Consumado el relevo en el PRI, el juego estratégico se enfila a construir un escenario basado en el voto duro de los partidos. Han abundado los desacuerdos por el perfil de Enrique Ochoa Reza y quizá haya sido un error por parte de Peña Nieto. Pero tal vez no. Siendo parte del grupo de Videgaray, al igual que Nuño y Meade, se entiende que los tecnócratas ejercerán un férreo control sobre la candidatura presidencial priista. Los que podrían disputarle la conducción, se encuentran en un atolladero. De un lado, Osorio Chong quedó atrapado en una mesa de diálogo que por momentos se tensa o se suaviza, pero no se resuelve. En todo caso, la CNTE logra liberar integrantes. Nuño comparte con él la presión, pero sin la responsabilidad de la seguridad ni la política interior. Del otro, Eruviel Ávila tiene por delante una elección complicada en su Estado, de la cual dependerá su futuro.
Los tecnócratas fortalecen su margen de maniobra. ¿Quién se beneficiará, Videgaray, Meade o Nuño? Antes de la candidatura, deberán resolver el posicionamiento del hidalguense. Que hasta la fecha se sostiene…
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“El juego de las estructuras…”
López Obrador y el eje EPN-Videgaray dan por sentado que la sucesión presidencial se decidirá mediante un choque de estructuras, del llamado ‘voto duro’. Llegaron a la misma conclusión por distintos caminos. Peña Nieto y el PRI enfrenta altísimo nivel de rechazo. Acaban de perder 7 gubernaturas y las que se disputarán en 2017 presentan síntomas de borrasca. Asimismo, tenemos la terrible inseguridad, la violencia delictiva y la impunidad, que anticipan un voto de castigo de aumentar la participación. No hay señales de que los datos negativos vayan a cambiar y cada intento de mejora, fracasa…
Al PRI no le conviene la participación rumbo a 2018, que evidentemente sería de castigo. Aquí se inserta la designación de Ochoa: alistarse para una elección presidencial con desenlace mediante voto duro. La mayoría del Partido entiende la necesidad de iniciar su cuarta etapa, cuyas tres previas pasaron por crear nuevas estructuras y desaparecer las obsoletas. Ante la posibilidad de una competencia de estructuras, crece la duda sobre si es el momento. Liquidar las que se tiene podría implicar la debacle a favor del PAN o de MORENA, por el éxodo lógico…
No se puede ignorar la fortaleza de López obrador, asentada en las encuestas, pero tampoco el reciente resultado electoral del PAN. Es un forcejeo por el voto de castigo y la participación ciudadana…
“Los temores de Andrés Manuel…”
Se calcula 33% para el que desee ganar la Presidencia y Andrés Manuel podría lograr la hazaña. Pero en términos reales, no es lo mismo el 33% acotado al voto duro que con una mayor participación ciudadana. López Obrador está inquieto por el crecimiento del PAN y tampoco quiere arriesgarse a que el alza participativa termine decantándose hacia allá. Es un doble juego: interactuar con la CNTE y los especialistas en el caos, para atizarle al hartazgo ciudadano, con la convicción de que podrá neutralizar el voto de castigo pro-panista y capitalizar el que lo mira con simpatía. A la par, hace llamados a las estructuras del viejo PRI, las que ven con preocupación el arribo de Ocho Reza porque las podría desaparecer, para que se sumen con él y alcanzar el 33% necesario…
Deslindándose de la CNTE, pretende generar simpatías y al abrirse a un acuerdo con el PRD, pone las condiciones para el choque en torno a Alejandra Barrales, entre los que se inclina por el PAN y los que prefieren sea entre izquierdas. Mancera apunta a jugar como opción ciudadana en tanto la sucesión presidencial no muestre un perfil definitivo. De imperar la participación, apostar por encabezar el voto anti-PRI. De ser el voto de castigo, pactar con MORENA o con el PAN. Lo innegable es que el ‘Ñoño’ Barbosa salió perdiendo y Alejandra Barrales tendrá que aclarar si continúa con ‘Los Chuchos’ o cambió a mancerista. De paso, cabe notar la importancia de las mujeres en los partidos de cara al 2018 y las elecciones en Estados Unidos, por el peso de Hillary Clinton. Por cierto, Hillary arrasó en la encuesta de NBC News/Wall Street Journal/Telemundo entre los votantes hispanos con 76% y creciendo…
“Un arma de dos filos…”
Originalmente fue una estrategia surgida del grupo de Beltrones, para propiciar que Margarita Zavala sea candidata del PAN. Hoy resulta vital para el polo tecnocrático y para Andrés Manuel. Parece contradictorio que, de un lado, coincidan a favor del voto duro y, del otro, empujen hacia una variable participativa. No lo es tanto. Cada aspirante tiene un escenario a resolver para tener posibilidades reales de ganar. Una interna panista cerrada, sería idónea para Anaya y don Máximo, gobernador de Puebla. De ser abierta, Margarita crecería sustancialmente. Pero otra cosa es la sucesión presidencial…
La paradoja que Videgaray y López Obrador tienen en mente, consiste en que Margarita logre la nominación montada en la oleada participativa pero pierda aprisionada por el voto duro en la sucesión presidencial. De tal modo que la fortaleza que consignan las encuestas, podría esfumarse con rapidez. Podría resultar, pero también es un arma de dos filos. Los partidarios de Margarita deben generar una tendencia participativa que concretice los porcentuales porque en un esquema de voto duro, Anaya y don Máximo tendrían mejores condiciones aunque los sondeos digan otra cosa, pues no debemos olvidar que la simpatía de ella se basa en el ciudadano promedio no partidista. Casi 60% del electorado manifiesta su preferencia ‘ciudadana’. De no catapultarse sobre esa porción mayoritaria, perderá en las urnas. Es el objetivo coincidente del PRI y MORENA: adversarios en ciertos aspectos, aliados por pragmatismo en otros. El complemento sería una campaña para posicionar que Margarita tendría poco margen para sumar estructuras transpartidistas, sobre todo de izquierdas…
Pero si Margarita fuese pivote participativo y además en Estados Unidos ganase Hillary Clinton, desfondaría a los dos mencionados. Esto nos revela la estrategia oculta del relevo perredista, donde se juegan aliarse con MORENA o con el PAN, pero también si el candidato será hombre o mujer. Es el pacto real entre Mancera, ‘Los Chuchos’ y el resto de las ‘tribus’. Alejandra Barrales sería la alternativa en caso de potenciarse una sucesión por la vía femenina por efecto de Hillary y Margarita, obligando al PRI a sopesar dos cartas: Claudia Ruiz Massieu y Rosario Robles…
“Una sucesión mediante destazamiento…”
Si la candidatura panista recayese en Anaya o don Máximo, aumentaría la presión para el PRI. López Obrador y don Máximo podrían desmantelarlo. En su base, existe simpatía hacia el tabasqueño. En sectores financieros y mexiquenses, el poblano lleva mano. Bases y cúpulas. ¿Quién prevalecerá? El riesgo de ruptura priista podría ser muy alto. Anaya ha cultivado buenas relaciones con el PRD, pero no del todo con el aparato ideológico…
Una interna panista cerrada, en la cual el queretano y el de Puebla pudiesen obtener el triunfo, tendría dos caminos externos: sumar estructuras disímbolas o apostar por la participación. El cálculo tendría que hacerse sobre la hipótesis de que Andrés Manuel quedase habilitado para capitalizar el voto anti-PRI (si Margarita fallase en el PAN y no hubiese contrapeso frente al de Tabasco). He aquí la importancia de ‘El Bronco’, que dividiría el voto anti-PRI para permitir el triunfo de los tecnócratas…
Hasta entonces…
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