Las vacaciones de semana santa dejan en claro el arraigado catolicismo del mexicano. Si eres de Puebla solo necesitas salir a caminar y te darás cuenta de la cantidad de iglesias que existen; si vienes de otro lugar es recomendable que vayas a Cholula, donde la semana santa se convierte en un caos de fiesta y culpa. Entre las procesiones y tantos santos andando por las calles es muy sencillo entender que la sociedad mexicana continua con las costumbres y tradiciones impuestas en la conquista española ¿Es del todo bueno tanta fe en el Catolicismo? Aunque ahora solo el 70% de los mexicanos se considera católico, las costumbres y tradiciones de esta religión inundan los sentidos de todos los que somos dichosos de vivir en este País, aunado a esto, la palabra de los líderes espirituales aun retumba en decisiones sociales que a veces favorecen y en otras ocasiones perjudican la vida del país.
Para empezar, debo aclarar que yo no soy católico, pero lo fui hace mucho tiempo por decisión propia. También fue mi decisión dejar el catolicismo y buscar la espiritualidad lejos de cualquier religión; respeto todas las ideas en relación a las Religiones y las aplaudo o las critico a todas por igual. Lo que hoy concierne es que la Religión Católica empieza a tener un papel preponderante en pequeñas comunidades pobres inundadas con violencia, que se entregan a la fe para cambiar su condición.
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La Religión Católica genera fe en gran parte de los mexicanos, funciona como un sustento ante las adversidades del día a día, lo que puede ser a largo plazo un problema para el Estado, ya que un individuo prefiere creer en su Dios que en su Estado. Un gran ejemplo de esto es que la “Fiscalía General del Estado de Guerrero” culpa a 26 curas católicos de la región de Costa Chica de incentivar a la gente a generar grupos de autodefensa, organizarse y manifestarse en contra de la instalación de empresas mineras en la región. A falta de seguridad y de un Estado que provea de condiciones de bienestar, son los párrocos los que invitan a la ciudadanía a construir paz, a luchar por sus tierras y a organizarse para evitar que grupos del crimen organizado secuestren estas comunidades, esta labor muestra lo débil que es el Estado y lo fuerte que puede ser la ciudadanía cuando se organiza.
Es maravilloso que con base en la Religión Católica se busque la paz y prosperidad en las regiones más difíciles del país. En este sentido aplaudo a los párrocos Católicos que están siendo investigados por organizar a la gente en búsqueda del bien común, haciendo honor a los principios humanistas que los rigen, comportándose como pocos párrocos en México. Todos deberíamos reflexionar. ¿Qué buscamos al pertenecer a una religión? Al parecer la gente que convive con estos 26 párrocos busca mejores condiciones de vida promulgando su fe y espero que lo estén logrando, ya que serían un ejemplo de que no todo está perdido en el país.
¿Sí en lugar de 26 párrocos en Guerrero, fuera toda la Arquidiócesis mexicana la que buscara inculcar la organización por la paz y la prosperidad, el país sería diferente?
No lo sé, pero vale la pena la preguntarse y responderse…
Alan Betancourt Torres