Los procesos electorales son diferentes siempre, las circunstancias mandan y configuran el marco en el que se llevan a cabo los comicios, independientemente de quienes sean los candidatos.
Lo cierto es que hay factores clave para alcanzar los triunfos electorales, además de la organización y la postulación de los perfiles adecuados que respondan a las expectativas ciudadanas.
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Uno de estos factores es la unidad del partido, resulta fundamental para alcanzar acuerdos; para ir en un solo bloque y confrontar a los verdaderos adversarios que estarán en las boletas electorales con otras siglas y otros colores.
Nos toca a los militantes del Partido Revolucionario Institucional hacer un ejercicio de prospectiva para concebir que el futuro de los procesos electorales está supeditado a que éste, el 2016, sea exitoso y nos perfile a victorias en los años por venir.
Tenemos, pues, que anteponer los intereses personales y de grupo por el de los ciudadanos y del partido, con el diálogo y el acuerdo, sin radicalizar posturas y polarizar.
Hoy más que nunca la institucionalidad del partido es un valor fundamental para la militancia y los liderazgos, cuyas trayectorias son ampliamente reconocidas y que serán prioritarias en el engranaje del triunfo que alcanzará el PRI en el 2016 en Puebla.
Queda claro que en una contienda interna habrá una postulación y otros destacadísimos cuadros tendrán nuevas oportunidades y otros espacios de participación, por lo que –insisto- hoy más que nunca debemos ir como un solo bloque para impulsar a nuestro partido sobre todo lo demás.
El PRI ha sido históricamente un partido capaz de sacar adelante lo mejor de sí, a fin de consolidar una propuesta atractiva y ganadora que responda a las necesidades y expectativas de una sociedad como la poblana, que va desde el ciudadano de la zona metropolitana de Puebla hasta los confines de nuestra geografía estatal.
Es claro que el partido tiene sus tiempos y sus métodos y que Puebla no es una isla, pues nuestro triunfo en este 2016 abonará a la causa nacional y a un proyecto de nación que avanza desde hace más de tres años y que se consolida día a día.
Estamos en una coyuntura fundamental, donde el priismo debe ir en unidad, honrando nuestras siglas y sustentándonos en la institucionalidad histórica que nos tiene hoy como el partido mayoritario de México.