“Mil amigos no son demasiados.
Un solo enemigo es ya excesivo”
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Proverbio
El Ing. Aarón Merino Fernández, tomó posesión como gobernador, el 31 de octubre de 1964, a la caída del gobernador Gral. Antonio Nava Castillo.
Merino venía de ser gobernador del territorio de Quintana Roo. Fue competidor de Nava y de Fausto M. Ortega, pero no se le hizo hasta esta oportunidad, y eso que no era muy de la simpatía del presidente electo Gustavo Díaz Ordaz.
Aarón designó al Lic. Enrique Molina Johnson Secretario General de Gobierno, previa consulta en las oficinas del centro del país.
Enrique fue Secretario de Gobierno del 2 de diciembre de 1964 al 31 de enero de 1969.
Nació en Coatepec, Veracruz, el 11 de septiembre de 1909. Su papá Luis R. Molina y su mamá Matilde Johnson de Molina, por cuestiones laborales se trasladaron a vivir a la ciudad de Puebla, en la calle trece Oriente, número 10.
Realizó sus estudios de Abogado, Notario y Actuario en el Colegio del Estado, de donde egresó en febrero de 1935.
Se tituló con la tesis denominada: “De la Hermenéutica Jurídica en el campo del Derecho Privado”, siendo sus sinodales: Cosme Zafra Nava, presidente del Jurado; Arturo Fernández Aguirre, Luis Lozano Cardoso, Roberto Labastida y Víctor Ortiz, quienes casi siempre fueron sinodales en las últimas cuatro décadas.
Enrique se desempeñó como Escribiente y Diligenciario del Juzgado Tercero de lo Civil, como Oficial Mayor de la Primera Sala del TSJEP, antes de finalizar sus estudios, de 1932 a 1935.
Al egresar del Colegio del Estado, la carrera judicial de Enrique fue meteórica. De 1935 a 1940 se desempeñó como Secretario del Juzgado Primero Menor y después como Juez Primero Menor y finalmente como Juez Tercero Correccional en la capital poblana.
A partir de 1940, Enrique ocupó el cargo de Juez Segundo de Defensa Social y Juez Primero de lo Civil.
En 1945, el gobernador constitucional Carlos I. Betancourt, lo propuso como magistrado número dos del TSJEP.
En 1947, inicia el proceso interno del PRI para presidente municipal de Puebla, que fue particularmente agitado. Primero, la imagen del gobernador Carlos I. Betancourt estaba bastante deteriorada, a tal grado que los diputados locales y federales pedían su renuncia e incluso lo criticaban a través de caricaturas en los periódicos.
El CEN del PRI mandó como delegado al senador Donato Miranda Fonseca, quien por cierto, años después le disputaría la candidatura a Gustavo Díaz Ordaz. Entonces varios poblanos cometieron el equívoco que les originó ser vistos como entenados políticos.
Desde agosto el Dr. Guillermo Cabrera Candía, sabedor de que no sería candidato del PRI, da las gracias a los priistas por su apoyo y es invitado por el presidente del partido Agustín Casas, para que sea su candidato a la presidencia municipal.
A finales de ese mes, Nicolás Vázquez Arreola ya era candidato de la Unión Pro Puebla, apoyado por el Ing. Marcos Mastretta Arista.
Tres fueron los precandidatos del PRI: el Ing. José Luis Alarcón O’Farrill, el dentista Salomón Homero Sánchez y el Lic. Enrique Molina Johnson, apoyado por el Partido Renovador de Acción Cívica, cuyo Secretario General era el abogado y poeta Manuel Frías Olvera.
Por cierto, también, se registró como precandidato Luis Cruz Manjarrez Contreras, amigo de Adolfo Ruiz Cortines, quien era el Secretario de Gobernación de Miguel Alemán.
En esa oportunidad la FROC apoyó al ingeniero José Luis Alarcón, quien el 17 de septiembre fue asaltado en la población de Sanctórum.
Entonces el senador Miranda Fonseca hizo una consulta interna y no dio los resultados, lo que originó que el 12 de octubre de 1947 el presidente del Comité Regional del PRI Arturo Escamilla Ramos fuera a Pachuca a entrevistarse con el presidente del CEN Gral. Rodolfo Sánchez Taboada.
Así, el 15 de octubre por fin se postula a Enrique Molina Johnson como el candidato del PRI a presidente municipal de Puebla.
Ese fue un proceso demasiado competido, a tal grado que Nicolás Vázquez Arreola, se afirma, que fue el ganador de esta elección, por eso tres años después, el gobernador, Gral. Rafael Ávila Camacho, prefirió que Nicolás Vázquez fuera el candidato del PRI a presidente municipal.
En 1947, Molina contiende en las elecciones para presidente municipal, resultando triunfador, con 10 066 votos, venciendo al panista y tres años más tarde priísta, el licenciado Nicolás Vázquez Arreola, que obtuvo 5 226 votos y al Dr. Guillermo Cabrera Candía.
Los cinco mil votos que obtuvo Nicolás, fueron demasiados sufragios, por eso hizo bien don Rafael en apoyarlo para que fuera el próximo presidente municipal, postulado por el PRI, aún cuando antes hubiera sido candidato del PAN.
Por cierto, tres años después en la elección de presidente municipal de Puebla, Nicolás Vázquez Arreola obtuvo 37 716 votos, casi tres tantos más de los que alcanzó Molina Johnson.
Así, de 1948 a 1951 y a sus 39 años de edad, Enrique Molina Johnson es presidente municipal de la Angelópolis, teniendo en su cuerpo de Regidores a: Pedro Armas, José Aponte, José Carranza, Ruperto Mireles, Ángel Pacheco, Felipe Paredes, Rosendo Romano, Hermelindo Romero Orta, Jesús Veana y el doctor Vicente Guevara Zurita.
En 1951, Enrique entrega el poder al licenciado Nicolás Vázquez Arreola, su contendiente tres años antes.
Después Enrique trabajó como Abogado Consultor del Gobierno del Estado y como Jefe del Departamento Jurídico, bajo el mandato del gobernador Fausto M. Ortega.
En 1963, fue nombrado magistrado número 3 del TSJEP, durante la gestión del gobernador, general Antonio Nava Castillo.
Desde octubre de 1964, la Ley de Pasteurización había provocado el descontento social en Puebla, no sólo de los lecheros, sino también de numerosos grupos de estudiantes, obreros y campesinos.
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