Nuestro (no muy buen) amigo, el SAT publicó recientemente la lista de cientos y cientos de organizaciones de la sociedad civil que están autorizadas como donatarias autorizadas, es decir, son personas morales que pueden emitir recibos deducibles de impuestos para las empresas o individuos que hacen donativos en efectivo para ayudar a cumplir sus fines sociales.
Cualquiera diría que en las organizaciones de la sociedad civil (OSC) gozamos de una situación fiscalmente privilegiada por esta razón y, sí, es así. La atención a los sectores vulnerables y el impulso a la educación, a la cultura, la investigación y la institucionalización, siguen lógicas diferentes a las del mercado.
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Sin embargo, amigo lector, en este sector nos enfrentamos a muchas dificultades. En esta ocasión, hablando de los donativos deducibles de impuestos me limito a enlistarte, a continuación, los problemas empresas-OSC en el marco del financiamiento y los impuestos:
- Muchas empresas no pagan impuestos. Por lo que les vale si un donativo es deducible o no; simplemente no aportan al desarrollo social.
- Quienes toman las decisiones en las empresas no saben qué significa que puedan donar dinero de manera deducible y, con eso, reducir su carga fiscal.
- O el proyecto es malo o el donante es incrédulo. A veces los proyectos están mal planteados o van evidentemente al fracaso pero, en muchas otras ocasiones, simplemente no creen en la palabra o el nombre de la OSC.
- No se quieren meter en problemas. Como hacer un donativo escapa de las tarea básicas y sistematizadas de una empresa, con dificultad quieren dedicar un tiempo (minúsculo por cierto) para beneficiarse y beneficiar a través de un donativo deducible.
Así las cosas amigo lector, ayúdame a ser difusor de la cultura de la donación (de la que podremos seguir hablando en futuras publicaciones) y de la colaboración entre empresas y OSC para que, al tiempo podamos ver instituciones más fuertes en ayuda de los más débiles.
¿Identificas algún otro problema que no haya mencionado o quieres abundar en una experiencia personal?, escríbelo aquí debajo y empecemos el diálogo.
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En Puebla, el erario tiene a sus consentidos en el mundo de las asociaciones civiles, aquellas agrupaciones dedicadas a la procuración de beneficio social sin ánimos de lucro, aquellas que deben vigilar por los más vulnerables de nuestro estado.
Según esta nota, publicada en este mismo periódico digital, es evidente que el 70% del apoyo económico catalogado como Transferencias y Subsidios para Organizaciones de la Sociedad Civil, beneficia obras sociales de las dos cadenas televisivas más importantes del país: el CRIT de Televisa y la Ciudad de las Ideas, de Azteca.
¿Coincidencia? Lo dejo a tu creatividad amigo lector.
No porque sea malo apoyar con dinero a la rehabilitación de los niños con discapacidad o la difusión de ideas disruptivas; a decir verdad son iniciativas que admiro (particularmente la primera) y que necesitan cuantiosos recursos. Lo que rechazo es que el apoyo social se use como moneda de cambio a intereses de posicionamiento de la imagen del gobernador. ¿O no pensaste lo mismo amigo lector?
Además, he tenido la oportunidad de conocer ideas geniales de apoyo a la población vulnerable que, de ser financiadas generarían mucho mayor beneficio directo que la Ciudad de las Ideas con tan solo el 1% del dinero que le van a dar a este evento.
Por último, ¿dónde está el apoyo a las organizaciones que apoyan a personas en situación de calle, o con Síndrome de Down, o a las mujeres que han sido violentadas, a los que trabajan contra el bullying?, ¿cuál es el criterio de selección de beneficiarios que permite que haya 7 organizaciones destinadas al apoyo a invidentes?
Te dejo estas preguntas, amigo lector, para que compartas mi preocupación; y para que exijas que la “inversión” del dinero de nuestros impuestos asegure la mayor “rentabilidad” en impacto social positivo. ¡Hasta para hacer el bien hay que hacerlo bien!