“El Estado, concretamente el de Puebla, hay evidencias que se comporta con mentira, con falsedad, con hipocresía y en todos sentidos, de una manera poco honorable, y esto ya no es posible para la sociedad”.
Xavier Robles
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En la búsqueda de desarrollo económico y progreso para las familias poblanas el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y Antonio Gali Fayad, Presidente Municipal de la Ciudad Capital y aspirante a la minigubernatura, han señalado como prioridad el mantener una entidad segura y atractiva para las inversiones y el turismo nacional e internacional. Mucho se ha dicho de las medidas que se impulsan para que se garantice estabilidad, paz y tranquilidad a la sociedad poblana, ello justifica las inversiones millonarias en los arcos de seguridad, capacitación profesional, acciones para la prevención y combate de los delitos y la delincuencia. Parece sencillo organizar el combate a la violencia e inseguridad, pero entre la información oficial, las metodologías usadas, la prensa que difunde los hechos y una sociedad atrapada en las percepciones debilita al mismo estado en sus diferentes niveles para superar el problema más importante para los ciudadanos poblanos. La inseguridad real y la percepción que de ella tiene la sociedad, continúa siendo uno de los problemas que aparecen frecuentemente en las preocupaciones actuales, incluso al mismo nivel de la inquietud que tienen respecto a lo económico.
Los medios masivos de comunicación dan cuenta de ejecuciones, muertes violentas de mujeres que provocan temor e inquietud entre la sociedad, debido a que la delincuencia organizada no se detiene ante nada. La percepción y sensación de inseguridad surge con extorsiones, aparición de cadáveres en diferentes espacios. Pueden ser casos aislados e incluso resultados de crímenes pasionales que nada tienen que ver con el crimen organizado o luchas entre pandillas y que atañen a la policía ministerial y al sistema de seguridad del estado, pero que, para la sociedad implica reforzar la percepción de inseguridad. Hay una gran diferencia entre el narcotráfico y la pugna entre los carteles y sus sicarios con respecto al malandrín que asola barrios y colonias, más aun, el centro histórico de La ciudad.
La gente común recurre a la colocación de barreras en sus viviendas, colocar alambre de púas en sus bardas e incluso colocar videocámaras y alambrado eléctrico para sentirse medianamente seguros. No obstante, no es más que una solución psicológica.
Las autoridades del estado de Puebla así como las del municipio capital se inquietan frente a este fenómeno, el de percepción y el real, poco se dice de la ineficiencia, complicidades y corrupción entre los mandos policiacos y los delincuentes. Es bueno uniformar y tener un mayor número de policías armados, de patrullas que circulen en la ciudad y en el estado ya que puede ser disuasivo pero no ayuda a prevenir, y mucho a menos a la efectividad para esclarecer los crímenes. La expectativa de reducción de la percepción de inseguridad en los ciudadanos comienza por hacer efectiva la eficiencia de la policía para resolver los crímenes, robos al patrimonio e integridad física de los ciudadanos.
¿La denuncia es un factor de eliminación de la impunidad? Probablemente es el primer paso que los ciudadanos deben de dar, pero las autoridades pocas veces publican las estadísticas entre delitos denunciados y los delitos aclarados y personas consignadas. La mayoría de la población afectada por algún delito sabe que denunciar es inútil por la ineficiencia y la excesiva burocracia, ello a pesar del uso electrónico para las denuncias y las unidades móviles. Cada vez es más recurrente conocer que familiares o amigos han sido asaltados y robado sus quincenas, el robo de su casa habitación o de autopartes de sus automóviles ¿Por qué no denuncian el delito? Generalmente son bandas o grupos identificables que asolan a las personas en las colonias, barrios y calles. No lo hacen porque no solo son asaltados y robados sino amenazados o golpeados.
En los últimos meses se ha observado a una sociedad atrapada en la psicosis de la inseguridad, generada por la creciente violencia y crimen, sin embargo, también se ha visto a un Estado y sus autoridades atrapadas en la ambigüedad, contradicción e ignorancia absoluta sobre las victimas y potenciales victimizadores. La vulnerabilidad de la sociedad es sustentada por estos hechos y además por observar la ineficiencia tradicional de las autoridades que supuestamente les garantizan la certeza de tranquilidad social. Todo un desafío que no se resuelve con reuniones de emergencia y declaraciones banales, de que Puebla es un estado seguro… ¿para quién? La diferencia entre el deseo del discurso y la realidad cotidiana es abismal, su costo politico es menos confianza pública en la capacidad (o interés) de las autoridades en atender el problema por los cuerpos de investigación y eruditos en seguridad pública.
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