La noticia del hallazgo de los restos de uno de los desaparecidos de Ayotzinapa nos dejó fríos, sin palabras, con una tremenda sensación de impotencia e indignación.
El solo hecho de imaginar la forma como Alexander Mora y sus compañeros enfrentaron la muerte, aterroriza.
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¿Qué habrá pasado por sus mentes cuando eran baleados, secuestrados y torturados por policías uniformados?
De hecho, algunos videos subidos a la red nos muestran como los muchachos a gritos indicaban a los agentes de la ley que no iban armados, que dejaran de disparar, que tenían en los camiones heridos de gravedad; y a pesar de esto, los uniformados sirvieron de intermediarios para entregarlos en manos de gente desalmada quienes a su vez cumplirían estrictamente la orden del presidente municipal de Iguala, de que se les aplicara un "escarmiento ejemplar" desencadenando así una de las tragedias más notables de la historia reciente del país
¿Qué estará pasando por la mente y el corazón de los padres del resto de los desaparecidos cuando el tiempo pasa y no hay respuesta oficial confiable que les señale lo sucedido con sus hijos?
Nada, no hay respuesta, no hay señales, solo queda el dolor prolongado resultado de la incertidumbre y de la falta de credibilidad en autoridades que han actuado más como cómplices de los delincuentes que como agentes de la ley.
Alrededor de este drama social, también estamos siendo testigos de la terrible realidad de la impunidad y la corrupción en la que se encuentran sumergidos la familia presidencial y su círculo cercano, demostrado en la asignación de contratos al círculo cercano de Peña Nieto; hecho que incluso ha despertado el reclamo, a través de sus jilgueros durante el teletón, de sus promotores televisivos demandando ser incluidos en la repartición del botín llamado México.
Lamentablemente, sumado a este clima de descomposición interna, el panorama inmediato del país se aprecia de lo más sombrío al observar el comportamiento de la economía mundial con la caída de los precios del petróleo y el fortalecimiento del dólar frente al peso, situaciones que agravarán las condiciones de millones de mexicanos que nos encontraremos cada día más lejos de satisfacer nuestras necesidades básicas, contrastando con el lujo en la que vive una pequeña minoría que detenta el poder político y económico de nuestro país.
Estas condiciones generarán sin duda un clima de inestabilidad social que de no ser atendido en forma pronta podrá desencadenar en movimientos más radicales y violentos de los que hemos visto hasta la fecha.
Por esto nos duele México, ya que lo que hoy vivimos es resultado de la acción de gobernantes sin escrúpulos, asociados con grupos de interés económico que han medrado de la riqueza nacional, y a quienes obviamente no les interesa el bienestar de los mexicanos.
¡Vivos se los llevaron!
¡Vivos los queremos!
¡Libertad a los presos políticos de todo el país!