Acaba de terminar el décimo tercer Congreso Nacional de Investigación Educativa realizado por el Congreso Mexicano de Investigación Educativa COMIE en la ciudad de Chihuahua.
Como todo congreso que engloba un sinnúmero de personas agrupadas con un objetivo común, que en este caso fue el de la investigación educativa, presentó situaciones que desde mi punto de vista, reflejan la pluralidad de las formaciones, perspectivas, enfoques, expectativas, valores, propósitos, etc. que reflejan a su vez, lo que existe en el panorama actual de la educación en nuestro país.
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Indudablemente, lo importante de este foro fue el de difundir los esfuerzos y resultados que la comunidad académica de investigadores desarrolló a partir del eje temático “Aportes y reflexiones desde la investigación educativa” y lo más importante: ¿qué sabemos… qué nos falta?
En los espacios donde se desarrolló el encuentro, te encontrabas por igual a compañeros docentes, colegas de los diferentes posgrados en el país, amigos, amigas e investigadores reconocidos. A través de un programa en línea o impreso, identificabas los lugares en donde se desarrollaron las conferencias magistrales, las ponencias, los talleres, las conversaciones educativas.
A pesar de que muchos de mis colegas, criticaron el hecho de la aparición de otros temas que ellos consideraron políticos en un encuentro académico, pienso que era inevitable, tomando en cuenta que en todos los foros en los que se discuta o analice lo educativo, el tema de la evaluación y del servicio profesional docente aparecerá de manera recurrente.
A pesar de los aprendizajes y el reconocimiento de los grandes aportes de los compañeros investigadores, distingo la persistente desvinculación de lo que se presenta y sucede en lo cotidiano de las escuelas así como la ausencia de las personas que atienden los niveles messo y macro en el sistema educativo. Autoridades educativas sólo presentes en la inauguración y clausura.
Hubo fricción, es cierto, en la presentación de la Junta del Gobierno del INEE, muestras de intolerancia y hasta de rechazo. Creo que equivocan el camino quienes atacan a los investigadores que forman parte de este Instituto, porque el carácter normativo y técnico de su quehacer poco o nada tiene que ver en lo que las autoridades educativas en los estados y a nivel nacional realizan operativamente. El Secretario y Subsecretarios de Educación han reiterado de manera muy radical, lo que les toca a cada uno, y despedir a los maestros, no forma parte de lo que constitucionalmente puede hacer el Instituto.
Tedesco, en la conferencia magistral final, tocó el tema relacionado con lo que puede hacer la investigación educativa relacionada con la política y sus alcances
Ciertamente, como afirma este investigador, el nuevo capitalismo ha definido el sentido de lo que es educar en este siglo, en donde, como él lo expresó, el pasado es obsoleto y el futuro es incierto. Esta sensación de incertidumbre impide construir un currículum en torno a las necesidades reales de los niños, adolescentes y jóvenes en este mundo globalizado.
Los retos para quienes educamos e investigamos traen consigo nuevos cuestionamientos y nuevas problemáticas, si el objetivo enmarcado en los preceptos educativos actuales es el de justicia social, lo lógico sería trabajar en ello, pero ¿los ciudadanos en su vida cotidiana muestran adhesión real a la justicia social?
La respuesta es que casi no, de ahí que las desigualdades e inequidades crezcan cada día más en todo el mundo. Al existir disociación en el actuar ciudadano, el sentido que da cada maestro en cada aula a su enseñanza y por tanto a los aprendizajes de sus alumnos, se convierte en un reto difícil de enfrentar.
Tedesco además, tocó el tema que va de la mano con lo que sucede en la administración pública cuando un investigador ingresa a ella, como los miembros de la Junta de Gobierno del INEE. La manera de hacer política se presenta muchas veces como impotencia y frustración. Ingresas con muchas expectativas, pero te vas dando cuenta que tu espacio de acción es muy limitado, que es muy diferente lo que quieres, lo que puedes y tal vez, lo que te permiten hacer.
Aún si, éticamente no puedes dejar de lado lo que la investigación educativa te demanda: la obligación de definir las estrategias en la definición de las políticas e impulsar desde tus entornos académicos, lo que sabemos, lo que es posible y necesario hacer en educación y siempre, focalizar e insistir en lo que hace falta.