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OPINIÓN

7 de junio: un escenario inédito…

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos

Lunes, Marzo 16, 2015

Los hechos y las encuestas demuestran que nuestro país ha entrado en una nueva etapa de su vida democrática. Habrá que esperar al día después de las elecciones para ver si se confirman las tendencias, pero por lo pronto experimentamos nuevas formas de participación que rebasan con mucho los límites de los partidos, que siguen siendo el vehículo para competir mediante las urnas. Reflejamos síntomas muy claros de lo que algunos intelectuales llamaron, desde hace casi 60 años, la “despolitización”. Al margen de la encuesta en concreto, hay una clara inclinación por el voto diferenciado, lo que de suyo anuncia una elección complicada para todos los partidos, especialmente para el que gobierna. Al modo de una “espada de Damocles”, pende un segmento importante de ciudadanos que no quieren responder…

Hace tiempo dejamos atrás el escenario de “las mayorías” que tanto pregonó la democracia liberal. Peña Nieto es el mejor ejemplo de que alguien puede ganar aunque la mayoría haya votado por otra opción. El dato que arrojan algunas encuestas, en el sentido de que los electores no desean que el Partido en el poder tenga mayoría en la Cámara de Diputados, confirma lo anterior. Lo que tampoco significa que otro Partido la tendrá. Los hechos nos dirán cuál estrategia partidista logra afianzarse más…

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La elección del 7 de junio podría ser inédita porque nunca se habían presentado todas esas variables, junto con otras, al mismo tiempo en un proceso electoral. En política no hay nada determinado y tendremos que ir revisando al detalle cada estudio que surja…

“Topes, intermedios y sótanos…”

Para que tengamos una idea de lo que está pasando en México, hay que hacer algunas comparaciones. Hace dos fines de semana se dio a conocer en España el sondeo de Metroscopia que intenta perfilar por dónde caminan las cosas rumbo a las generales, pasando por las autonómicas. Registra dos extremos. Uno en la cúpula, donde cuatro partidos aparecen empatados con menos de cinco puntos entre el primero y el cuarto: Podemos, PSOE, PP y Ciudadanos. Apunta a una elección muy complicada en algunos lugares, sobre todo en Andalucía para el PSOE que podría ganar pero con una caída histórica en votos. Podemos y Ciudadanos, podrían modificar el esquema bipartidista que han tenido el PP y el PSOE…

Los españoles desean una alianza entre Populares y Socialistas. Asimismo, el PSOE se lleva 82% de desaprobación, mientras el PP el 72%. El abstencionismo ronda 25.4%. Es un desencuentro con los electores. En un lejano sótano se ubican Izquierda Unida/ICV y UPyD. La fragmentación del voto es alta y se habla de la necesidad de pactos. El sondeo de la Cadena SER va en el mismo sentido, tiene al PP en segundo y al PSOE en tercero. El 22 de marzo serán las autonómicas y el 20 de diciembre, las generales…

Las encuestas de nuestro país indican una tendencia al empate entre el PRI y el PAN, con una diferencia similar a la española: entre 4 y 5 puntos que, por el margen de error, anticipa una elección reñida. PRI, PAN y PRD se llevan la reprobación y rechazo. En el piso intermedio empatan el PRD, PVEM y MORENA, quedando en el sótano el PANAL, MC, PT, Humanista y Encuentro Social. Revisen los resultados de Mitofsky, Parametría, Beltrán y El Universal y verán…

“El juego de la bisagra electoral…”

El 7 de junio y las elecciones pendientes de ahí al 2018 servirán para comprobar si seguimos en el bipartidismo o nos enfilamos hacia un modelo tripartita o cuádruple como el de España. La disputa es feroz entre el PRD, PVEM y MORENA. Al menos uno de ellos está en riesgo de ser desfondado, sino es que dos. La caída del Presidente es brutal y no ha podido remontar ni amortiguar los efectos negativos para el PRI. El PAN y MORENA buscan atraer los fragmentos. A eso se debe el juego intenso del PVEM, saltando por encima de todo con tal de quedarse con las pérdidas de su aliado. Sobre todo se aboca contra MORENA que, aunque todavía no le alcanza para 2018, se viene nutriendo de la desgracia del PRI y del PRD. Para el PRD es vital el DF para no perder o al manos no tanto. Hay tres posibilidades: o se van a jalar el uno al otro, asentándose en el piso intermedio y confirmando el bipartidismo; uno podría ser desfondando para dar paso a un desenlace cuádruple rumbo al 2018; o uno solo será el vencedor para empujar hacia el esquema tripartito. Esto último es el sueño de AMLO. Según como quede cada partido, los pactos y alianzas serán la clave en la sucesión presidencial, incluyendo a los del sótano en caso de tendencia cerrada…

Don Máximo y el tabasqueño pretenden destazar al PRI. Por eso la estrategia de lanzar candidaturas con gente salida de sus adversarios. El PRD trata de no engrosar las filas de MORENA para no ser desfondado…

“La conquista fundacional…”

El PRI nunca había enfrentado un peligro como el actual, ni siquiera cuando se fundó la Corriente Crítica y luego el PRD. Don Máximo y AMLO tienen en mente para 2018 una sucesión fundacional, pero no desde la misma perspectiva. El populismo autoritario del segundo viene de la óptica mesiánica, mientras el primero va por el autoritarismo pragmático y parece contar con una ventaja estratégica. La de Peña Nieto y AMLO es una propuesta monopolar, cuando la tendencia ciudadana es hacia la pluralidad o hacia la fragmentación. Peña Nieto considera que, cuando se perciban los beneficios de las reformas, vendrá una oleada a su favor, lo que terminaría por impulsar al que resulte su ‘delfín’ mientras el PVEM contiene la estampida. AMLO espera el derrumbe del PRI mediante fuerzas centrífugas que se cobijarían con él como su ‘mesías’…

La lectura de don Máximo parte de los datos de las encuestas. Con un anunciado empate entre el PAN y el PRD, sabe que a Mancera no le queda más remedio que enfilarse a noquear a MORENA en el DF, confrontación que se antoja difícil pero no imposible, y el PVEM tiende un cerco a su alrededor para que no capitalice el desmoronamiento del PRI. Es decir, sin darse cuenta AMLO pelea en dos frentes, contrario a lo que dicen los manuales bélicos sobre no dividirte en dos campos de batalla. Don Máximo ya anticipó que, para 2016, desde Los Pinos visualizan no una lucha entre el PRI-PVEM y los aliados del poblano, sino entre él y López Obrador. Si Mancera lo tendiese cual largo es en el DF y lo mismo ocurriese en Puebla, don Máximo podría confirmarse como el poder total con cuatro estrategias: el transpartidismo entre el PAN y sus aliados, con un PRD disminuido pero con cierta fuerza; la de atracción hacia los priistas inconformes o que no confían en la capacidad del Presidente; la referente a la izquierda pragmática; y la dirigida a los electores, pues el Presidente no desea que participen. Es un planteo eminentemente multipolar, transpartidista y transciudadano con carácter fundacional…

Mientras tanto, ocurrió el choque entre MVS y Aristegui, cuya salida se interpretó como la venganza presidencial por los ‘jacalitos’; siguen a la greña con Slim, presionan a SEDENA por lo de Tlatlaya e Iguala; en Tamaulipas detuvieron a más federales por secuestro, el TEPJF exige al INE sancionar al PVEM y arremete contra Cuauhtémoc Gutiérrez; la ONU asegura que la tortura sí está generalizada, la gente de Yarrington volvió a ser señalada por lavado y fraude bancario; Banxico desmintió a Peña Nieto y a Videgaray porque la inseguridad sí pega a las inversiones; MORENA afirma que el PAN va arriba en Sonora y Puebla destacó en la baja de índices delictivos. Nada fácil para el Presidente y el Papa le tendió la mano…

Hasta entonces…

Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com

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