Además de referirse al sonido de un silbato o de la bocina de un carro, en México la palabra “pitazo” significa un aviso secreto, un soplo o una advertencia anticipada sobre un peligro; eso pudo haber ocurrido en el caso del hallazgo de la infraestructura clandestina para el procesamiento y almacenamiento masivo de combustible en Reynosa, Tamaulipas.
Al respecto, el Gobierno Federal ha informado lo siguiente:
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Aseguramientos: durante los operativos coordinados las autoridades federales catearon e incautaron dos instalaciones utilizadas para el refinamiento artesanal y almacenamiento de hidrocarburos: un primer predio (Brecha El Becerro) donde se decomisaron más de tres millones de litros de hidrocarburos en una instalación que simulaba el funcionamiento de una planta procesadora industrial y contaba con siete tanques verticales fijos, 11 tanques móviles, red de tuberías, plantas generadoras de energía y 13 vehículos pesados (incluyendo tractocamiones y pipas). Un segundo predio donde aseguró una instalación clandestina en la misma zona rural donde había más de 109 mil litros de hidrocarburo, tanques de almacenamiento y más unidades de transportación.
Capacidad operativa e impacto financiero: de acuerdo con la información y los peritajes iniciales de la FGR las plantas no sólo servían como depósito, sino que estaban equipadas para procesar "diésel negro", la separación de naftas, solventes y la reconversión de residuos industriales o petróleo crudo. El valor comercial del combustible asegurado se calculó en casi 90 millones de pesos y al sumar la maquinaria, plantas generadoras, sistemas de tuberías y vehículos pesados, el valor total del aseguramiento asciende a más de 120 millones de pesos.
Línea de investigación: las carpetas de investigación se abrieron por delitos previstos en la Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Cometidos en Materia de Hidrocarburos; la FGR indaga si el combustible proviene del "huachicol tradicional" (ordeña de ductos de Pemex) o si se conecta con las redes transfronterizas de "huachicol fiscal" que introducen carburante ilegalmente desde Estados Unidos de América. En los reportes oficiales no se informó sobre la detención de personas durante la ejecución de los cateos.
Las dimensiones de las plantas aseguradas no son “invisibles”: alguien compró o rentó el terreno; algunos construyeron; quién gestionó permisos oficiales si es que los hubo; alguien contrató las pipas, quien suministró los residuos o hidrocarburos y ciertas personas recibieron el producto ya procesado.
Se ha sabido de otras refinerías clandestinas en ese estado de nuestro país, sin embargo, es significativo el que no había nadie en la refinería clandestina al momento del aseguramiento; ergo, el clásico “pitazo” es una explicación factible ante la ausencia de detenidos ¿los habrá más adelante?, ¿se investigará a la empresa transportista?
El político francés Joseph Fouché expresó: “Todo hombre tiene su precio, lo que hace falta es saber cuál es”.