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OPINIÓN

Por el PRI, sólo Enrique Ochoa...Reza

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Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Julio 11, 2016

La voluntad o el capricho presidencial siempre ha elegido a los presidentes del PRI, esa es parte de su esencia genética. Hoy, sin embargo, repetir esa fórmula es un acto francamente aberrante.

Absurdo para ese partido y más aún para el presidente.

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El tricolor acaba de emerger de una elección desastrosa. En tres años ha dejado de gobernar a 20 millones de mexicanos. Manlio Fabio, su ex presidente (que llegó con la misma fórmula) hizo un examen severamente autocrítico. Expuso cómo un mal gobierno y pésimos gobernadores han socavado a esa organización.

Él, Manlio, un  dinosaurio biológicamente vigente, y por tanto bien visto por los priistas ortodoxos, dejó la mesa puesta para una rectificación a fondo. La terrible derrota, el gobierno federal sumamente desacreditado, la imagen del tricolor por los suelos, todo eso y más, apuntaba a un cambio profundo.

La lógica más elemental así lo indicaba, luego de todos los diagnósticos del fracaso reciente y las perspectivas del 2018.

Los  otros partidos, con una imperfecta y manipulada democracia, al menos han simulado renovar sus cúpulas por la vía del voto. Frente a todo esto, en el PRI se da la orden vertical de cocinar una dirigencia a modo y capricho del presidente Peña Nieto.

Si esto se consuma siguiendo la más rancia ortodoxia, estamos en vísperas del hundimiento total del “PRItanic”.

La conclusión es obvia. No aprende el Presidente. O se empeña rabiosamente en ir contra la corriente de modo frontal. Y casi dictatorial podría decirse.

Y la decisión no podía ser más desafortunada, al nombrar al director de la Comisión Federal de Electricidad. El genial caricaturista Helguera ha sintetizado de modo magistral  y cruel este momento en la vida del PRI. Muestra la imagen del nuevo jefe priista Enrique Ochoa Reza anunciando: “NOMÁS TERMINO DE SUBIR LAS TARIFAS Y ME VOY AL PRI A PROMETER QUE BAJARÁN”.

Su cercanía con Peña Nieto es directamente proporcional a su ausencia de carrera y méritos priistas. Ello no obstante, han circulado datos curriculares y testimonios de credenciales que buscan avalar su trayectoria en el tricolor, métodos conocidos que en realidad no dicen nada.

En cuanto a la referencia a ser un hombre químicamente puro en el círculo del presidente, esto, lejos de ser un valor en estos tiempos, lo sitúa en el núcleo de las críticas de dentro y fuera del PRI, precisamente porque el presidente y su equipo han tenido que ser ocultados en la elección reciente, para no despertar animadversión en el electorado por la suma de negativos que acumula.

La reciente encuesta de El Universal (mes de junio) muestra una aprobación al presidente del 29 por ciento.

Y peor aún en el caso de Enrique Ochoa, al provenir de una empresa ineficiente, con lunares cancerosos por el sindicalismo corrupto que la caracteriza, y por ser el modelo de las peores contradicciones del gobierno federal actual: ofreció  reducción de tarifas de luz  como bandera de campaña y acaban de anunciar onerosos aumentos.

Y más todavía, el dirigente priista en ciernes es identificado como uno de los autores tras bambalinas de la reforma energética, otro de los puntos vulnerables de su patrocinador.

Pero lo que habrá de suscitar una molestia extendida –muda, quizá, o con rechazos que se traduzcan en salida de militantes del tricolor- es el hecho de que el tiempo del presidente no está para decisiones verticales, contundentes y a la antigua. Sin siquiera un barniz democrático.

Si la llegada  al PRI de Manlio –y su salida con la lectura de una suerte de testamento político para los tiempos por venir- despertó la idea entre priistas fidedignos a los colores y rituales de ese partido, de que un hombre de tal estatura y no ligado a Peña Nieto concitaría ideas y proyectos para una puesta al día de su partido, quien llega y su promotor anticipan todo lo contrario.

Si de suyo los dirigentes priistas han sido sólo fieles ejecutores de la voluntad presidencial en una especie de secretaría externa del gabinete, con Ochoa Reza habrá que esperar algo peor.

Más aún vistos los antecedentes recientes, del PRI nacional en relación con Puebla, por ejemplo, donde quedó flotando en el ambiente la densa hipótesis de que aquí la elección fue en realidad para cuidar los intereses y negocios presidenciales, nada más.

Ver para creer…

xgt49@yahoo.com.mx

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