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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La participación ciudadana de cara al proceso electoral

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Alejandro Armenta Mier

Maestro en Administración Pública, presidente del Senado de la República y presidente de la Comisión de Hacienda. Más de 34 años de su vida dedicado al servicio público. Mis principios: ser útil, agradecido y acomedido.

Jueves, Marzo 31, 2016

Los procesos electorales en el quehacer político son cada vez más competidos, sin embargo La participación ciudadana -en ese contexto- atraviesa un proceso de desgaste ante la sombra del abstencionismo.

El concepto de participación ciudadana es fundamental dentro de la democracia, ya que representa la presencia en la toma de decisiones y la participación activa en las acciones que benefician a una colectividad dentro del sector social, político y/o económico –principalmente-.

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No se puede entender una sociedad sin participación ciudadana. Quien no participa en absoluto está dejando que otros decidan por él y para él; en ese sentido la  democracia sin participación ciudadana, simplemente no existiría.

Sin embargo, evitemos reducir el concepto de participación ciudadana en el contexto del sufragio que se emite en las elecciones –únicamente- sino como el conjunto de acciones que trascienden en la decisión razonada de un voto.

De acuerdo con la Declaración Universal de los Derechos Humanos -aprobada por la Organización de las Naciones Unidas en 1948-, la participación ciudadana es un derecho humano al afirmar que “toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país”.

Dicho precepto lo retoma nuestra Carta Magna al hablar del ciudadano con sus derechos y sus obligaciones; en ese sentido la participación ciudadana se hace presente –en una de sus manifestaciones- el día de las elecciones, al momento de emitir el voto en el distrito y sección electoral que corresponde –de acuerdo a su domicilio- en PLENA LIBERTAD Y SIN PRESIONES DE NINGÚN TIPO.

La participación exige la aceptación de las reglas del propio esquema democrático y -en consecuencia- su cumplimiento. De acuerdo con sus facultades, es el propio Instituto Nacional Electoral –INE- el encargado de promover la participación ciudadana.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por promover la inclusión y la participación de los ciudadanos en la democracia de nuestro país, en los últimos años se ha registrado una disminución en las tasas de participación electoral.

De acuerdo con datos del INE, Las elecciones presidenciales del 2012 en México registraron un repunte en la tasa de participación electoral (62.08 %), lo que representa un incremento en relación a lo observado en el 2006; sin embargo, este porcentaje es aún inferior a los niveles registrados en las votaciones de 1994 (77.16 %).

La población de las áreas rurales presenta una mayor participación, a excepción de las personas mayores de 80 años, en donde la participación urbana es mayor.

En Puebla, el nivel de participación ha tenido repuntes importantes. Por ejemplo, en 2012 de acuerdo con datos del Instituto Nacional Electoral, fue uno de los estados donde se tuvo un “nivel alto de participación”. Así observamos que las mujeres –en lo general-  tuvieron un porcentaje promedio del  67%, mientras que los hombres mayores de entre 40 y 79 años, obtuvieron un nivel de participación mayor al 70%.

En ese sentido, la participación en los distritos electorales federales fue de la siguiente manera: De los 16 distritos que conforman el estado de Puebla, 10  presentaron un nivel de participación alto, 5 se ubicaron en el nivel medio y solo uno en la categoría de baja participación. La mayor participación fue de las mujeres mayores de 50 años; en concordancia con lo observado a nivel nacional, el sector de los jóvenes fue el que menos participó.

En el último proceso electoral, la participación ciudadana alcanzó un nivel “ejemplar” al llegar a casi 42%, nivel que no se veía en una elección intermedia no concurrente. Sin embargo dista mucho de un nivel óptimo de participación que fortalezca nuestra democracia.

Quienes aspiran a gobernar nuestro estado, deberán realizar una campaña de altura, con propuestas sólidas que respondan a las necesidades, carencias y al rezago social en el que se encuentra Puebla.

Urge una plataforma que aliente a los ciudadanos, que les devuelva la confianza y la esperanza de que las cosas pueden ser diferentes. 

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