Esta semana, como hace ya más de 50 años, se entregó la Medalla Belisario Domínguez en el Senado de la República teniendo como testigo de Honor al Presidente Enrique Peña Nieto. La presea es la Máxima Condecoración que este órgano de gobierno otorga a los hombres y mujeres mexicanos más eminentes. El galardón correspondió esta vez al novelista, poeta, periodista y político chiapaneco Eraclio Zepeda, quien ha escrito obras como: Las grandes lluvias, Tocar el fuego, Sobre esta tierra y Viento del siglo; y ha sido fundador de partidos como el Partido Socialista y el Partido de la Revolución Democrática.
En medio de la situación por la que atravesamos como país, creemos que podemos valorar en mucho las ideas que plasmo este gran mexicano en su discurso alusivo al evento. Del Poder Ejecutivo, de los gobiernos municipales, estatales y federal, señaló que se debenprofundizar los procedimientos democráticos, vigilar y transparentar las elecciones. Fue enfático al señalar que las disposiciones legales recientes en el área de la educación pública, han sido rechazadas por agrupaciones que tratan de marcar la ley a su conveniencia y servicio.
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Agrupaciones gremiales de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas, han respondido con gran violencia, con crímenes y arbitrariedades impropias del espíritu universal del Magisterio. Frente la situación que vivimos ante los lamentables hechos de Iguala, dijo que la falta de solidez y legales en la actuación del Poder Ejecutivo de algunos estados, ha desembocado en la corrupción de las policías locales y su cooptación por parte de la delincuencia organizada. Esto, ha provocado una estela de crímenes y asesinatos. Se ha desatado una crisis social que la sociedad rechaza y padece.
Señaló algo muy importante, que acabamos de ver esta semana con el enfrentamiento entre autoridades y manifestantes en Chilpancingo, que las manifestaciones de protesta han ido creciendo en violencia. Es dolorosa e inaceptable la desaparición de los jóvenes normalistas, pero hay que reconocer también que el gobierno ha desplegado una enorme fuerza de búsqueda y de investigación, sin límite de esfuerzos de todo tipo. Por grande que sea el dolor, el crimen no se combate con más crimen.
La arbitrariedad, la violencia, la destrucción de instituciones y propiedades de particulares y el acoso de los trabajadores y la ley, al grado de poner en peligro su propia integridad, es inaceptable.Hacemos eco del mensaje de este noble pensador porque entendemos que en este escenario de espirales de violencia la salida a nuestros problemas no pasa por la crítica y las calumnias a quien, como él lo menciona, ha puesto todos sus recursos para tratar de solventar la situación.
Estamos convencidos que lejos de esta actitud nuestro país hoy, requiere de un voto de confianza mutuo entre gobierno y sociedad que muestre que ante las dificultades, la verdad de la sociedad es más fuerte que las distorsiones mediáticas que solo buscan perpetuar la violencia y generar el encono social. Como ciudadanos podemos tener diferencias con el Gobierno, debe haber diferencias entre partidos; pero éstas no deben impedir que sumemos las fuerzas capaces de avanzar hacia la democracia.
La gran mayoría de los mexicanos buscamos el orden, la paz y la justicia, coincidimos con acciones del Gobierno y hay que manifestarlo. Tal como lo señaló el literato: “Nuestro héroe, don Belisario Domínguez, en tiempos violentos eligió en primera instancia la denuncia en la Tribuna, la discusión y la palabra: ese es el camino. Fortalecer las leyes de la democracia, exigir su cumplimiento”.