“Los espacios de concreción cultural
son oasis en los entornos caracterizados
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por el cinismo y la impunidad”.
Abel Pérez Rojas.
En la maraña de interconexiones que vinculan conceptos, hechos y personas hay pautas para encontrar luz en momentos tan grises como los que vivimos caracterizados por la violencia y la impunidad… hay que ir identificando senderos que nos lleven a fines, metas, sitios distintos de los que ahora rondamos.
A veces es la rabia y la impotencia la que nos hace señalar que los entornos en nuestro país son insoportables, porque a lo largo del tiempo se han engendrado círculos viciosos y degradantes que van absorbiendo a la juventud en la delincuencia y la ignorancia, y por otro lado a las generaciones adultas en una masa conformista.
Los “pasaderos colectivos” significan esperanza para el tejido social.
Jesús Galindo Cáceres fue quien conceptualizó los espacios que sirven para que las personas se reúnan e intercambien su quehacer y sus proyectos, él les ha llamado: “pasaderos culturales”.
Por José de Jesús Esparza “El Capi”, del Colectivo Comunitlán, me enteré de ello. Pero cuando escuché por primera vez “pasaderos culturales” asumí que era una especie de veredas, como las que se van conformando por el transitar de las personas y que con el paso del tiempo crean caminos que facilitan a otros el ahorro de tiempo y puedan llegar a su destino. En realidad los pasaderos culturales son mucho más.
Le explico: hoy día podemos lúcidamente identificar la realidad como caótica, entendiendo el caos como un orden más complejo y a veces indescifrado, y como no lo tenemos clarificado entonces le denominamos caos.
Al tratar de hallar respuestas, generalmente, lo que surgen son más preguntas, ésta es una forma de empezar a crear esa especie de “brecha” que en sentido figurado es un “pasadero cultural”, donde hay concurrencia y coincidencia de muchos esfuerzos hacia un rumbo o acción definida.
Sin embargo, en la connotación que me ha compartido “El Capi” no es sólo el entender los pasaderos culturales como una analogía construida a partir del concepto senda, sino al sentido de que las cosas sucedan cómo se desea.
“Pasaderos culturales” son aquellos espacios que las personas construyen a partir de compartir sus talentos, aficiones y proyectos; de tal manera que, como resultado de ello, la realidad cambia y las cosas suceden para bien de la sociedad.
Es esa capacidad de concreción lo que hace la diferencia de los “pasaderos culturales” con cualquier otro esfuerzo que frecuentemente queda limitado a la contemplación -cuando mucho crítica- de la realidad.
Así los “pasaderos culturales” son dínamo para el tejido social y que por supuesto cobran mayor realce cuando se coloca a la par de ese concepto, que sólo por tomar una referencia puede definirse como “una red de relaciones que se genera a través de las dinámicas de trabajo desarrolladas de manera conjunta por los ciudadanos y la institucionalidad pública y privada con propósitos comunes” (plandedesarrollodelpoblado.com).
Por ejemplo, el pasado mes en Colima múltiples “pasaderos culturales” se encontraron e intercambiaron experiencias en el Encuentro Nacional de Colectivos Sociales y Culturales Independientes y que entre otras cosas es una clara muestra de que los diversos colectivos son ambientes de concreción y de hacer camino al andar.
Valdría la pena identificar los diversos “pasaderos culturales” informales que se han levantado en el día a día y que con su funcionamiento van sembrando esperanza, o aquellos, que ya formalizados, han dado la cara por la paz en diversos escenarios.
Bien vale la pena desde el seno de la sociedad impulsar el surgimiento de más “pasaderos culturales” y por supuesto el fortalecimiento de los ya existentes.
Nadie lo va a hacer por nosotros, las futuras generaciones nos lo agradecerán.
(abelpr5@hotmail.com / @abelpr5 / facebook.com/PerezRojasAbel)