México vive crisis, retrocesos y avances en la democratización del poder institucionalizado, en las que se inscriben las formas de la democracia representativa y la democracia participativa.
Hay que considerar que desde la década de los años noventa, la democracia empieza a ser considerada como tal en México y se empiezan a ver los primeros síntomas de su naturaleza para la comunidad, la cual resultó una de las cuestiones relevante para la sociedad mexicana; al constituirse en el impulsor de todo un conjunto de transformaciones en el sistema político. Se genera la pluralidad y competitividad entre los partidos políticos para acceder al poder; así como la alternancia en el gobierno que se produce a escala nacional, estatal y municipal.
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No obstante, la democracia en México llevada a efecto, ha resultado insuficiente para lograr que las transformaciones culminen en un nuevo orden político constitucional democrático que consigne distintas formas de participación, más allá de la democracia representativa que se ha constituido en un sistema de partidos pluralista, habiendo omitido a la democracia participativa, como uno de los componentes fundamentales en la Constitución Federal, como lo son en derechos políticos de los ciudadanos en términos de estar facultados para realizar la iniciativa popular, el referéndum, el plebiscito y la revocación del mandato, entre otros, que podemos identificar como formas democráticas participativas.
En tanto en las constituciones locales se inscriben dichos derechos de democracia participativa, lo que complementa a la democracia representativa, lo cual constituye uno los requerimientos para asegurar y desarrollar la capacidad y la legitimidad de ejercicio del gobierno democrático. el establecimiento del modelo institucional democrático representativo, el cual, se sustenta en el principio de soberanía popular, entendido éste por el "conjunto de ciudadanos que gozan de derechos políticos y que pueden, por consiguiente, participar de un modo u otro en la constitución de la voluntad política colectiva". Este principio es lo que permite distinguir las formas en que puede ser ejercida la democracia por los ciudadanos que participan en las decisiones y acciones públicas.
Dicho modelo democrático se caracterizan en términos generales, de la siguiente manera: La democracia representativa es considerada una democracia indirecta en la que el pueblo no gobierna, porque son los ciudadanos quienes eligen a los representantes que los gobiernen y representen, es decir, deciden las políticas y actos legislativos del pueblo, sin embargo este tipo de democracia se víncula de manera directa y específica con la democracia participativa, lo que nos lleva a generar que si tenemos democracia representativa real tendremos entonces democracia participativa. Por ejemplo, una de las preocupaciones que se inscribe en las democracias representativas contemporáneas, es la falta de plenitud de la participación en la elección de los gobernantes; si generamos una verdadera participación y esta es valorada y realmente considerada tendremos entonces a representantes que realmente estén velando por lo que requiere la sociedad para salir adelante.
El hecho de generar en verdad una Democracia Representativa constituiría un tema crucial para el funcionamiento político y rendimiento social de la propia democracia, que reivindica los derechos políticos de los mexicanos, necesarios para fortalecer la democracia en el México contemporáneo.
José Enrique Ortiz Rosas
Licenciado en Administración de Empresas y
Especialista en Administración Pública y Planeación Estratégica