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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Frente de la batalla, renovarse y seguir

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Alejandro Armenta Mier

Maestro en Administración Pública, presidente del Senado de la República y presidente de la Comisión de Hacienda. Más de 34 años de su vida dedicado al servicio público. Mis principios: ser útil, agradecido y acomedido.

Jueves, Junio 23, 2016

La salida de Manlio Fabio Beltrones de la dirigencia nacional del PRI nos deja varias reflexiones.

Manlio es un líder natural que deja un precedente de la necesidad apremiante que tiene el Partido Revolucionario Institucional. El PRI requiere de renovarse a través de un ejercicio de autocrítica que retome la ideología de trabajar por la ciudadanía. 

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Sin duda, el dirigente del CEN del PRI se va fortalecido, con dignidad, ante la militancia pues juntos enfrentaron procesos electorales en un contexto nacional complejo; aplicándose en ese sentido la máxima de que “los gobiernos actúan y el partido resiente, en todos los niveles, federal, estatal y municipal” donde la factura se cobró el pasado 5 de junio.

En el PRI hay que tomar conciencia que en las batallas se gana pero también se debe aprender de los resultados adversos, siendo fuente de exigencia y no de complacencia pues fungir como comparsa tiene un costo de cara a los ciudadanos, quienes exigen gobiernos con sensibilidad política y con sensibilidad social.

El PRI debe ser un partido cercano a la gente y a sus militantes. Los que ocupan cargos, desde Presidente de la República, gobernadores, senadores, diputados locales y federales, alcaldes y regidores, deben regresar al partido lo que éste les ha dado.

En el caso de Puebla, el PRI debe actuar como oposición o los resultados en el 2018 serán adversos, por eso la prioridad es trabajar desde ahora y ojalá la nueva dirigencia entienda que Puebla es importante como estado.

Evitar endosar las culpas es decirle a los que lo hacen, que en la pasada elección les faltó ser oposición desde el principio de la campaña, evitar hincarse ante el poder.

Darle paso a la autocrítica es cerrar la puerta a los aduladores del poder que aplauden los excesos en el ejercicio del poder público de gobernantes, de presidentes municipales, de diputados federales y locales y de funcionarios que trasgreden la vocación de servicio para beneficiarse de manera personal.

Ese ejercicio permitirá retomar las demandas sociales de la población que está harta de que los partidos políticos sean comparsa de los abusos que generan desánimo y desconfianza en las instituciones.

El problema no es poner o quitar dirigente, se trata de tener una visión desde el poder entendiendo que se gobierna para los mexicanos y que lo que se hace como gobierno le impacta al partido; entender que es prioritario atender las necesidades sociales de la población, de los maestros, de las comunidades indígenas, de los jóvenes y las mujeres con la firme visión de recursos son públicos y no de los gobernantes en turno.

Escuchar a los ciudadanos, que expresen si los recursos que administra el Gobierno de la República y los gobernadores de los estados les están sirviendo eficientemente a los mexicanos, evitando las obras faraónicas y de relumbrón dando prioridad a temas sensibles como la salud, la educación y la seguridad pública que requieren mayores presupuestos.

Debemos ser autocríticos, no caer en omisiones. Las elecciones no se ganan ni se pierden el día de la elección. Se organizan y se construyen con tiempo.

Los resultados adversos en política deben asumirse como experiencia. Se requiere iniciar una nueva etapa donde haya unidad, reorganización y capacitación de seccionales y cuadros que reestructurados, constituyan la base para el futuro inmediato.

Por ello, tal como lo expresó Manlio Fabio Beltrones,  “estamos obligados, como nunca antes, a escuchar la voz y reclamos de los ciudadanos, de todos ellos, votantes priistas o por otros partidos, que exigen mejores resultados en sus gobiernos y combate a la corrupción e impunidad, dondequiera que ésta se encuentre”.

El PRI sigue siendo primera fuerza política nacional y ése es el reto a preservar con responsabilidad pues se gobernarán 15 estados que concentran el 45 por ciento de la población el país.

Se debe generar gobernabilidad en el país, bajo las premisas de orden, legalidad, consensos y legitimidad, para evitar que problemas en municipios y estados sean endosados al gobierno federal

Sigamos construyendo el proyecto de Nación para el siglo XXI que dé certeza y esperanza a nuestras familias y al futuro de México con gobernabilidad y estabilidad social.

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