En el estado de Puebla los partidos más significativos por su origen ideológico, ejercicio del poder, fuerza electoral y protagonismo publicitario son: PRI, PAN Y PRD. De manera emergente MORENA, hace su aparición con una tendencia a desbancar al PRD de la triada partidista. Por los tiempos electorales han iniciado un conjunto de acciones para enfrentar la competencia de los votos, esencialmente los esfuerzos han estado orientados a consolidar estructura organizativa, para que una vez superado el proceso interno de selección para la nominación de su candidato tengan una mayor probabilidad de éxito, con un agregado, las coaliciones y su contraparte las candidaturas independientes o ciudadanas.
En los tres partidos el método democrático no aparece como el eje central para la solución de las luchas internas. Lo distintivo en cada uno de ellos está en la flexibilidad o inflexibilidad de las reglas para la participación amplia o restringida de grupos e individuos para acceder a las dirigencias y nominaciones a puestos de elección popular, en condiciones de equidad o de desigualdad para la promoción y participación en el juego político. En razón de ello la estructura será siempre el reflejo y expresión de los equilibrios alcanzados o de la existencia del grupo predominante que determina en gran medida la distribución de apoyos para los puestos de elección popular, en esta condición se encuentra la dirigencia estatal y comités municipales del Partido Revolucionario Institucional en el estado.
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Haciendo un recuento de 1977 a la fecha se puede observar que el Partido Revolucionario Institucional ha puesto en marcha distintos experimentos políticos orientados a generar ante la sociedad la percepción del impulso de una nueva cultura política basada en el “método democrático”. Las pugnas intestinas, enfrentamientos e inconformidades, traiciones, transfuguismo, así como el nacimiento de grupos políticos diversos han estado presentes en los últimos años en la militancia priista, por ello se ha recurrido a plebiscitos, usos y costumbres, consejos políticos, consultas directas a la base, encuestas, con la idea central de mantener la unidad de la acción orgánica y estratégica del PRI, con ello en diferentes momentos se ha institucionalizado la unidad a través de un “candidato popular” y requisitos de apoyo social.
La institucionalización de la lucha por candidaturas con todos los problemas que ha traído consigo legitima al vencedor y neutraliza al derrotado, siempre que exista un margen amplio entre el primer lugar y los subsiguientes contendientes. Otro asunto es el relativo a traiciones soterradas o públicas.
En puebla el PRI, siendo partido opositor y a nivel federal ser gobierno en los pinos, los acontecimientos suscitados, hasta ahora, en la elección interna para nominar al candidato(a) a gobernador indica que el PRI está impulsando un pragmatismo donde gana la nominación el más popular, quien haga posible mayor capacidad de movilización de hombres y mujeres a las urnas, asimismo, que no basta el fomento del clientelismo a través de simples declaraciones y repartos de recursos, de intercambios de apoyos económicos por votos o promesas a futuro. Esta a prueba el ejercicio de un liderazgo, propuesta social, trabajo permanente y particularmente del control de una estructura de recursos humanos que sea capaz de operar en las urnas de acuerdo a las reglas establecidas y en los ciudadanos para incidir en su definición y preferencia electoral, el éxito posible de este mecanismo se sustenta en la combinación de los factores principales: popularidad, cualidades de liderazgo, trabajo permanente, acuerdos con los grupos regionales, relación y pertenencia a la estructura de poder partidario local y nacional.