Mucho se ha elucubrado respecto a quién dirigirá al Ayuntamiento de Puebla, toda vez que el alcalde Tony Gali ha hecho pública su decisión de solicitar licencia en búsqueda de una nueva posición como titular del Poder Ejecutivo estatal.
Nombres van y vienen en las columnas con los respectivos análisis, impulsados muchos desde el poder, que sustentan porqué A, B o C será el elegido para ocupar a la alcaldía. Yo insisto en que la ley es clara cuando señala que tendrá que ser el suplente. ¿Qué perverso plan habrá para intentar obligar al suplente a renunciar a su derecho y obligación –la ciudadanía se los confirió mediante el voto ciudadano a él y a toda la planilla- que incluso se pretende allanar el camino ante la opinión pública con esta polémica de quién será el designado por el Congreso?
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Antes de abonar a estas especulaciones, me parece que hay una reflexión de tipo político que se ha dejado de lado y que no es menor, pues es la base para que la administración municipal llegue a buen puerto.
Hay que recordar que la Coalición Puebla Unida se conformó por seis fuerzas políticas –PAN, PRD, Nueva Alianza, Compromiso por Puebla, PSI y Movimiento Ciudadano- que tejieron una alianza muy compleja, no exenta de críticas y cuestionamientos, mediante una serie de acuerdos políticos que incluían como cabeza de dicho proyecto a Tony Gali. (Por cierto, la gran mayoría de esos acuerdos no han sido cumplidos ni la palabra empeñada en ello, honrada.)
Es decir, una de las premisas para la existencia de esa coalición era que Tony Gali estaría al frente de la Administración Municipal. En ese entendido, si deja esa posición, el acuerdo político pierde vigencia. Máxime si además, se pretende descarrilar por alguna mala arte al suplente, violando el acuerdo inicial quizá más importante: la forma de integrar la planilla con propietarios y suplentes.
Los regidores tenemos claro que más allá de quién ocupará la presidencia municipal, con la salida del alcalde vendrá un arduo trabajo político en la búsqueda de nuevos acuerdos y consensos.
Quien llegue, incluso el propio suplente, arrancará tabula rasa; tendremos que intentar reconstruir la alianza política, empezaremos de cero en materia de acuerdos, o se deberá conformar una nueva mayoría en el Cabildo para darle posibilidades al ayuntamiento de seguir su marcha.
Es innegable que a raíz de la licencia del alcalde vendrá un escenario complejo, por lo que serán determinantes la sensibilidad del nuevo edil y la disposición de las fuerzas políticas para volver a tejer esos acuerdos que hicieron posible que hoy seamos gobierno en la capital. Y eso no es poca cosa.
Regidor del H. Ayuntamiento de Puebla
juanc.espina@gmail.com
@juancespina
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