La tecnología, hoy como ayer es un factor determinante para la producción de bienes y servicios, lo cual se expresa según el grado de desarrollo, en el avance o atraso de un grupo, una sociedad o un país.
Desde que el hombre apareció en la tierra, empezó a inventar instrumentos de trabajo para, en principio hacerse de comida, de habitación y de armas para defenderse de las otras tribus.
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La tecnología de hoy, producto del talento del hombre, por supuesto que ha tenido una historia también larga. En cada una de las etapas de la historia los instrumentos de trabajo, así como los inventos que se fueron creando durante siglos y milenios, han venido enriqueciendo los medios de producción hasta llegar al momento en que nos encontramos donde la tecnología es el eje central de la vida humana.
La tecnología no solo sirve para producir. El desarrollo tecnológico también es un instrumento de dominio de unas naciones sobre otras. En esta carrera que ha pasado por los inventos de la edad media y de la revolución industrial hasta llegar a lo que hoy tenemos como la producción en serie por los modernos o postmodernos instrumentos de trabajo, el conocimiento teórico y luego el practico son los caminos para llegar al objetivo.
La tecnología es un instrumento para poder competir y ganar los mercados y así lograr y conservar el dominio de unos países sobre otros.
Conclusión: La tecnología se inventa pero también se aprende. Entonces aparecen las instituciones que enseñan tecnología para que los tecnólogos, recién salidos de las instituciones puedan ir a la fábrica o a la empresa a producir bienes a cambio del empleo y de un ingreso mínimo o suficiente, con el requisito indispensable de que las empresas, esto es, los dueños del capital lo reproduzcan y así crezcan las unidades pequeñas, medianas y grandes.
Hace unos días se congregaron en Puebla las Universidades Tecnológicas del país para entregar el premio SEP-ANUT (Asociación Nacional de Universidades Tecnológicas).
El gobierno y las propias universidades promueven el alcance de propósitos estratégicos en busca de una educación de calidad que asegure la formación de profesionistas con las competencias y habilidades que hoy en día requiere nuestro país para el impulso de la economía regional y nacional.
El premio SEP-ANUT, “es una estrategia para reconocer a las 110 universidades tecnológicas que hayan realizado a lo largo de un ciclo escolar los esfuerzos necesarios para tener avances significativos en la mejora de la calidad educativa en sus procesos educativos de vinculación, de gestión y proyectos de impacto en su zona de influencia”.
El Presidente de la República, Enrique Peña Nieto y el Secretario de Educación, Emilio Chuayffet Chemor, impulsan el desarrollo de estas instituciones, conforme al Programa Sectorial de Educación 2013-1018.
El reconocimiento se instituyó en 2007. Concursan todas las instituciones. Se califican sus avances con base en indicadores en materia de calidad educativa.
Este proceso se realiza por un comité evaluador, formado por expertos conocedores del modelo educativo de las universidades tecnológicas, de los indicadores y de las metas establecidas para la educación superior.
El comité estableció tres categorías para la entrega del premio SEP-ANUT. Para el efecto se conformaron tres grupos: las universidades fundadas entre 1991 y 2002, 2003 y 2007, y 2008-2012.
En esta última obtuvieron los premios las Universidades Tecnológicas de Puebla y Tehuacán. La primera dirigida por Jorge Guillén y la segunda por Francisco Valencia. Naturalmente los avances como los atrasos se logran a través de los equipos que cada universidad tiene.
Es importante subrayar que estas instituciones buscan la vinculación con las empresas; así los estudiantes no sólo reciben la teoría en las aulas sino los conocimientos prácticos que completan la formación de quienes serán profesionistas y se incorporaran al sistema de producción.
“Este modelo se fortalece estrechando la vinculación con el sector productivo, a fin de facilitar a los egresados el empleo o continuar sus estudios en las de especialidad que decidan.”
La entrega de los premios SEP-ANUT, auspiciada por el Subsecretario de Educación Superior Efrén Rojas Dávila, dio curso al Congreso de Universidades Tecnológicas.
En el Congreso se dieron lineamientos para acelerar el paso de estas instituciones y la competencia sea más efectiva.
No olvidar, las tecnologías son imprescindibles pero más lo es la persona, los tecnólogos, los seres humanos, que deben conducirse con base en principios y valores propios de una sociedad en ascenso en búsqueda de la paz y la convivencia humana.
El subsecretario, Efrén Rojas Dávila, estudió en el Estado de México, hasta graduarse de químico en 1975, dos años más tarde terminó la maestría en Ciencias Químicas en la UNAM.
Fue rector de la Universidad Autónoma de ese Estado, Secretario de Educación, Cultura y Bienestar Social del gobierno del Estado de México, Secretario Técnico del Consejo de Participación Social en la Educación en la SEP, Director de Servicios Educativos Integrados al Estado de México y Subsecretario de Educación Básica y Normal, también en el gobierno del Estado de México.
Rojas Dávila fue Secretario de Desarrollo Social, presidente del Instituto de Administración Pública de la misma entidad, así como Subsecretario General de Gobierno y Secretario General de Gobierno del Estado de México.
Efrén tiene un currículum impresionante, lo cual garantiza el éxito como Subsecretario de Educación Superior.
No olvidar: El centro, el cerebro y el corazón de todo sistema educativo es la persona, maestros y alumnos. De la calidad de sus servicios depende la posibilidad de triunfo en la competencia en este mundo globalizado del cual no nos podemos salir. O competimos para ganar o seremos excluidos.
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