En Puebla hay un antes y un después tras el terrible asesinato de dos encuestadores en el municipio de Ajalpan.
El arrepentimiento llegó tarde; lo hecho está hecho y no habrá otro recuerdo de esa comunidad más que el brutal linchamiento de dos personas, el 19 de octubre de 2015.
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Los minutos de agonía de uno de los jóvenes es una imagen archivada en mi cerebro. Con la cara ensangrentada y balbuceando, intentaba responder que no era secuestrador sino encuestador cuando sus verdugos le preguntaban a gritos ¿Dónde te llevaste a los niños?
Los videos que circulan en redes sociales son atroces. Nadie en su sano juicio puede justificar el hecho ni mucho menos ver con indiferencia el sufrimiento de las víctimas que ni siquiera eran ladrones.
No sabemos si miembros de la comunidad intentaron frenar el linchamiento ó en realidad todos los que rodeaban la hoguera con los cuerpos de Rey David y su hermano estaban convencidos de su culpabilidad y del juicio colectivo.
Esa es quizá otra imagen escalofriante; mujeres y niños entre la multitud observaron dos cuerpos arder en la plaza pública; donde cada domingo instalan su mercado y ocupan este espacio para las celebraciones más importantes del año.
Los destrozos y el saqueo a la alcaldía, la quema de vehículos oficiales así como el robo de armas de la policía hablan de un problema de proporciones mayores; vandalismo, barbarie y asesinato.
El edil sostiene que el apoyo estatal llegó tarde y el gobierno de Puebla refuta al presidente municipal refiriendo que solicitó el auxilio hora y media después de lo acontecido. En cualquier caso falló la coordinación.
"Los responsables se fueron muy tranquilos", escuché decir al alcalde Gustavo Lara en una de varias entrevistas nacionales; dado que la violencia inusitada llegó a las primeras planas de la prensa internacional.
Y tras asumir el control estatal de la seguridad en Ajalpan; solo cinco detenidos oficialmente. Veremos si en las carpetas de investigación que elabora la Procuraduría General de Justicia con base en declaraciones y videos surgen más implicados en el doble homicidio.
¿O acaso solo cinco personas incitaron, torturaron y mataron a los jóvenes encuestadores? No se trata de encarcelar a inocentes en el ánimo de ofrecer justicia a los deudos pero todos los responsables deben pagar en prisión.
Peor aún que el edil declaró a MVS "fue un mero pretexto para dañar al municipio" y responsabiliza que en redes sociales surgió la psicosis sobre el robo de menores, aunque no existe denuncia formal al respecto. Es decir, ¿Hay trasfondo político detrás de este suceso de violencia? Por el bien del estado, que no sea así pese a la mezquindad del PRI y PAN por partidizar la tragedia.
En una colaboración titulada "La ley del talión" escribí que la gente al sentirse abandonada confía más en los juicios populares que en los órganos de justicia y era cuestión de tiempo para que ocurriera otra vez. Ajalpan, rebasó por mucho cualquier intento de linchamiento.
El portal E- Consulta documentó que Puebla ha registrado 6 muertos y 37 rescates en un año. Nada garantiza que lo ocurrido en Ajalpan no se repita en otro punto del estado; hay municipios y juntas auxiliares en alerta amarilla y parece importarle a NADIE.
La historia es imborrable. En San Miguel Canoa, el 14 de septiembre de 1968, cinco trabajadores de la BUAP fueron asesinados por el pueblo en complicidad con la autoridad eclesiástica. Ahora Ajalpan se suma a la lista negra de pueblos sin ley. ¿Quién sigue?
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