Nuestro país, como es de todos sabido, es basto en riqueza cultural. De acuerdo a la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) existen en nuestro país aproximadamente 52 grupos étnicos con igual número de lenguas y que, en conjunto, contabilizan más de 15 millones de habitantes en nuestro país, es decir poco más del 10% de la población total. Sin embargo esta riqueza cultural que nos caracteriza contrasta con la pobreza y las condiciones sociales en que viven nuestros pueblos indígenas.
De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL) la pobreza en el medio rural asciende a casi 17 millones de personas y casi la mitad de estas pertenece a alguna etnia indígena. Esta desatención de la política social no ha pasado desapercibida en esta administración. Esta semana durante su participación en la Asamblea General de la ONU el señor Presidente de la República, Lic. Enrique Peña Nieto, reconoció que la desigualdad, injusticia y discriminación contra los pueblos indígenas aún es una realidad lacerante, por lo que hizo un llamado a erradicar estas prácticas y fortalecer la cooperación internacional con acciones al interior de cada país.
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Por esto, recordó que en México se está impulsando un nueva Política Social de Nueva Generación donde el respeto a los derechos sociales y la inclusión económica son ejes fundamentales que permitirán a los pueblos indígenas salir de su situación de pobreza pero preservando sus valores que los han caracterizado, no se trata de adaptarlos a un entorno económico global sino dotarlos de capacidades para que puedan acoplarse con su riqueza cultural a la sociedad como la concebimos actualmente. Y fue muy enfático al señalar que “el gobierno de México respalda a los pueblos originarios para que alcancen un verdadero desarrollo incluyente, que mejore su ingreso y calidad de vida, sin perder su identidad cultural ni comprometer el patrimonio natural del país”. Así, hoy el estado mexicano cuenta con una política transversal enfocada al mejoramiento de la calidad de vida y de oportunidades para los pueblos indígenas.
Esta nueva política tiene sustento en el nuevo programa Prospera que, tal como lo dijo en su reciente comparecencia ante los diputados la Secretaria de Desarrollo Social, Mtra. Rosario Robles Berlanga, no es un cambio cosmético sino la propuesta de un nuevo programa que buscará generar una inclusión social y productiva que permita a los más pobres romper el círculo vicioso de la pobreza. Es importante resaltar que el señor Presidente señalo que para México, América Latina y el Caribe “la cuestión indígena está en las raíces de nuestras identidades y nuestras circunstancias históricas, sociales y políticas”.
Así queda de manifiesto que las cuestiones indígenas deben ser parte de nuestra hoja de ruta en la política ya que representan la historia que da sentido a nuestras sociedades, valores y costumbres. Estamos moviendo a México a un futuro en el que todos los habitantes de este gran país gocen de igualdad de derechos y oportunidades y estamos demostrando al mundo que nuestro país vuelve a ser un referente de los derechos sociales al fortalecer políticas que buscan privilegiar la cultura a través del apoyo a los máximos exponentes de esta en cualquier país, las comunidades indígenas testigos vivientes de la historia.