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OPINIÓN

«Los periódicos se hicieron para matar moscas…»

Rosario Robles y sus palabras al gobernador de Chihuahua sobre el accidente de éste y su esposa

Raúl Espejel Pérez

Ha colaborado como articulista en la revista Jueves de Excélsior, El Universal de México, El Universal Gráfico, El Universal de Puebla, El Día, Nueva Era de Puebla y la revista Momento de Puebla (versión impresa y digital).

Jueves, Septiembre 1, 2016

Con firmeza y convicción, el miércoles 24 de agosto, la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles Berlanga dijo, en la ciudad de Parral, Chihuahua, que “los periódicos se hicieron para matar moscas y limpiar vidrios.” Doña Chayo, quien años antes que el presidente Peña Nieto la unciera a las filas del PRI, al designarla secretaria de Desarrollo Social de su gabinete, militó en la izquierda mexicana durante varios años y hasta dirigente nacional del PRD llegó a ser.

Fue durante un evento gubernamental, presidido por ella ─en representación del presidente Peña Nieto─ y el gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez ─quien estuvo acompañado de su esposa, la señora Bertha Gómez─, que la ahora titular de la Sedatu, se refirió, en el discurso oficial, al accidente aéreo que ambos cónyuges tuvieron hace un año, al desplomarse el helicóptero en que viajaban, resultando ilesos. Les dijo que le “da mucho gusto verlos a los dos bien, porque miren, yo lo he vivido: las tormentas van y vienen, los periódicos se hicieron para matar moscas y limpiar vidrios, pero la vida, que Dios les dio (es) una segunda oportunidad, esa sí, no la compra uno con nada y ustedes (enfatizó Robles Berlanga) están aquí vivos, fuertes y sanos.”

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Independientemente que la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano no lea la prensa, como deja entrever, porque utiliza los periódicos únicamente para matar moscas y limpiar los vidrios de las ventanas de su casa, en razón del cargo público que ocupa, debe estar enterada que los medios de comunicación impresos ─locales y nacionales─ han publicado diversas notas informativas que dan cuenta de los presuntos actos de corrupción de que se acusa al gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez.

Dentro de este contexto, el discurso de la titular de la Sedatu, en Parral, va más allá de una simple expresión de agrado personal porque el matrimonio Duarte Gómez salió bien librado del accidente aéreo que sufrió en agosto de 2015, proporciona elementos de juicio para pensar que la intención de Rosario Robles ─o del presidente Peña─ es demeritar las noticias publicadas por la prensa en contra de César Duarte por su involucramiento en presuntos actos de corrupción.

Existen antecedentes para creer que el gobernador de Chihuahua no ha sido un servidor público honesto.

Toda vez que no es la primera vez que Duarte Jáquez se encuentra implicado en conductas de corrupción. En la Legislatura LVIII del Congreso de la Unión (2000-2003), fue diputado de representación proporcional por el estado de Chihuahua, junto con otros  priistas que ahora son ahora cercanos al presidente Peña Nieto, como David Penchyna, director del Infonavit; Enrique de la Madrid, secretario de Turismo; Jorge Carlos Marín, representante del PRI ante el Instituto Nacional Electoral y Raúl Cervantes, aspirante fallido a ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ellos podrían estar enterados de lo que Duarte hizo mal en la Cámara de Diputados en esa legislatura.

Un pormenorizado trabajo de investigación realizado por la periodista Anabel Hernández, descubrió que Duarte Jáquez cobró a la Cámara de Diputados 5 millones 528 mil pesos por concepto de gastos médicos, presentando una factura apócrifa por más de 250 mil pesos por concepto de una supuesta operación quirúrgica que no se practicó a su esposa.

Esto da una  idea  acerca de la forma como procede César Duarte siendo servidor público. La corruptela quedó impune y Duarte Jáquez dispuesto a cometer la siguiente.

A escasas 24 horas que Rosario Robles, con su discurso, disminuyera, en público, el peso de la carga de corrupción que lleva sobre su espalda el gobernador de Chihuahua, el presidente Enrique Peña Nieto, limpió de culpas anticipadamente, a su amigo Alfredo Castillo Cervantes, al ratificarlo como director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, antes que éste se presentara a explicar en la Cámara de Diputados y en el Senado de República, las causas del mal desempeño de los atletas mexicanos en los Juegos Olímpicos de Brasil y el motivo por el que una persona ─estrechamente relacionada con Alfredo Castillo─ vistió indebidamente el uniforme oficial de la delegación mexicana.

Antes de ser cuestionado por los legisladores, Alfredo Castillo fue cubierto con una coraza de impunidad por el presidente de la república.

Para que nadie dude que Castillo Cervantes, a pesar de su cuestionado desempeño al frente del deporte nacional, es intocable e inamovible en la dirección de la CONADE. Peña Nieto, lo libró de cualquier culpa, al decir “Yo quiero que Alfredo se mantenga al frente de (esta institución), quiero que (mi amigo) Alfredo siga siendo quien lleve la representación y el esfuerzo gubernamental en el deporte (del país) porque sí sabe de deporte, conoce del deporte.”

Con las consecuencias negativas que pueda tener ese discurso en la imagen  presidencial, no existe, en México, nadie quien pueda ayudar al presidente Enrique Peña Nieto a salir del agujero en que encuentra hundido. Hace poco más de 3 años, en abril de 2013, cuando Rosario Robles, era secretaria de Desarrollo Social y fue acusada, insistentemente, de manejar clientelarmente los programas sociales, Peña Nieto salió en su defensa diciéndole ¡Aguanta Rosario, aguanta! LA experredista aguantó y ahora es titular de la Sedatu.

Detalles así, sumados a los casos de corrupción donde se ha visto implicado directamente el presidente de  la república y la forma errática como él y los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, han manejado  el conflicto con la CNTE, lo tienen deslizándose en una pendiente que lo mantiene en constante descenso en sus niveles de aceptación y popularidad.

Excélsior publicó el lunes 29 de agosto el resultado de una encuesta donde revela que el 69% de las personas encuestadas están en desacuerdo con la manera de gobernar del presidente Enrique Peña Nieto.

Los enredos, distorsiones y mentiras de Fidencio Aguilar Víquez

Estoy sorprendido por la gran capacidad que tiene mi buen amigo Fidencio Aguilar Víquez  para enredar y distorsionar lo que llega a sus manos y mentir con tal de evadir las consecuencias de sus errores o de sus abusos. La siguiente es la historia cronológica del diferendo que tuvimos él y yo, porque sustituyó indebidamente el título de un artículo periodístico mío.

  • A las 10:14 horas del 23 de agosto me envió un correo electrónico diciendo que como el título de mi artículo Margarita Zavala y la desmemoria o cinismo del priista Camacho  “es demasiado largo (62 caracteres incluyendo espacios) y no cabe en el formato. Vamos a tener que acortarlo. Pero no lo acortó, sino lo cambió.
  • Cuarenta minutos después, es decir, las 10:54 horas, Aguilar Víquez, indebidamente subió al portal de e-consulta el artículo con un título distinto al original (Ni AMLO ni Camacho afectan a M. Zavala).
  • Siendo las 12:40 horas, le expresé mi inconformidad y le pedí que me hiciera favor de publicarlo con el título original. Petición respetuosa que Aguilar desentendió.
  • Para manifestar mi inconformidad por su desatención escribí el artículo Sustitución indebida y además errónea, que e-consulta publicó el 25  de agosto.
  • El jueves 25 de agosto, a las 10:44 horas, el señor Aguilar Víquez, subió al portal de e-consulta el artículo titulado Ante la cerrazón del diálogo de SEGOB la ruta legislativa es la alternativa. Compuesto de 75 caracteres, olvidando ─o pisoteando─ su argumento de que el título del mío de 62 caracteres, siendo menor,  no cabía (¿?) en el formato. ¿Porqué para un título son demasiados 62 caracteres y para otro, 75 caracteres no lo son?
  • Don Fidencio, en vez actuar con sensatez y ofrecer una disculpa para finiquitar el diferendo en buenos términos. Se encolerizó y encolerizado escribió un bodrio ─que él alegremente bautizó con el nombre de “Respuesta de Fidencio Aguilar Víquez y en vez de dirigirlo a mí, lo dirigió, erróneamente también, al “Mtro. Rodolfo Ruiz Rodríguez”  que no tuvo participación alguna en el asunto.
  • La respuesta del amigo Fidencio es un bodrio, un galimatías y un batidillo de palabras confusas, inconexas y conceptos mal elaborados y peor colocados en un escrito.
  • Al iniciar su bodrio cometió un error de ortografía. En seguida se ufana que el texto del artículo “fue publicado íntegramente.” Nadie ha dicho lo contrario. Después Aguilar, enfurecido y a su muy peculiar y sui géneris estilo de escribir, afirma que “El título con el que se publicó el texto de marras corresponde a las líneas discursivas del mismo” Este término fue empleado erróneamente por Aguilar Víquez, porque, de acuerdo con cualquier diccionario, se relaciona con  discursos, no con artículos periodísticos.
  • Por si lo anterior no fuera suficiente para exhibir las inconsistencias, del colega y buen amigo Fidencio, remata su bodrio con una mentira. Afirma que me envió un correo (electrónico) avisándome “del cambio del título y las razones de ello.” Esto es falso, Aguilar Víquez ciertamente me envió un correo electrónico, pero diciéndome que como “el título ─de Margarita Zavala y la desmemoria o cinismo del priista Camacho─ es demasiado largo no cabe en el formato. Vamos a tener que acortarlo”. Jamás dijo que iba a cambiarlo o sustituirlo, porque si lo  hubiera dicho, yo no lo habría permitido. Hubiera preferido cancelar su publicación.

Con estas precisiones al galimatías de Fidencio Aguilar Víquez, de mi parte, doy por finiquitado el diferendo entre él y yo.

Respuesta de Fidencio Aguilar Víquez

Mtro. Rodolfo Ruiz Rodríguez

Director General de e-consulta

Presente

Señor director, en atención al texto de Raúl Espejel Pérez me permito observar lo siguiente:

la cólera que él ve, sin duda es la de sí mismo. Yo simplemete aclaré lo que pasó. Y desde luego, su texto fue publicado con un título acorde a las líneas discursivas del mismo. Todo texto, como es bien sabido, contiene líneas discursivas, y el de él, aunque no las comprenda, las tiene.

Reitero mis consideraciones y aprovecho para enviarle saludos cordiales.

Atentamente,

Fidencio Aguilar Víquez

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