“El que prescinde de un amigo
es como el que prescinde de su vida”
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Sófocles
José Alarcón Hernández
La tierra se encuentra asfixiada. La humanidad la ha puesto en terapia intensiva. Los seres humanos estamos en esa casa, no nos podemos ir de esta tierra a otro planeta. Nuestro destino es común.
La tierra es la casa común de todos los seres humanos, sin importar, raza, idioma, religión o partido político al que se pertenezca.
La tierra, dice Leonardo Boff, es como una nave espacial, es un planeta esplendoroso, azul y blanco, que emerge apenas como un pequeñísimo cuerpo celeste en la inmensidad obscura del universo.
La tierra es el tercer planeta del sistema solar, entre doscientos mil millones de soles de la galaxia, la vía láctea. La galaxia a la que pertenece la tierra es apenas una de las miles que conforman el conglomerado integrado por otras galaxias.
Así, la tierra y la humanidad formamos una única entidad. La humanidad un cuerpo complejo, diverso, contradictorio, dotado de inteligencia y de una belleza encantadora.
La obra admirable integrada por los seres humanos junto con la tierra integramos un solo cuerpo, pequeñísimo en la inmensa obscuridad del universo.
La biosfera es parte del “cuerpo”, que guarda a la tierra y a la humidad. Así, tierra y humanidad son un microorganismo.
La salinización de los océanos, el régimen de lluvias y sequias, la dirección de los vientos y de las corrientes marinas que conforman un sistema son la casita que resguarda a la humanidad, afirma Boff.
La tierra es como una nave espacial que tiene recursos limitados de combustible, alimentos y tiempo de navegación.
El uno por ciento de los pasajeros, dice Boff, viaja en primera clase, con todo el confort de la súper abundancia y medios de vida.
El cuatro por ciento de esos pasajeros viaja en clase económica, con recursos para todos.
El noventa y cinco por ciento de los pasajeros se encuentra amontonado entre la carga, pasando frío y necesidades.
Poco importa la situación social y económica de los pasajeros, todos están en la misma nave y sufren la misma amenaza para la vida por el agotamiento de los recursos disponibles.
¿Por qué no nos ponemos de acuerdo, para distribuir mejor los bienes que la naturaleza nos ofrece?
Vamos en la misma nave, no hay alternativa, o nos salvamos todos o perecemos todos.
Hoy la tierra se ha convertido en objeto obscuro del amor humano. Podemos ser destruidos, no por algún meteoro o cataclismo natural, pero sí, por la irresponsabilidad y el egoísmo del hombre.
Hemos construido dos máquinas de muerte -afirma Boff- que pueden destruir la biosfera: las armas de destrucción masiva y la sistemática agresión ecológica al sistema tierra.
Es fácil advertir que los seres humanos somos responsables de la vida y de la muerte de nuestro planeta, nuestra querida casa común.
“Parece que estamos aprendiendo a amar a la tierra, como a nuestra madre, la que nos dio la vida y la alimenta”.
“La tierra no nos produce sólo a nosotros, seres humanos. Produce millares de microorganismos que componen el noventa por ciento de toda la red de la vida, los insectos, que constituyen la Biomasa más importante de la Biodiversidad.
“La tierra produce la diversidad incontable de seres vivos, animales, pájaros y peces, nuestros compañeros en la unidad sagrada de la vida, porqué en todos están presentes los veinte aminoácidos y las cuatro bases fosfatadas que forman parte de la composición de cada ser vivo.
“Somos hijos e hijas de la tierra, sentirse tierra es sumergirse en la comunidad terrenal, en el mundo de los hermanos y de las hermanas, generados todos por la grande y generosa Madre Tierra, nuestro hogar común.
“Querida tierra, tu cuerpo está hecho de polvo cósmico, era una semilla en el vientre de las grandes estrellas rojas, que después explotarían y te lanzarían por el espacio ilimitado. Viniste a anidar, como embrión, en el seno de una estrella ancestral, en el interior de la vía láctea, trasformada después es Supernova”.
El hermoso texto inscrito en el libro de Leonardo Boff, “La fuerza de la ternura”, afirma: “Y viniste entonces a parar en el seno acogedor de una Nebulosa, donde, ya niña crecida, vagabas en busca de un hogar”.
El sol se enamoró de ti, te atrajo y te quiso en su casa, junto con los otros planetas y luego de ese matrimonio surgimos nosotros, por la ilimitada fecundidad, considerando bacterias, virus y hongos, hasta los más grandes y complejos seres vivos.
Así, como noble expresión de la historia de la vida, nos engendraste a nosotros, hombres y mujeres.
Tierra querida, ahora permites que como Jesús, expreses desde hace muchos miles de años, esto es mi cuerpo, esto es mi sangre. Entonces, tierra hermosa te transformaste en paraíso y lo que era vida humana se transfiguró en vida divina.
“Lo que era pan se hizo cuerpo de Dios y lo que era vino se hizo sangre sagrada”, afirma, Leonardo Boff.
“Tierra te hiciste Dios por participación, Dios -padre- y Dios -madre- de infinita bondad.
Todas las ideas y casi todo el texto son de Leonardo Boff, un intelectual y profesor emérito de la Universidad de Río de Janeiro.
Sus ideas, expresiones y concepciones merecen atención para meditación y reflexión.
Qué mejor que un filósofo connotado nos convide de sus concepciones de lo que es el hombre, la tierra y el universo. Podemos estar en desacuerdo, lo que importa es que él, con su mensaje, nos llama a preguntarnos y contestarnos: ¿quiénes somos?, ¿qué hacemos? y ¿qué queremos?, para nosotros mismos, aquí, en esta que es nuestra casa, La Tierra, llena de todos los bienes para sustento del hombre.
Las grandes compañías no pueden seguir teniendo el destino de la humanidad en su propia voluntad a costa de una gran parte de los seres humanos, porque, finalmente vamos en la misma nave y nuestro destino será trágico e igual.
No debe prevalecer la utilidad y la ganancia en favor de unos cuantos por la vía de la explotación de la tierra y de gran parte de los seres humanos, porque nos irá mal a todos, pobres y ricos.
No se puede poner en suerte el destino de la humanidad y la existencia de la tierra, por el egoísmo explotador de pocos que nos llevan al exterminio.
Este es un tema, la tierra, los ecosistemas de capital importancia, para tirios y troyanos, para rojos, azules y amarillos.
Nuestro futuro está en nuestra potestad; aún es tiempo, aún hay remedio; para que tierra y humanidad se salven de perecer y formar parte del espacio sideral.
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