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OPINIÓN

Tiempo de analfabetismo político

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Abel Pérez Rojas

Poeta, comunicador y gestor de espacios de educación. Estudió Derecho (BUAP), Maestría en Formación Permanente y Doctorado en Educación. Ha impartido conferencias y cursos de posgrado en instituciones públicas y privadas. Su obra poética consta de cinco poemarios. Es fundador de Sabersinfin.com.

Jueves, Abril 16, 2015

“El analfabetismo político es uno de los más perniciosos”.

Las campañas políticas en México más que propiciar el involucramiento de las personas en los asuntos públicos generan alejamiento y repulsión hacia todo lo relacionado con ello.

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En cierta forma esto es un juego perverso que propicia ignorancia y apatía hacia asuntos en los que están de por medio situaciones  vitales como la privatización del agua, la criminalización de las protestas, el endeudamiento público disfrazados de múltiples formas, sólo por citar algunos ejemplos.

El alejamiento de los asuntos públicos ocasiona lo que se ha llamado acertadamente desde hace unas décadas como analfabetismo político.

Es entendible que a falta de saber interpretar la realidad socioeconómica e histórica de México, muchos inmersos en su alfabetismo político opten por elegir a sus representantes populares como si fueran números de la lotería: por costumbre, por corazonada, por su apariencia física, o en el peor de los casos a quien le haya obsequiado el mejor souvenir o a quien le dio más dinero por su voto.

Es tal el grado de ignorancia que no podemos avizorar otro sistema de gobierno que no esté sustentado en los partidos políticos, menos aún intuir -eso que Fernando Acosta ha llamado acertadamente las “redes ocultas de poder”- los maridajes políticos de los personajes que en público son antagónicos, pero que en privado negocian sin recato y sin importar el color de la ideología

Si recapitulamos sobre la experiencia de nuestro país referente al analfabetismo de lectura y escritura para entender la dimensión del analfabetismo político, vemos que abatir el primero no ha sido fácil, por ejemplo en el artículo Analfabetismo en México: una deuda social, de José Narro Robles y David Moctezuma sale a flote que de tres lustros antes de la Revolución Mexicana al último censo de 2010, sólo ha disminuido en 600 mil personas el número de analfabetos mayores de 15 años. 

Por supuesto el porcentaje que representa la población analfabeta en aquellos años al presente no tienen comparación, pero como los mismos autores lo dicen la cantidad actual es irrebatible si además se toma en consideración a quienes son analfabetos funcionales.

Si trazamos, entonces, un paralelismo entre uno  y otro analfabetismo podemos entender por qué el segundo ahonda las formas de vida sustentadas en la perversidad y la corrupción.

El dramaturgo y poeta alemán Bertol Bretch sintetizó magistralmente el analfabetismo político. Las siguientes líneas tienen una vigencia increíble y parece describir al pueblo mexicano, vea usted:

El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Triste la descripción exacta de Bretch. Triste el analfabetismo político de los mexicanos. ¿No le parece?

(@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.

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