesgo de ocurrencia.
La SEDENA no tiene funciones en esta fase, sin embargo, a petición de las autoridades civiles, apoya en la rehabilitación de los caminos y recuperación de los servicios básicos de salud, luz y agua.
El filósofo Séneca afirmó: “Los males previstos resultan menores”.