La educación encierra un tesoro
Informe Delors, UNESCO
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A Patricia Moreno Rosano,
mujer comprometida en el quehacer educativo.
Frente a los grandes retos del siglo XXI, la educación es el medio más noble para construir condiciones de existencia más justas, incluyentes y solidarias. El gran desafío que viven las instituciones de educación es educar para la vida, de acuerdo al Informe Delors ello se basa en 4 pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender, aprender a vivir juntos y aprender a ser, cada uno tiene sus particularidades y se estrechan entre sí en forma dialéctica.
Durante mucho tiempo se pensó que el conocimiento era lo prioritario en el proceso enseñanza aprendizaje, en un enfoque tradicionalista el alumno tenía una postura pasiva donde la principal función se otorgaba al maestro como transmisor de conocimientos, el culto al memorismo y la repetición trajeron como consecuencia un aprendizaje limitado.
En oposición a lo anterior se manifestó una tendencia orientada a desarrollar competencias profesionalizantes específicas para garantizar una inserción al mercado laboral, se innovo en garantizar niveles de eficiencia y productividad, orientada a garantizar resultados propios de la organización o empresa.
Paralelo a ello y producto del crecimiento poblacional, la cultura, la globalización, la pluralidad, la migración, la apertura económica surge la necesidad de aprender a vivir en la diversidad y la diferencia, dejamos de ser ciudadanos locales, para convertirnos en ciudadanos del mundo o ciudadanos globales, conceptos como ciudadanía, tolerancia, democracia, exclusión, vulnerabilidad, exigen una formación educativa orientada a transitar fronteras e interactuar en el ámbito internacional, en tal sentido cultivar la lengua materna se vuelve necesario, aunado desarrollar el aprendizaje de otro idioma, así como desarrollar habilidades para el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (Tics).
En consecuencia aprender a ser exige un proceso educativo donde se asuma una actitud ética que oriente la razón de existencia de todo persona: ¿Por qué educar? ¿Para qué educar? La construcción de un referente del mundo, de hombre, su función social se traduce en una tarea prioritaria, que conlleva la responsabilidad de construir un universo más humano, comprometido con la construcción de formas de vidas incluyentes, solidarias, proactivas es el gran reto.
En una mirada sencilla como logramos desarrollar procesos educativos centrados en la persona, con una visión positiva, optimista, de buena fe tratando de descubrir el potencial humano que nos distingue como sujetos histórico-sociales.
El desarrollo de competencias conlleva cultivar los cuatro pilares señalados, para con ello descubrir en cada estudiante una posibilidad de crecimiento, un aprendizaje que cultive el gusto por la filosofía, el conocimiento, la ciencia, el arte, la historia, la cultura. Despertar en cada niño, adolescente, joven y adulto la capacidad de asombro, promover la imaginación, originar la duda, desarrollar la inventiva y coadyuvar a descubrir sería lo prioritario a promover desde la educación elemental hasta la educación superior. Es recomendable volver a los clásicos, recordar que el hombre culto es aquel que con su pensamiento transita fronteras, abre horizontes, construye sociedades justas, cuida el planeta y sobre todo orienta su saber para beneficio y cuidado de la humanidad, con ello podríamos aprender a vivir juntos en condiciones más equitativas, tendríamos hombres y mujeres responsables de su actuar, pensar, vivir y hacer.
Para ampliar información recomiendo el libro “Las competencias: su comprensión y alcance en algunas disciplinas de la BUAP”, coordinado por la Dra. Patricia Moreno Rosano-Lilia Silvia Vásquez Calderón. Edit. Gernika.
A seis meses siguen ausentes nuestros 43 normalistas, mi solidaridad a solidaridad a su familia.