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OPINIÓN

El PRI: Refundación o muerte…

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos

Lunes, Julio 11, 2016

Los datos que arrojan los estudios de opinión pública confirman que, de permanecer tal y como está, el PRI se encamina a perder la Presidencia de la República en 2018. Al poco de haber perdido la elección presidencial en 2000, los laboristas ingleses recomendaron a una comisión del PRI no obsesionarse con recuperar el poder en el corto ni mediano plazo. Debían concentrarse en una reforma profunda del Partido para democratizarlo y prepararlo para los retos de la era global. Un aspecto toral consistía en lograr el ascenso de una generación formada lejos de los privilegios del gobierno, pero no hicieron caso. Los laboristas calculaban que un verdadero cambio al interior del PRI llevaría alrededor de 15 años. Al decantarse por el retorno a Los Pinos a la brevedad, no se percataron que cometían el error que los ingleses anticipaban: Peña Nieto simboliza a los priistas que crecieron al amparo del poder y las consecuencias están a la vista…

Hoy Enrique Ochoa Reza se enfila a dirigir al PRI. Un hombre muy cercano al Presidente y el dato nos arroja una lectura del escenario que deberá afrontar: el principal activo del PRI lleva tiempo en la lona de la opinión pública, noqueado por la vía rápida. Hay un vacío de liderazgo y un altísimo rechazo a Peña Nieto. El Partido necesita figuras de talla nacional que llenen las carencias del mexiquense. Ochoa Reza no es un político con liderazgo consolidado. No es cuestión de capacidad, que sin duda la tiene, sino de impacto mediático y confianza ciudadana. Si desea ‘enderezar el barco’, tendrá que ir más allá de ser un hombre de confianza de Peña Nieto. Ser percibido como un simple subordinado lo hundirá más rápido de lo que se los cuento. Si viniese a cargo del ‘departamento de cosméticos’, fracasará confirmando la derrota por anticipado. La situación se antoja complicada porque en 2017 estarán en juego tres gubernaturas, una de ellas la del Estado de México y no hay que perder de vista que, de nueva cuenta, salieron a relucir en Estados Unidos los presuntos vínculos entre Humberto Moreira y la delincuencia organizada. Lo dicho por los laboristas se cumple en su lado negativo…

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“El invierno de los sectores del Partido…”

Emilio Gamboa ha expresado su respaldo a Enrique Ochoa Reza, seguido de una cascada de declaraciones de otros enclaves, sobre todo de la CNC. Cuando el Partido cambió a PRI, desapareciendo al sector militar, se apoyó en tres bloques: CTM, CNC y CNOP, expresiones de un poder eminentemente vertical. La globalización trajo aparejada la necesidad de partidos estructurados mediante nodos y redes. Nada que ver con los tres pilares mencionados. Sería desastroso un simple cambio de nombres y siglas. ¿Cómo decirles que dicha época tocó a su fin? No será fácil modificar el entramado de grupos e intereses en cada una de ellas. Al margen de cómo le vayan a llamar, se va alineando la estrategia para la cuarta etapa del PRI. Resulta paradójico que la CNC hablase de ‘refundación’, cuando tal vez implique su propia desaparición. El discurso de Manuel Cota también incluyó a la Revolución mexicana como referente, cuando la situación actual es tan distinta. Lo que sigue en pie es la traición al ideal democrático del maderismo. Los problemas del campo y la ciudad transita por otros caminos que no son los de hace un siglo. Emilio Gamboa prefirió ser más acotado y habló de ‘revitalizar’ al PRI…

Externamente, Ricardo Anaya y Beatriz Mojica le tundieron al PRI, señalando los escándalos por corrupción, al tiempo de afirmar la necesidad de un cambio en las élites de sus respectivos partidos…

En el contexto, gravita el deterioro de los distintos grupos que componen los sectores del PRI. La petición de la CNC sobre “no ser olvidados”, reveló el fondo de la cuestión en todo su dramatismo. Partiendo de los tres bloques, será muy difícil permanecer en Los Pinos. El contraste entre el discurso de Ochoa Reza y el de Cota fue muy evidente. Mientras el primero habló en términos de los ‘partidos de ciudadanos’, el segundo lo hizo en el marco de los ‘partidos de masas’…

“La impronta nazifascista…”

Cuando Plutarco Elías Calles concibió la idea de fundar el PRI, la estrella de la política europea era Benito Mussolini. La atracción del sonorense hacia él fue de tal magnitud que copió la estructura. Unos cuántos años después, resultó innegable su fascinación por Adolfo Hitler y lo manifestó en algunas de sus declaraciones. A partir de Miguel Alemán, el PRI se fue vaciando de la mayoría del contenido ideológico, para plantarse sobre la base de nacionalismo revolucionario pragmático. Sólo importaba el poder, no la ideología. Ochoa Reza no la tendrá fácil. Un cambio real lo colocaría en línea de colisión con las redes clientelares, donde la tensión hace ver una doble tendencia: sumarse a MORENA o al PAN…

El hasta ahora imparable hartazgo ciudadano fracturó el vínculo sectorial con el reclamo ciudadano. Pero no se trata de reconstruir puentes, sino de que la realidad global dejó de corresponderse con esa estructura. El 5 de junio, la ruptura apareció con toda claridad en el descalabro ocurrido. No se podría esperar otra cosa al no percibirse una actitud firme ante tantos bloqueos, la quiebra de comercios, marchas y plantones, paros en escuelas y universidades, protestas de indígenas y acciones desestabilizadoras…

Peña Nieto no ha podido llegar al 30% de aprobación y la ciudadanía que lo reprueba no baja del 63%. El rechazo al PRI se torna peligroso de cara a las elecciones de 2017 y 2018. El PAN puntea en preferencias, mientras en PRI y MORENA se disputan el segundo sitio. Peña Nieto enfrenta una fractura con la ciudadanía, pero igualmente dentro del PRI. La estructura sectorial no tiene futuro y Enrique Ochoa Reza lo sabe…

“Un Partido-Presidente sin ciudadanos…”

La mezcla es de alto riesgo. En el PRI culpan al Presidente de la debacle, pero lo cierto es que el PRI va en caída libre. Uno al otro son ‘una piedra atada al cuello’. Si ambos ruedan cuesta abajo, ¿quién va a detener la caída? El punto más delicado radica en saber si Ochoa Reza encontrará algo de lo cual asirse. O hace a un lado al Presidente o se enfrasca en una refundación del Partido que pasa por la necesaria desaparición de sus sectores, al no coincidir con la naturaleza de los partidos de ciudadanos…

La tendencia hacia perfiles ciudadanos refleja una crítica hacia las élites políticas, donde Peña Nieto y el PRI pagan el precio más alto. Pero de paso es una advertencia al resto de los partidos: la ciudadanía pide opciones que se identifiquen con ellos. Los aspirantes del PAN, PRD y MORENA tendrán que atender a esa expectativa. No tengo duda que se avecina en cada uno de ellos una batalla por la conquista de los electores y no sólo de sus militantes. Al estar identificado con los desestabilizadores, López Obrador resulta afectado. El voto anti-PRI porta un buen número de voto anti-Peje. Este último universo es el que Ochoa Reza intentará atraer, porque hasta ahora el PAN lo viene capitalizando. El tabasqueño se tendió a sí mismo una trampa y de no hallar una solución, terminará facilitando el retorno del PAN a la Presidencia. Pero si el PAN se equivoca en sus decisiones o se fracturase, el PRI podría tener un margen e incluso MORENA. Anaya, Margarita y don Máximo se preparan para configurar su propio perfil ciudadano. De fracasar la transformación que el PRI necesita, quizá procedamos a refundar todo el sistema teniendo como eje al PAN, a MORENA o a ambos. Ciudadanos y partidos pequeños tendrán especial importancia. Todo ello pasa por la elección del Estado de México…

Hasta entonces…

Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com

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