Mujer común pero no corriente. De sonados éxitos en el pasado pero el mundo cambió y había que volver a empezar, no se puede vivir de glorias de atrás.
Chiquita, menudita, compró camioneta pick-up sin saber exactamente para qué. Hubo quien le dijo “para pasear tus muebles” y ella, divertida, los cargaba, amarraba y vagaba con ellos en las calles de la ciudad.
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Un día su hija decidió salir a estudiar fuera de la ciudad. No querían gastar en muebles nuevos ni en mudanzas viejas. Así que vino la de a de veras: cargaron muebles viejos para hacer mudanza nueva. La madre, acostumbrada al trabajo pesado, cargó y descargó lo que su hija necesitaba. Supo cómo ordenar, acomodar, amarrar y enlonar todo lo que cabía en la camionetita, para salir a carretera con buena música que le hacían bailar las ideas, y llegar, desenlonar, desamarrar y descargar al son de la matancera.
El nuevo hogar de la hija estaba en un quinto piso, por lo que la mujer supo subir, uno a uno, acomodados en carritos de super, muebles y enseres para ubicar, a cada uno, en su lugar.
Mudancera mujer alegre y bailarina, amarras y desamarras lazos que sostienen enseres de la vida y los pones en su lugar.
Mudancera tapas con una lona todo lo que se te antoja para llegar a tu destino, y lo desptapas según vas dejando muebles en otra localidad.
Mi mudancera, haces mudanzas totales que parecen parciales, con parciales que parecen totales y en cada ocasión llevas y traes trastes de colores que suenan y dejan sabores de luna y mar.
Luces tus nudos, de marinero, de pajarito, de alas voladoras, todos con gasas para abrazar las cosas que unen lazos que amarran el corazón que se aprieta con cada danzón que tocas en tu radio.
Mudancera le das significado a llevar y traer cosas de un lugar a otro con la alegría del viajero que se va y regresa siempre con el corazón pleno.
alefonse@hotmail.com