De nueva cuenta, la hipocresía del gobierno federal, ante una más de sus derrotas, la madre de sus derrotas, pacta con un grupo de docentes a modo para alterar la evaluación de los docentes. Ante la resistencia magisterial en el país por parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ante la llamada “Reforma educativa” y la evaluación magisterial, Aurelio Nuño Mayer, secretario de educación pública federal, no tuvo más que aceptar su derrota. Sin embargo, ésta tendría que ser camuflada por un servil Juan Díaz de la Torre, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), quien sirvió de cobijo al vencido Nuño, al establecer un pacto de modificación de la evaluación magisterial. Esto no es un pacto del gobierno federal y el SNTE, es la primera victoria de la CNTE, quien ha puesto en jaque al gobierno de Enrique Peña Nieto y sus reformas neoliberales.
La reformación de la Reforma educativa es la nueva estrategia del gobierno de Enrique Peña Nieto ante la inconformidad de los docentes del país y manifestada por la CNTE, estudiantes universitarios, trabajadores de diversos ramos, madres y padres de familia y grandes sectores de la población en general. Después de la cerrazón de Enrique Peña Nieto, el exsecretario de educación pública, Emilio Chuayffet y el actual administrador de la educación, Aurelio Nuño Mayer, que dejó varios muertos, heridos y presos de conciencia, el gobierno federal muestra una estrategia enmascarada en el diálogo con los profesores del magisterio disidente, mientras que busca pactos con el SNTE y el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).
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El día 11 de julio, la Junta de Gobierno del INEE recibió al Comité Ejecutivo Nacional del SNTE para conversar sobre posibles mejoras a la implementación de la evaluación docente, según se señala en el comunicado 38 del instituto autónomo. En dicha reunión, ambas instancias reconocieron que la “[…] reforma educativa y en particular las evaluaciones docentes son perfectibles”. […]
Cabe preguntarse, ¿por qué después de la muerte, represión, encarcelamiento de docentes, ahora se comprende que la “reforma educativa” no es perfecta? ¿por qué después de tres años de resistencia magisterial se presentan pactos para revisar tanto la reforma como la evaluación? ¿no tendría que haberse realizado un procedimiento de esta naturaleza desde el principio y con la participación de todos los involucrados en el fenómeno educativo?
Pero también llama la atención, ¿por qué buscan pactar las cúpulas? ¿por qué el SNTE se monta sobre un movimiento magisterial del cual se ha alejado por conveniencia de estar junto al poder? ¿a quién le conviene este nuevo discurso de revisión de la reforma educativa?
Así, mientras el SNTE y Nuño Mayer anunciaban con bombo y platillo el 13 de julio la respuesta a los 12 resolutivos presentados por el Sindicato, dentro de los cuales se conviene un “rediseño global” del proceso de evaluación estipulado en la reforma educativa tras reconocer que “la percepción de que la reforma educativa tiene una orientación punitiva”, los profesores de la CNTE se reunían en la Secretaría de Gobernación, donde dejaban claras algunas cuestiones como la necesidad no de reformar la reforma, sino de derogarla, así como esclarecer que para esta corriente magisterial, Nuño Mayer y Díaz de la Torre no son interlocutores válidos.
Algo que es claro, es que con un pacto cupular no se restituyen las vidas, ni las heridas, ni la libertad. Lo que está en juego, además del respeto a la dignidad y los derechos magisteriales, es la educación del país y el rumbo que ésta tomaría en medio de un capitalismo salvaje, de medidas neoliberales que arrebatan no sólo la dignidad, sino la propia vida de quien sólo busca se respeten sus derechos.
Dos modelos para enfrentar una reforma que de educativa no tiene, hasta el momento, después de tres años, nada. Por un lado, los pactos del gobierno federal con un sindicato corrupto y lejano de los trabajadores magisteriales. Por otra parte, la lucha de las y los profesores para defender sus derechos y, que han evidenciado, la imperfección de una reforma que se creía perfecta, que no se cuestionaba desde el poder mismo.
La “madre de las reformas” está vencida, ha perdido la nube de “legitimidad” impuesta, como ha pasado con el gobierno de Enrique Peña Nieto y, con la gestión de su siervo, Aurelio Nuño Mayer. Ahora, así como se ha caído el halo de esta “reforma” sería bueno ver las aureolas de las otras.
Picaporte
Tres años después, a más de la mitad del sexenio, un nuevo Plan de estudios para la educación básica. ¿Se les habrá olvidado a los creadores de la reforma educativa la educación? No, para los dueños del dinero la educación no importa, sólo seguir capacitando mano de obra.