Regional
Mario Rivero
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Emiliano Zapata sigue siendo el símbolo del México soberano orgullo y limpio, Trump es el representante de la soberbia de la riqueza basada en el odio racial.
Trump candidato a la presidencia de los Estados Unidos pretende humillar a los mexicanos, dice construir un muro en la frontera que impida el paso a migrantes y se pague con las remesas de dinero que se envían desde el país vecino. Incluso amenaza con la guerra en caso de incumplirse el pago.
El gobierno de Peña Nieto no hace sino balbucear tonterías e insultos que fortalecen la campaña del nazi fascista más peligroso, contribuyen así a fortalecer su posible ascenso al poder.
La única manera de defenderse de los mexicanos es con su nacionalismo histórico basado en el orgullo de la identidad cultural. Entre los símbolos del nacionalismo mexicano figura la leyenda y valor de Emiliano Zapata, cuyo sacrificio fue en Chinameca, el 10 de abril de 1919.
Los Presidentes del PRI y del PAN, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, se equivocaron perversamente y despojaron al pueblo mexicano de su nacionalismo identitario con la idea de entregarse al extranjero y buscar en la globalización la solución a los problemas nacionales.
De tal modo que promovieron la emigración y la elogiaron cuando se trataba del valor social más importante: la población que marchó a los Estados Unidos en términos de un millón al año. Actualmente diez millones de mexicanos y mexicoamericanos esperan la ciudadanía norteamericana.
Los Presidentes del PRIAN formularon planes para “supuestamente” proteger a los migrantes, primero dieron sin que se pidiera la llamada “doble nacionalidad”, luego posteriormente, concedieron “la no perdida de nacionalidad”, seguida con una serie de medidas demagógicas como pensar en una circunscripción electoral de migrantes, estimularon un voto desde el extranjero caro y escaso, en los Congresos llegaron a incluirse “diputados migrantes”.
Los resultados fueron diversos pero todos se dieron a base de fomentar la superioridad de una nacionalidad desde el extranjero considerada como privilegio y a costa de una nacionalidad de la población arraigada, residente en el territorio nacional que se vio menguada en ese trato diferenciado.
La “no pérdida de la nacionalidad” dio como resultado la pérdida de nacionalidad de más de cien millones de mexicanos.
En ese entorno los mexicanos se encuentran inermes frente a las ofensas de Trump que ataca sin límites ni contrapesos, aun se sitúa en la ilegalidad del propio capitalismo del que recibe su fuerza y beneficios, al querer expropiar los ingresos provenientes de salarios ganados honestamente por mexicanos en el exterior, es la razón de la sin razón.
Es necesario que resurja con gran fuerza el nacionalismo mexicanos con su mayor vigor, el camino lo sugiere la permanente memoria de Emiliano Zapata, pese a casi cien años de su sacrificio, no obstante el tiempo transcurrido, el pueblo mexicano sigue manifestando a la voz de “Zapata vive, la lucha sigue”.
Y esa lucha es el nacionalismo, aunque en un país donde la nación también fue objeto de remate, no existe en virtud de las reformas estructurales de Peña Nieto.
Como siempre los nacionalismos crearán la nación.