Luego de leer el comentario de Enrique Krauze, publicado en el New York Times, debo reconocer tiene razón. El escenario político de México es más complejo de lo que parece a simple vista y no me refiero sólo a la violencia delictiva y callejera que hemos presenciado en las últimas semanas. La alternancia en el poder no trajo consigo la superación total del sistema autoritario que nos rigió durante 71 años, que en buena medida se valía de la corrupción, y no completamos el tránsito a otro en el cual los mexicanos nos hiciésemos cargo de nuestro destino personal e histórico…
Muchos de los opositores a las reformas de entonces, fueron los mismos que con cinismo criticaron y festinaron el número de muertos con Calderón. Peña Nieto prometió nueva estrategia y los hechos demuestran que no hubo tal. Esto tiene una doble dimensión: están en juego vidas humanas y cuando se tiene la estrategia y falla, se puede recurrir a otra. Pero de no existir, quien fracasa directamente es el gobernante…
Más artículos del autor
Krauze tiene razón: el Presidente nos debe una disculpa a todos los mexicanos por no haber cumplido su promesa, aunque no haya querido ni ordenado lo de Iguala. Tan no se actuó rápido que hasta discreparon las líneas discursivas: mientras SEDENA dijo que no intervinieron porque la autoridad local les dijo que no pasaba nada, SEGOB aseguró que se había hecho con inmediatez. Está en deuda con las familias de los que han perdido la vida a manos de los delincuentes en lo que va de su sexenio. Han convertido a México en un Campo Santo. Ciro Gómez Leyva ya reconoció que la violencia no cesó y que Peña Nieto les impuso el silencio…
Krauze también señala que no ha sido bien aclarado el conflicto de intereses entre la licitación fallida y la “Casa Blanca”, lo que exige el relevo en la SCT. Si se quiere hacer las cosas de manera diferente, habría que empezar por reconocer los errores. En otra entrega vimos el caso de Juan Carlos de Borbón que, en 2012, se disculpó por las vacaciones de lujo que tomó mientras el grueso de los españoles no veía la suya. Si el rey debía ser sancionado, a nadie importó. Era la primera vez que un monarca español se disculpaba públicamente…
Como ciudadano, estoy dispuesto a aceptar la disculpa antes que dar cabida a una salida que agravaría la situación. Pero en el círculo del Presidente piensan que disculparse sería reconocer la derrota. Vaya burrada. No quieren aceptar que la credibilidad de Peña Nieto se fracturó. No se trata de gobernar en función de las encuestas, pero se extravió un aspecto toral de todo gobierno…
¿Cómo creer si no se acepta que debieron actuar rápido, se cuestiona que la Comisión sobre la licitación sea encabezada por su propio Partido, y no investigarán el conflicto de intereses? Siempre hay quien lucra con las desgracias. Pero teniendo problemas de credibilidad, el margen de los mercaderes de la política se amplía y potencia…
“La batalla por la legitimidad…”
En medio del justo reclamo por lo ocurrido con los normalistas, la lucha por el poder al interior del PRI, los forcejeos entre todos los partidos de cara al 2015 y 2018, la violencia delictiva que ya es una matazón en algunos estados y la estridencia de los que piden la renuncia de Peña Nieto, se libra una batalla por la legitimidad. En toda lucha por el poder hay riesgo de que se pierda la verdad y debemos cuidar que no suceda ahora…
El punto de convergencia de la problemática política es ético. Para afirmar que el caso de Iguala fue un crimen de Estado, hay que demostrar que el móvil fue por motivos de Estado, algo que nadie ha hecho. Sin embargo, los cuestionamientos hacia Peña Nieto tienen su razón de ser porque fue durante la era dorada del PRI que se asentó el imperio de corrupción e impunidad, cuyas consecuencias estamos padeciendo. Al haber indicios de que no se intervino a tiempo, el reclamo histórico se suma con lo de Iguala, los miles de asesinados y los desaparecidos…
Los estudios de opinión señalan que hemos entrado en una profunda decepción, misma que podemos resolver. El Presidente no debe desperdiciar la oportunidad. Su Plan no pudo cumplir las expectativas y las críticas han sido certeras. Entre el caso Iguala y la “Casa Blanca”, se destruyó su credibilidad y la imagen de reformador exitoso. Aunado a los riesgos de conflicto social, Peña Nieto podría pasar a la historia como uno de los peores gobernantes de México. Con mayor razón si fuese echado del poder…
Por si no bastasen las miles de muertes, se han agregado casos de impacto mediático: la enfermera de Uruapan, el empresario y su esposa en Tehuacán, los de Coahuila y la estudiante de la UNAM. En lo internacional está la presión de Estados Unidos, que ya dijo que ofrece su ayuda, lo ocurrido en el Premio Nobel de la Paz, las dificultades del Presidente en Veracruz y en Perú…
Descalificando la violencia no se recupera la credibilidad, sino afrontando la situación y, como sugiere Enrique Krauze, disculpándose por los errores cometidos y con los cambios que sean necesarios. Decir que los padres de los normalistas son manipulados no sirve porque no cambia lo ocurrido en Iguala. Algo similar pasa con las marchas: criticando la violencia ácrata, han omitido el reclamo de que renuncie Peña Nieto. Parece un gobernante que se fuga de la realidad…
El Presidente está en un momento decisivo para dar un “golpe de timón”. Pero la lucha por el poder vicia sus decisiones. Cambios en la SCT, SEGOB, PGR o en alguna otra parte, sería entregar la candidatura presidencial a otro que no sea de sus aliados. Desde ese punto de vista, equivaldría a la derrota del proyecto del Presidente. Peña Nieto no debe olvidar que está para gobernar en bien de los mexicanos, no de un sucesor o de otro…
“Luchas palaciegas por el poder…”
Los mensajes de los beltronistas apuntan a una confrontación en varias vertientes. Les inquieta que, aunque mediáticamente son adversarios, AMLO y EPN coinciden en el juego que traen. Desfondando al PRD y a Movimiento Ciudadano, creando la fracción legislativa de MORENA, obstaculiza los planes de don Máximo rumbo al 2018 y a la par erosiona los de Manlio Fabio. En buena medida, el PAN está capitalizando la caída de EPN y el PRI en las encuestas. MORENA y PVEM también han crecido, pero su papel es el de impedir que el PAN se quede con todo. No habiendo enemigo externo fuerte, sería innecesaria la candidatura del sonorense en 2018 y el Presidente tendría el control para apostar por Osorio Chong o por Luis Videgaray. Los seguidores de AMLO insisten en el golpismo, aunque habrá que ver si la embestida es real o sólo para negociar…
Para salvar a MC, Dante pactó con Manuel Espino, lo que abre la puerta a panistas descontentos y al Yunque. Los hechos dirán si es para sumar aliados y funcionar como puente con don Máximo o Dante será forzado a favor de EPN. Por lo pronto los beltronistas atacan en varias líneas: contra Ebrard por presuntamente estar detrás de Aristegui en el tema de la “Casa”, lo que serviría contra AMLO o don Máximo, según sea el caso; contra los negocios de los Hank y contra Higa para vincularlos con el de Puebla. Al mismo tiempo, han evidenciado el mal papel de SEGOB y PGR, empujando al relevo. Así, golpea a Videgaray y a Osorio Chong, a don Máximo y a AMLO. Vino la respuesta: reviven en redes sociales el tema de presuntos nexos de Ernesto Gándara y Claudia Pavlovich con el narco. De paso, todos erosionan a EPN. Mientras preparan otra embestida contra los aliados de don Máximo, Beltrones impulsa a Silvano Aureoles al gobierno de Guerrero…
Hasta entonces…
Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com