Hay familias que se construyen en cada momento de convivencia, al potencializarse el vínculo creado sin que las pausas lo debiliten. Así es la mía: Hemos coincidido en tiempo y espacio pero se superan estas dimensiones al multiplicarse la comprensión y aceptación mutua en cada ocasión que tenemos.
Este tipo de experiencias familiares, tan ricas, tan sólidas, tan profundamente intensas son manifestación y evidencia de un cariño indestructible que está nutriendo hoy el sentido de mi vida y me da una máxima claridad de que mi historia es la que debe ser y estoy con las personas que debo estar, y asumo lo que he elegido a cada momento y que me ha traído hasta aquí.
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Ya entendí que no vine a entender. Vine a sentir profunda e intensamente cada situación y momento que me llena. Agradezco a cada persona que me construye interiormente. Tengo mi familia, la que la vida me dio y la que yo elegí, que no hay diferencia porque la familia de sangre es con que he sangrado en momentos muy difíciles y nunca nos hemos cuestionado, sino por el contrario nos cobijamos.
Gracias por estos días. Gracias a mi familia. Gracias por estar y ser en esto momentos tan importantes para la familia, hermana canadiense Susan. Gracias Sarah, sobrina hermosa por estar tan juntas y unidas. Gracias por traerme de regreso este sentimiento de que pertenecemos. Gracias.
alefonse@hotmail.com