De esta manera inició el año 2015, ni los mejores novelistas especializados en el género del suspenso pudiesen haber imaginado una introducción tan horripilante como esta.
Los precios del petróleo a la baja, reducidos prácticamente a la mitad del costo fijado por los "honorables" diputados y senadores para establecer el presupuesto de ingresos, condenarán a los mexicanos, particularmente a los más pobres, a sufrir otro año de sacrificios a consecuencia de los recortes presupuestales que llevarán a cabo los genios financieros del gobierno peñanietista.
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Este hecho dará pretexto al nuevo PRI para salir lo menos raspado en este año electoral, con el argumento de que debido a esta crisis internacional, y nunca por su sola culpa, habremos de tener que esperar un poco de tiempo más para recibir el beneficio de las tan cacareadas reformas estructurales que habrían de hacer de México una sucursal del paraíso.
Junto a la realidad macroeconómica, la población enfrenta con horror, desde el primer día del año, el alza de los precios de los productos básicos y las noticias del secretario de Hacienda de que no se detendrán las alzas de la gasolina, y de que se tendrán que hacer recortes de algunos rubros del gasto público; pero obviamente sin afectar los privilegios de la alta burocracia quienes seguirán mamando el mismo flujo presupuestal que les fue asignado... ¡viva la democracia mexicana!
A la par de este terrorífico escenario, ya también sufrimos la pesadilla de los millones de spots que los partidos políticos nos han preparado sin asomo de vergüenza, por aquello de la crisis económica, y que obviamente han sido pagados por los recursos extraídos de los raquíticos bolsillos de los causantes mexicanos, siendo clara muestra de que a este rubro nunca llegará la tijera del SAT.
Y como espantoso final de este primer capítulo del año, estamos siendo testigos del reparto de los vestigios de este país en manos de nuestros desvergonzados políticos que, sin pudor alguno, dan muestras de sumisión ante sus verdaderos amos para conseguir el nuevo cargo para el que resultarán electos estos próximos años y que les permitirá seguir viviendo del presupuesto preparado por ellos y para su disfrute.
No cabe duda este es el año del terror y apenas empieza.