El pasado 20 de noviembre en el marco de la IV Acción Global por Ayotzinapa en la Ibero Puebla se llevó a cabo un panel sobre la acción social que llevan a cabo las normales rurales en los contextos en los que se encuentran ubicadas. Para la realización de esta actividad invitamos a un profesor de la Normal Rural “Carmen Serdán” de Teteles, Puebla; a un profesor de la Normal Rural “Vanguardia” de Tamazulapam, Oaxaca y a un egresado de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero.
Estas personas vinculadas a las normales rurales no ayudaron a hacer un recorrido histórico del surgimientos de estas instituciones en nuestro país, después de terminada la revolución en la década de los veinte del siglo pasado y para cumplir con la encomienda de alfabetizar a todos los mexicanos, tarea que se veía en ese momento como titánica, por la falta de profesores en todo el territorio nacional.
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Uno de estos profesores nos relató que muchos de los primeros alumnos de estas instituciones llegaban recién egresados de la escuela primaria, a penas con 12 años de edad, estudiaban por dos años y con 14 a penas cumplidos se hacían cargo de escuela primaria rural, en algún lugar donde nunca había existido escuela alguna. También nos narró cómo muchos estudiantes que llegaban a las normales rurales y se quedaban internados, recibían artículos de higiene personal como jabón, pasta y cepillo de dientes, así como alguna frazada para cubrirse por las noches y los jóvenes se quedaban sorprendidos, pues muchos de ellos jamás habían visto tales objetos, pues ellos mismos provienen de familias y comunidades muy pobres.
Otro de los profesores nos explicó que las normales rurales buscaban hacer una penetración cultural para “homogenizar” al país. Sin embargo estas instituciones nacieron con la ideología de la “hoz y el martillo” y se fueron haciendo dogmáticas y dogmatizaron al magisterio. Este profesor aseguraba que las normales rurales deben entrar en debate en donde se vean las diferentes formas de entender la docencia, particularmente en las comunidades rurales. Y que no haya currículums únicos en un país que es por naturaleza diverso.
El tercer profesor, que es exalumno de la Normal de Ayotzinapa, considera que estas escuelas son semilleros de profesores que llevan consciencia social hasta el último rincón de México y que concretaron en un momento dado lo que el gobierno quería para nuestro país. Nos señaló cómo las normales rurales se han ido convirtiendo en una piedrita en el zapato para los diferentes gobiernos federales que prosiguieron a Cárdenas, por su incidencia crítica en la sociedad, pero también por el sostenimiento que representan. Esto, lejos de debilitarlas, las ha hecho más fuertes pues las que quedan, se han ido haciendo autosustentables, pues en muchas de estas se trabaja la tierra, se tiene ganado, se hacen artesanías, etc. Muchas de las cosas que los jóvenes normalistas saben hacer porque ellos mismos son campesinos e indígenas.
Aseguraron que desde el gobierno de Miguel Alemán han buscado desaparecerlas, pero que las normales rurales se han mantenido firmes y en una lucha permanente, para buscar mecanismos de sostenimiento y para cumplir con la función social que tienen encomendada. Fue muy clara el señalamiento de los tres profesores acerca de que mientras haya pobreza y miseria en nuestro país, las normales rurales se hacen necesarias, pues atienden a un sector muy poco favorecido en este sistema neoliberal, tanto en la formación de profesores, como en la población que recibe los beneficios de los egresados de las normales rurales.
Otro elemento interesante al que los tres panelistas hicieron alusión y que poco se ha atendido desde la tragedia de Ayotzinapa, es la Federación de Estudiantes Campesinos Mexicanos (FECM), a la que pertenecen estudiantes de las escuelas normales rurales y en donde se organizan eventos académicos y culturales con la intención de unir fuerzas en sus demandas y luchas.
A pesar de todos los esfuerzos que estas instituciones han hecho, varias de estas normales han ido desapareciendo, sin embargo es importante que como sociedad no permitamos que terminen por desaparecer, pues en este panel se hizo muy evidente que estas instituciones cumplen con una función fundamental que es la de llevar educación formal a todos los rincones de nuestro país, con el único propósito de contar con ciudadanos más escolarizados y más preparados para construir un mejor país… ¿no era ese el sueño de Vasconcelos?
La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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