México al es el único país del mundo que intercambia seres humanos con los Estados Unidos, el tipo de cambio que rige en este trueque inhumano se califica de inmoral y se escuda en la criminalidad
La crisis abate con rigor la imagen oficial en el exterior y en los medios nacionales, La presión de los tribunales de la Unión Americana es incesante por castigar delitos trasnacionales, mientras la población mexicanas resiente el creciente deterioro de su nivel de vida en la aplicación de una devaluación que marcha en paralelo a la caída del peso para reemplazar la pérdida relativa del financiamiento del presupuesto.
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A más de un tipo de cambio monetario desfavorable existe otro tipo de cambio humano, donde se realizan las equivalencias entre los nacionales que por una u otra razón forman parte de la movilización migratoria.
Las devaluaciones monetarias que se padecen son ajustes de la economía nacional a la mundial provocado por la guerra de divisas, pero sobre todo ,por la caída del precio del petróleo al fluctuar en los 20 dólares, más bajo que el costo de producción. Esa caída provoca que el 40 por ciento del presupuesto federal cubierto por el petróleo sea obligado a cubrirse nominalmente con el ingreso de exportaciones de los combustibles que ahora no reditúan como el pasado. Pero esa falsa táctica monetaria de cubrir el déficit presupuestal se acompaña la degradación humana que sufre el país al verse obligado a emigrar para trabajar y dejar que los tribunales juzguen a los criminales que dañaron a la sociedad.
El tipo de cambio humano entre México y Estados Unidos es el intercambio de extradiciones por deportaciones. Dos delincuentes trasnacionales, “el Chapo” Guzmán Loera y Humberto Moreira, ex Presidente del PRI, van a prisiones de los condados del “viejo Oeste”; a cambio de un cuarto de millón de mexicanos deportados que trabajaban honestamente, contribuían a la riqueza del país, pero carecían de papeles de residencia en los Estados Unidos, se les despoja de sus derechos humanos, laborales, encarcela y se les incrimina.
Una revelación más ignominiosa de las imágenes dramáticas que vive el país, que por una parte recibe los desechos de la sociedad de hiperconsumo, el lujo, la abundancia y las drogas, como ocurre con el Tratado de Libre Comercio, en México se instala la industria contaminante, y de alto riesgo, para ensuciar el medio ambiente que no se quiere en la nación vecina. El país es campo de residuos.
De igual manera los desechos de los consumos del mercado de la droga que divierte y contiene en estado zombi a seres de “alto potencial “ de riesgo; en tanto en México se vuelve un país de producción, tránsito y consumo donde el control policial y legal convierte el mercado en potencial de negocios para carteles criminales a cuya presencia se responde con una guerra extendida a víctimas civiles que en su tragedia son incluidas en la lista del narcotráfico, una guerra que rompe la barrera del control de armas y vuelve a la población civil inerme al fuego de los dos bandos en conflicto, y cuya extensión alcanza su mortífera flama a incinerar cadáveres de migrantes o desaparecer estudiantes en rebeldía.
El tipo de cambio humano es la ecuación de equivalencia entre una narcotraficante, “el Chapo Guzmán” más un ex Gobernador implicado en lavado de dinero, corrupción, Humberto Moreira, quienes son extraditado uno y detenido otro en el extranjero, que terminan siendo recluidos en prisiones norteamericanas, ambos con el valor de intercambio de más de 200 mil mexicanos deportados por carecer de papeles que le permitieran trabajar en suelo de los Estados Unidos.