El concepto de unidad es muy abstracto y más cuando éste, tiene una connotación política.
Los partidos políticos como instituciones de interés público son espacios que tenemos los ciudadanos para participar en la vida democrática del país. En el PRI como en otras fuerzas políticas, lograr el acceso a ellos implica primero, entender que se vive en la era de la alta competencia electoral, segundo, entender el contexto de la competencia a nivel nacional donde el PRI gobierna, y comprender el escenario de los estados donde somos oposición, como en Puebla; donde después de la elección del 2010 en la que se pierde la gubernatura y del escenario electoral del 2013, parecía que no tocaba fondo aún. Esa elección fue el parteaguas en los estados donde el PRI participa como oposición, ¿qué significa esto? Que no hay ningún antecedente estadístico que refleje el punto de partida del PRI con su denominado “voto duro”.
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El voto duro del PRI en las últimas elecciones osciló entre los 500 y 700 mil votantes; sin embargo, en las elecciones federales intermedias esta participación disminuye, en tanto que en las elecciones de gobernador se incrementa. Este análisis estadístico nos muestra que la votación del PRI en 2013 fue la más baja en la historia de las elecciones para presidentes municipales y representa un primer indicador que nos permite entender la consistencia del llamado “voto duro” del PRI hacia la elección del 2016, en donde se elegirá gobernador del estado pero en un contexto inédito, en virtud de que no habrá campañas complementarias de presidentes municipales y de diputados locales. Este escenario de elección única de gobernador PODRÍA tener una similitud con la elección federal de diputados del 2015; sólo en el sentido de que son elecciones en donde no hay un interés local propiamente dicho en los municipios y estos implica, desde luego, que no habrá una polarización de liderazgos locales como sucede en las elecciones para presidentes municipales.
Por lo tanto, la unidad interna del PRI poblano es una condición sine qua non para enfrentar en un contexto de alta competencia electoral la elección del 2016, que sin dudarlo será una elección de Estado en Puebla.
Esta es la razón por la que varios cuadros del partido hemos tomado la iniciativa en la que participamos con Juan Carlos Lastiri Quirós, Juan Manuel Vega Rayet, Alberto Jiménez Merino, Víctor Manuel Giorgana Jiménez y Javier López Zavala, quienes coincidimos en la necesidad de buscar a todos los que quieran participar en el proceso del 2016 como el Dr. Enrique Doger Guerrero, Blanca Alcalá Ruiz, Guillermo Deloya Cobián, Lucero Saldaña Pérez y Jesús Morales con el propósito de anteponer el interés del partido a nuestros intereses personales y facilitar a la dirigencia nacional y estatal un proceso que de no iniciar pronto, nos pone en desventaja real frente a una oposición que ya está tomando medidas y actos que indudablemente son jugadas que les permite estar en mayor competitividad a sólo 255 días de la elección.
Es importante destacar que la presencia a nivel nacional de un Dirigente como Manlio Fabio Beltrones es garantía de unidad en Puebla, en virtud del liderazgo y el conocimiento que tiene de la vida institucional del partido, de sus liderazgos nacionales y locales. Sin embargo, está claro que los priístas poblanos estamos obligados a construir la unidad y a ayudarle al partido a que ésta se concrete. Nadie de fuera se va a interesar más en la reconstrucción del PRI poblano, que los propios poblanos. CONSTE…