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OPINIÓN

¿Abrimos la empresa familiar a los familiares políticos?

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Jorge Durán Encalada

El Dr. Jorge Alberto Durán Encalada es profesor de tiempo completo en el departamento de Administración de Empresas y miembro investigador del Centro de Investigación de Empresas Familiares de la UDLAP, habiendo previamente ocupado diversos puestos de coordinación y jefatura dentro de esta institución.

Es Licenciado en Administración de Empresas egresado de La Universidad Nacional Autónoma de México, Maestro en Administración de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería, Ciencias Sociales y Administrativas (UPIICSA) de IPN  y Doctor en Estudios Regionales y Urbanos de la Universidad de Birmingham en Inglaterra.

Su área de investigación se relaciona con la planeación estratégica, logística, empresas familiares, y sobre la aplicación de la metodología de Dinámica de Sistemas a la resolución de problemas industriales, sustentabilidad y de la administración pública; temas sobre los cuales ha presentado diversas ponencias en congresos internacionales y realizado publicaciones nacionales e internacionales.

Ha sido asesor en proyectos de inversión pública y privada.

Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI I) y del comité editorial del  “International  Abstracts in Operations Research”.

Jueves, Enero 8, 2015

Este es un tema que vuelvo a tratar en este espacio (ver e-consulta de agosto 2013), debido a que es cada vez más frecuente la pregunta que se hacen varias empresas familiares en cuanto si deben o no participar en el negocio los parientes políticos o no-consanguíneos. Las experiencias obtenidas de la consultoría que realizamos en el Centro de Investigación de Empresas Familiares (CIEF-UDLAP), nos muestran que la respuesta a esta interrogante no puede ser totalmente categórica, pues depende de diversas factores específicos. Así como pueden encontrarse casos donde la participación del yerno de Don Eugenio Garza Lagüera, José Antonio Fernández Carbajal, fue un directivo clave en la expansión y crecimiento del grupo FEMSA, hay otros casos donde la integración de este tipo de familiares ha tenido consecuencias desastrosas para la empresa familiar.

Entonces, más que dar una opinión a priori sobre si se debe permitir la participación de parientes políticos en las empresas familiares, nos proponemos mencionar una serie de factores que deben tenerse en cuenta para sustentar mejor una decisión al respecto.

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Para iniciar debemos ver que estas decisiones se relacionan normalmente con la incorporación de yernos/nueras o cuñados(as) en el negocio, más que con otro tipo de parientes políticos, como pudiera ser el caso de suegros o hijos adoptivos.

Lo primero que debe de analizarse son algunas características y circunstancias de los parientes políticos.  Entre éstas se debe examinar si se trata de miembros con personalidades que no son conflictivas,  si se va a acceder a un trabajo de tiempo completo o parcial en la empresa, si la empresa requiere de personal de mucha confianza y si existe un sentido de obligación de proveer empleo por parte de la familia a estos miembros. Todos estos factores deben de considerarse con mucho cuidado, incluso cuando los ahora parientes políticos estuvieron laborando en la empresa familiar previamente a establecer una relación con la familia, normalmente a través del matrimonio.  Aunque es muy probable que en este último caso se tengan más elementos para decidir si es conveniente continuar la relación del pariente político con la empresa familiar.

Otros aspectos a analizar tienen que ver con el grado de interacción de los parientes políticos con la empresa familiar. Esto puede ir desde considerar la identificación de los parientes políticos con los valores que se tienen en la empresa familiar (honestidad, respecto, diligencia, perseverancia, justica, entre otros) y el deseo de aceptación de este miembro en la familia, previamente a su incorporación a la misma. También es importante considerar en este contexto qué tanto conflicto se presenta normalmente entre los miembros de la familia en el negocio, ya que es muy probable que la incorporación de un nuevo miembro no consanguíneo sea motivo de mayores diferencias y problemas.

Por otro lado, hay que considerar también las características de la misma compañía en este proceso. Esto es, considerar el tamaño y el grado de profesionalización, ya que mientras mayores sean las empresas familiares y más profesionalizadas se encuentren, existen mayores oportunidades para incorporación de parientes políticos con grados de competencia probadas. Un caso especial sucede cuando la empresa se encuentra en un proceso de sucesión, donde el cambio de un líder a otro de una siguiente generación puede señalar la participación de su cónyuge en la empresa familiar. Es también importante mencionar que cuando un negocio, en este caso familiar, se encuentra en un etapa muy próspera o boyante, tiende a examinarse menos el desempeño de los pariente políticos que, cuando por el contrario, la empresa se encuentra en una situación crítica.

Por último, aunque poco alejado del ámbito del negocio mismo, aspectos que tienen que ver con parientes políticos que normalmente generan tensiones en la familia, que muy probablemente puedan llevar a rompimientos con la misma, como los son los divorcios, es un indicador que seguramente puede anticipar la inconveniencia de su integración a la empresa familiar.

Una vez examinados estos factores que se han mencionado, debe entonces asentarse en un protocolo familiar si es deseable o no la participación de familiares políticos en la empresa familiar, y si la respuesta es sí, bajo qué condiciones debe darse esta incorporación.

E-mail: jorgea.duran@udlap.mx

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