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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Desestabilización y lucha por el poder…

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos

Lunes, Junio 20, 2016

Conforme transcurre el tiempo, la sucesión presidencial que se avecina muestra perfiles más precisos. En vano se esfuerzan en Los Pinos al negarlo: vivimos una sucesión adelantada. En el PRI y en MORENA cunde la preocupación, pero por motivos distintos. El PRI se encamina al 2018 en medio de una paradoja: tratando de restaurar el poder presidencial, están en riesgo de perderlo. Estuvieron a punto de lograrlo pero todo cambió en Iguala. Al lograr los acuerdos para las reformas, confiados a los buenos oficios de Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, el prestigio de Peña Nieto alcanzó su punto culminante y luego sobrevino el desplome…

De unos días a la fecha, se enfrascó en una intensa estrategia, apoyándose en la PGR y en el Poder Judicial tratando de recuperar la confianza ciudadana, sobre todo con el tema de los juicios orales. Pero no es cuestión de tomar decisiones acertadas para luego socializarlas. El problema más delicado de Peña Nieto es que la mayor parte de la ciudadanía ha decidido no creerle más y su círculo de confianza no da señales de haberlo entendido. Por eso cada intento termina en el fracaso

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Andrés Manuel, por su parte, venía corriendo solo en el carril de la teoría de la conspiración y la renovación moral, tachando a la élite gobernante como “la mafia en el poder”. Pero el 5 de junio todo cambió y ahora peligran sus posibilidades de aglutinar al voto anti-PRI de aquí al 2018. Teme que el PAN sea la opción de una nueva alternancia. Cada escándalo de corrupción parecía darle la razón y los electores oscilaban entre sus recelos a la versión mexicana del chavismo y su rechazo al cinismo de ciertos políticos. López Obrador sabe que podría ser desplazado en la carrera por la sucesión presidencial…

El hartazgo ciudadano, a raíz de la violencia delictiva, la impunidad y la endeble vigencia jurídica, agravada por las violaciones a los derechos humanos, podría contar con una alternativa distinta del populismo. En medio del forcejeo, se vislumbra una variable que quizá modifique el escenario en 2018 y sea determinante en el resultado…

“La batalla que se avecina…”

De 2012 a la fecha, las elecciones se han decantado por el voto duro de los partidos, pero en 2018 habrá un potencial rondando los 14 millones de nuevos electores y los análisis registran que son adversos al PRI. Andrés Manuel contaba con encabezar el malestar de los jóvenes, pero el 5 de junio el proyecto se tambaleó. El PAN no tiene asegurado que los vaya a capitalizar, lo que anticipa una feroz disputa. El desenlace de la sucesión presidencial vendría de la combinación entre voto duro y participación juvenil. Son muchos los votos en juego y su carácter anti-PRI anuncia una elección muy complicada para el Partido en el poder, que el próximo año tendrá que resolver el proceso electoral del Estado de México, lugar de origen de Peña Nieto. Perder o ganar por una mínima diferencia tendría un efecto simbólico altamente negativo…

Aunado a perder 7 de 12 gubernaturas el 5 de junio, gravita la presión de la juventud que comenzará a hacerse presente en 2017. No significa que tal cantidad de votantes entrará en vigor hasta 2018. Mediáticamente se habla de ‘las muertas de Juárez’, cuando todos sabemos que los municipios mexiquenses puntean y al menos uno de ellos supera a Ciudad Juárez. Por eso modificaron la ley en estados gobernados por el PRI: para evitar la tipificación del feminicidio y otros delitos. Pero el problema persiste y temen el voto de castigo en territorio mexiquense. La competencia entre el PAN y MORENA por el sufragio de la juventud, abonará a la participación…

“El autoritarismo participativo…”

Niveles altísimos de inseguridad, violencia, corrupción e impunidad en algunas regiones, a la espera de 14 millones de nuevos electores. La oleada delictiva hace pensar en una ‘mano dura’ que imponga el orden y la ley, pese al riesgo autoritario. Jóvenes descontentos en pos del futuro, apuntando a un perfil presidencial ciudadano y participativo. De un lado, está roto el marco de seguridad y, del otro, los electores que vienen sólo necesitan quién los aglutine. Don Máximo, gobernador de Puebla, y López Obrador representan dos tipos de ‘mano dura’, tecnocrático y populista. Margarita Zavala se inclina por la participación. Anaya se ubica más cerca de ella, pero por razones prácticas se opone a una selección panista abierta, pretendiendo sellar un pacto con los grupos que la apoyan. Mancera y ‘El Bronco’ deben consolidarse para poder aspirar. En el PRI hay perfiles autoritarios, tecnocráticos y populistas, pero enfrentan el problema de que la ciudadanía los ubica como parte de la problemática que se vive…

Tenemos que sopesar el curso de los hechos, pero intentar unir el hartazgo ciudadano con los deseos de participación juvenil, tal vez conduzca a una especie de ‘autoritarismo participativo’. Nadie reúne los requisitos. López Obrador tendría que renunciar a los disparates del populismo que han hundido a otros países en el caos, como Venezuela. Don Máximo deberá desarrollar una política de mayor vinculación ciudadana. Margarita carece de antecedentes ejecutivos ante problemas caóticos o desestabilizadores. En el PRI, Osorio Chong tiene buena imagen pero no ha podido superar los problemas de inseguridad y violencia. Eruviel Ávila tiene margen de maniobra populista, pero antes debe resolver la elección mexiquense. Beltrones viene menguado por el fracaso electoral reciente y Videgaray no crece en las encuestas. Las elecciones de 2018 serán muy difíciles y complejas para el PRI…

“La quiebra ética presidencial…”

La pésima forma en que abordaron los casos de Iguala y Tlatlaya, la ‘Casa Blanca’ y los escándalos del Grupo Compacto, provocaron algo más que la debacle presidencial. El presidente debe dar ejemplo y una disculpa habría servido, aunque diese lugar a las críticas de sus detractores. La ruptura moral y el vacío, favorecieron en primera instancia a Andrés Manuel. Luego Margarita le ganó terreno y el éxito del PAN en las pasadas elecciones, metió en la pelea a don Máximo y Anaya. Si Peña Nieto no garantiza ni se disculpa, su crisis de credibilidad irá unida a una profunda quiebra moral. El que aspire a la Presidencia deberá liderar el descontento, convencer de que es eficaz y eficiente, así como sensible ante la ciudadanía, englobado en una probidad moral. La ‘Casa Blanca’ fracturó la imagen presidencial y lo relativo a sus allegados puso en duda su autoridad ética. Eso es lo que el PRI tendrá que resolver si desea permanecer en Los Pinos. La debilidad presidencial es aprovechada por los promotores de la violencia callejera…

“La espiral desestabilizadora…”

El fin de semana, de nueva cuenta hubo un violento enfrentamiento con la disidencia magisterial en Nochixtlán (Oaxaca). La CNTE juega  a las vencidas con el Presidente y su Grupo Compacto, en la persona de Aurelio Nuño, secretario de Educación. Hubo muertos y heridos. Los adversarios del Presidente hablaban de ‘ejecutados’ y tachan a Nuño de ‘asesino’. Es la ruta desestabilizadora mediante confrontaciones y ‘juicios mediáticos’ sin defensa. El ala radical del populismo cobra fuerza, en tanto López Obrador en el fondo teme perder la elección presidencial por tercera ocasión. Sueña con un movimiento ‘popular’ que lo catapulte al poder sin pasar por las urnas…

Paradójicamente, los que en 2014 afirmaron que el gobernador de Puebla era culpable de lo ocurrido en Chalchihuapan, argumentando ‘línea de mando’, para afectar su proyecto presidencial, colaboraron sin saberlo para que ahora se acuse a Peña Nieto y a Nuño de lo mismo. Planeaban despedir a don Máximo de la gubernatura caóticamente y ahora son otros los que someten al Presidente a la espiral de la violencia. Es obvio que desean arrebatarle la conducción de la sucesión presidencial. El país se encuentra inmerso en una lucha frontal por el poder. Estabilidad y persistencia son torales para ello y es lo que buscan destruir. No debemos seguir así y tiene que caber la cordura. Inquieta que Peña Nieto pudiese terminar mal, porque afectaría a todos sin distinción de partidos. Hace falta alguien que actúe con firmeza, pero también México necesita la participación de sus ciudadanos…

Hasta entonces…

Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com

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