Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿El PRI, candidatura ganadora con nuevas relaciones de poder de decisión?

.

Nicéforo Rodríguez Gaytán

Líder estudiantil. Miembro del PSUM, PMS, PRS y PRD. Estudió de nivel medio, superior y Posgrado en la BUAP. Doctor en Ciencias Políticas UNAM. Profesor investigador, Facultad de Derecho y C.S. BUAP

Jueves, Enero 21, 2016

Segunda de tres partes

En los ámbitos de poder y clase política poblana, fue indiscutible que el poder central mantuvo impositivamente su voluntad  hasta la designación de Mariano Piña Olaya y Manuel Bartlett. Así, la centralización federal de las decisiones fue un rasgo distintivo de subordinación de los políticos locales a la elite partidaria y presidencia de la república, cancelándoles la posibilidad de acceder por méritos propios a la cúspide del poder gubernamental, que dependió cada vez más de las buenas relaciones que pudieran tejer con los políticos nacionales. Las elites políticas federales y locales priistas se movieron en común para mantener el férreo control político, bajo reglas controladas desde  el poder político imperante.

Más artículos del autor

Melquiades Morales Flores  y  Mario Marín Torres  llegan a la gubernatura producto de los intercambios políticos con los grupos regionales, pugnas internas del PRI poblano y ausencia del vértice presidencial tricolor. La sucesión de Mario Marín incubo la candidatura de Rafael Moreno Valle con la condescendencia de la dinastía y grupos regionales afines al “melquiadismo”.

El ejercicio del poder estatal del “gober precioso” caracterizado por el sentido patrimonialista del poder público, la corrupción y escándalo mediático por la violación de derechos humanos en contra de Lidia Cacho, abono un campo fértil para que Rafael Moreno Valle Rosas (RMV) se presentara como la opción viable al cambio político, dando cohesión pragmática a una coalición electoral que hizo posible  la alternancia política en el estado. Con ello se deja atrás el sistema de partido hegemónico, después mayoritario, para convertir al PRI  en un partido de oposición con la llegada al poder gubernamental de un ex priista, RMV.

Para estudiosos del sistema político la modernidad política llegaba a Puebla, por la experiencia vivida en los últimos cinco años, el desencanto aparece nuevamente, el Gobernador RMV, por herencia y  vocación ha reproducido la naturaleza del sistema político poblano, creado y consolidado por el ejercicio del poder de gobernantes priistas: patrimonialismo, corrupción, autoritarismo, represión y anti democracia. Pura experiencia acumulada PRI contra PRI, dice el dicho popular que: “en una pelea entre marranos, siempre gana el más trompudo” ¿será?

Una nueva geografía electoral, se puede apreciar  en el Estado de Puebla,  donde el PRI  ha teniendo un deterioro electoral por la disminución de votos que apuntala un sistema de partidos de tipo competitivo, donde la alternancia  se expresa desde los municipios urbanos y semiurbanos y los diferentes niveles de representación política. Por los resultados electorales el PRI, por si mismo ya no gana elecciones,  se “desgrana”, va en caída libre y amortigua su debacle con alianzas pragmáticas, que le proporcionan buenos resultados electorales.

El regreso del PRI a la presidencia de la república ha significado un proceso de restauración de un partido autoritario, clientelar, corporativo y prácticas corruptas, aun más,  la designación del candidato a la gubernatura poblana ya no está dada por la lucha e influencia de los grupos locales, responde a la lógica del poder presidencial y sus intereses.

Ha sido una constante que en los procesos electorales locales, el PRI padezca de: procesos coyunturales de deserción de militantes y simpatizantes; chantajes, amenazas, presiones de grupos de interés, donde las aspiraciones facciosas buscan a toda costa el intercambio político en espacios de poder público, representación política o partidaria. Esta condición ha sido determinante para la ruptura y cambio de preferencia de partido, abonando el crecimiento de la oposición organizada. Las condiciones en que se movilizarán los cuadros priístas en este proceso de sucesión gubernamental, adquiere una dimensión que tensará la unidad del partido por la lucha política rumbo al 2018.

Especial interés reviste el protagonismo de los exgobernadores, generará algunos fenómenos que modificarán las relaciones de poder en la estructura partidaria y una recomposición de fuerzas de la clase política del PRI a partir de nuevos acuerdos negociados de personalidades que representan intereses económicos y políticos importantes para la estabilidad y unidad interna del PRI. En la búsqueda de apoyos y consensos la estructura del partido tenderá a fraccionalizarse alrededor de los equipos de campaña y liderazgos de los que fueron precandidatos, el conflicto real de poder se dará entre las definiciones de estrategia electoral y conformación de equipo de campaña que responderán a lineamientos nacionales, lo que generará en la práctica un paralelismo de poder para “llevar agua a su molino”, con su consecuencia en el desgaste de la autoridad partidaria, se dará entonces un desplazamiento de lealtades de los actores políticos hacia la configuración de un nuevo centro de poder que se construye a la sombra de quien resulte triunfador y a futurismos políticos.

La emisión próxima de la convocatoria para la elección interna del PRI ha generado un conjunto de opiniones diversas que centran su atención en el cuestionamiento al comportamiento cívico de los priistas, es por ello la oportunidad para que el voto ciudadano sea el sustento de su legitimidad y autonomía como partido opositor frente al poder gubernamental de Rafael Moreno Valle Rosas. Este proceso interno como estrategia de posicionamiento del candidato triunfador y del PRI, trae consigo de cara a la sociedad el superar elementos que incidirán de manera importante para recuperar el Estado de Puebla como bastión tricolor, rumbo a la sucesión presidencial de 2018.

Estarán presentes para el PRI los factores siguientes: superar la incredulidad y escepticismo de importantes sectores de la sociedad respecto a la voluntad de cambio y vocación social del PRI; evitar el descrédito y la incertidumbre respecto a una candidatura ganadora y su legitimidad de origen; impedir mediante mecanismos estatutarios traiciones y abandono de compromisos unitarios asumidos; garantizar que la lucha por posiciones políticas de los principales operadores políticos no desemboque en confrontaciones y polarización que orillen al partido tricolor a una crisis soterrada de cohesión interna. RMV, debe cocinarse aparte.

nish76@hotmail.com

Vistas: 1378
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs