El rito se cumple. El ocaso de un proyecto da pauta al amanecer de otro. El escenario económico continúa siendo el mismo, postergación del crecimiento y desarrollo, los problemas económicos continúan presentes con una aguda disparidad y polarización regional, la expectativa económica del estado está supeditada a los acomodos políticos y políticamente el autoritarismo, corrupción y patrimonialismo, siguen siendo los pilares de sostén del gobernante en turno. El rito y tradición prevalecen. El ocaso de una administración se hace más que evidente y la presencia de la naciente se asoma en el laberinto con claroscuros. Los cambios, la reorganización administrativa, integración de una nueva clase política, nuevos actores políticos se establecerán una vez más. Independientemente de los resultados de la elección el próximo 5 de junio, la máxima del sistema político mexicano, en Puebla prevalece, se mantiene como: más de lo mismo.
La economía mundial crece, se moderniza. Las nuevas tecnologías y los servicios del conocimiento están separando cada vez mas a los países, las regiones y a las propias ciudades. Puebla, al interior del país ocupa, un lugar nada privilegiado en participación productiva, pero también es el cuarto estado con mayor marginación y pobreza. Las diferencias regionales, incluso al interior de las localidades son abiertamente evidentes. El municipio de Puebla es una muestra de ello. La localidad de Puebla de Zaragoza una de las de mayor desarrollo pero, a menos de 20 kilómetros a su alrededor, sus localidades vecinas (San Miguel Canoa, La Resurrección, Totimehuacan, Xonacatepec, entre otras, muestran pobreza, rezago y escasos recursos para un desarrollo sustentable).
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La modernización no se logra de forma homogénea; que unas regiones, municipios, localidades, ciudades logren separarse en desarrollo respecto a otras depende de las cualidades de los recursos de capital, humanos y administrativos que dispongan. No es solo una cuestión de posicionamientos espaciales.
La coordinación de esfuerzos para beneficio de los municipios tiene una lógica elemental partiendo de una estrategia economica, conocer las posibilidades de cada localidad en las regiones, así como el apoyo real que se dé a los agentes que padecen la pobreza para encontrar actividades que les proporcionen expectativas económicas de reproducción. En esta tesitura es elemental integrar: El capital natural, cultural y patrimonial, la valorización cada vez mayor del medio ambiente y los recursos naturales, culturales y patrimoniales; El capital social, el fortalecimiento institucional y social así como la revitalización de la sociedad civil y el fomento de la participación de las comunidades locales; El capital humano, a través de la mejora del acceso a la educación, nutrición y salud, así como el fortalecimiento del papel de la mujer en la sociedad y la capacitación de los recursos humanos según las necesidades de innovación de cada sistema productivo territorial; y Las dimensiones microeconómica y territorial del capital económico, lo cual incluye, entre otros aspectos básicos, las infraestructuras facilitadoras del desarrollo, los servicios de apoyo a la producción (los servicios financieros y los servicios reales a las empresas) y el fomento en los territorios de la innovación productiva y empresarial.
En este sentido se debe de insistir en el desarrollo local vinculado a la competitividad de los municipios para generar servicios públicos e infraestructura esencial para alentar el desarrollo del territorio y sus habitantes.
Seis años, como los que concluyen, desde la óptica de la generación de capital y sustento del desarrollo del estado, no fueron suficientes, con ineficiencia económica es impensable impulsar un desarrollo sustentable. Las necesidades son muchas, la estrategia fue ineficaz. ¿Los siguientes dos años lograran poner la plataforma del desarrollo sostenido?
Los dos años que vienen no solo deben de verse en términos de una nueva administración que asume responsabilidad de impulsar gasto público –en su mayoría de origen federal-, administración política, sino como una administración con amplia visión económica. Capaz de lograr coordinar esfuerzos federales y municipales que tengan objetivos básicos de impacto medido en un solo indicador: bases de desarrollo en regiones y microrregiones, considerando aspectos estructurales básicos como: Integración territorial por regiones, acorde a las potencialidades que estas tienen; Inclusión de los municipios centrales de dichas regiones al esquema de desarrollo por infraestructura; Favorecer el empleo en los municipios a través de acciones relacionadas con la infraestructura e integración.
Tener una visión inmediatista y mediática de cómo se resuelven problemas estructurales de manera simplista, solo denota mediocridad e incapacidad, para gobernar.
Señalar que saldar el subdesarrollo, la pobreza en dos años es posible solo puede pregonarse por quien a través de la demagogia engaña a los ciudadanos, cuando en la realidad, económicamente es imposible. Es más coherente indicar la posibilidad de establecer bases de desarrollo que sustenten la factibilidad de un crecimiento sostenido en función de los recursos de capital y humanos que lo impulsen.
Es para Puebla como estado, una vez más, su oportunidad de superar algunos de los múltiples problemas que le agobian. El siglo XXI avanza irremisible. En economía el tiempo es un bien insustituible, con el costo de oportunidad más alto. No usarlo adecuadamente implica para la sociedad y la propia economía más rezago, pobreza y marginación.
Para quien se va, por su reciente benevolencia, solo le falta pedir perdón a los poblanos, por no sacarlos y mantenerlos en la postración del bienestar social. Ojala alguien le recuerde que es el año de la misericordia.
nish76@hotmail.com