Padam…Padam…Padam
Des “je t’aime” de quatorze de juillet
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Edith Piaf
Venimos en busca de verdades y no de tempestades, porque éstas surgen en el viaje que hayamos escogido en esta vida -al mismo tiempo o por etapas-, si, profesional, personal, cultural, social, espiritual.
Y en esta diversidad hay un lenguaje femenino y en el amor no puede ser excepción.
Comunicación versus corazón.
Investigadores especializados como Gary Chapman –egresado con un Ph.D. en Filosofía del Southwestern Baptist Theological Seminary- famoso por el concepto “Los cinco lenguajes del amor” o el Doctor en Antropología por la Universidad de Barcelona, Jordi Roca i Girona quien tiene estudios sobre género, han dado una redefinición de la comunicación y que hago énfasis en la que emana de las féminas.
Porque si bien se requiere de una retroalimentación con la pareja, hay un lenguaje que muy pocos descifran e incluso pasa desapercibido y es que el amor lo es todo y al mismo tiempo se colapsa en el limbo.
Nosotras nos comunicamos –la mayoría de las veces- más con el corazón que con la cabeza.
Enfundarse en un vestido rojo al estilo Nicole kidman en Moulin Rouge –galardonado por cierto por la perfección del diseño con un Oscar a Catherine Martin- no es sólo lucirlo y verse bella, detrás de ello está el motivo del porqué usarlo, cómo se decidió por un vestido y no una falda y sobre todo hacer sentir especial a la persona que nos acompaña.
Nuestro lenguaje no tiene palabras, sino acciones, no hay reglas, sino experiencias.
Pas de paroles, non plus des réglès
No se es robot…la era de los supersónicos dista para vivirla, y hasta Ultra requiere el contacto físico, un abrazo, un saludo de mano, un “buenos días”.
Nos gusta construir nuestra propia historia sui generis y saber que somos especiales y que nos hemos merecido un viaje a Las Vegas por ser una excelente mujer, bella, inteligente, trabajadora y por ser el día de nuestro cumpleaños.
Pas de monotonie nous aimons l’aventure
Y recordar por ejemplo, las 6 ciudades donde mejor hemos hecho el amor y las que faltan…
Saber que hay un ser especial que nos topamos en el camino y que nos cambió la vida y que en nuestro lenguaje tan variado y disperso, siempre seremos entregadas, leales, amorosas y apasionadas esperando encontrar a ese loco que ríe aún bajo la lluvia.
Donde para nosotras estar 365 días al lado de alguien especial además del tiempo, cuenta lo que se ha aprendido, resaltar lo bueno y aprender de lo malo, hacer un balance y expresarlo, es parte de seguir hacia adelante.
Quienes rezamos no lo hacemos por un mero acto de puritanismo, se abre un diálogo con Dios desde nuestro corazón expresando palabras llenas de amor, alegría, esperanza y funciona.
Cocinar es un acto de amor y de fe. Es otra forma de decir “Te quiero”. (Por cierto, cada vez que prepare café pahuateco, prometo hacerlo más cargado como te gusta)
Esperar a que llegues del trabajo o de un viaje largo, es una muestra de agradecimiento por verte llegar bien y con muchas cosas que platicar, aunque las hayas contado vía email, por teléfono, mensajes por whatsapp y si corremos con suerte, con cartas de puño y letra.
Bailamos para ustedes, es otra forma de hacer el amor pero con otros pasos, divirtiendo en público y manifestando a través de movimientos que nos gustan; que queremos estar cerca de ustedes, sólo eso, bailar aunque no sepamos, lo que gira es el corazón y lo que se pone contento o alegre es el cuerpo ¿Qué no?
Ese es el lenguaje femenino
Donde un día un “te quiero” es decirlo a través de un sándwich malhecho pero con mucho amor.
Donde el ir a recoger a los hijos al colegio, es decir: “Estoy ayudando con la familia y a compartir responsabilidades”.
Porque aún después de la muerte inevitable de esos seres queridos, seguiremos honrando el recuerdo porque es otra manera de seguir diciéndote cuanto “Te amo”.
Porque ser intensas no es una cuestión de locura, es una cuestión del corazón.
Rosas para el amor
Espinas para el olvido
Así funciona esto de la comunicación femenina.
Es cuánto.