Tuve el gusto de conocer a Pedro Arturo Aguirre en un momento por demás álgido en la historia reciente del país, se desarrolla en sus etapas finales el proceso electoral de 1988.
Tiempo después coincidí con él en el espacio de la revista espacio CEINPOL( Centro de Inteligencia Política) que producía en Chilpancingo mi amigo Carlos Álvarez, mismo que fuera misteriosamente eliminado del ciberespacio , durante la aciaga administración de Felipe Calderón.
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En fechas recientes, tuvo la enorme gentileza en extenderme una invitación a la presentación de su libro de reciente edición: “HISTORIA MUNDIAL DE LA MEGALOMANÍA”, cuya lectura, por lo demás, resulta ampliamente recomendable.
La Historia como disciplina del conocimiento humano, ha reconocido dos vertientes fundamentales, una, cosmopolita e integradora del suceder de las diversas manifestaciones humanas que reconoce sus orígenes en “Los Libros de la Historia” de Heródoto.
En tanto que, en la otra de sus vertientes, misma que encontraría su máximo exponente en Tuscídides y su obra “Las Guerras del Peloponeso”, se realiza el diagnóstico de realidades concretas y específicas.
El término “diagnóstico” no es empleado de manera arbitraria, la medicina es la ciencia que habría alcanzado el mayor grado de complejidad metódico en el período ático, de ahí que no sólo Tuscídides trasladase su metodología al estudio de la historia, sino que, incluso, la mayéutica socrática se habría derivado de la ciencia médica de la época.
Surgen las biografías en la historiografía de la antigüedad clásica , primero con un mero propósito de exaltar a los personajes que encarnan las virtudes , como puede apreciarse en “ Vidas Paralelas” de Plutarco; para, posteriormente, con “Los Doce Césares” de Suetonio emprender un “ diagnóstico”, en concordancia con la tradición historiográfica del autor de “Las Guerras…”.
Diagnóstico referente tanto a situaciones políticas específica como a un perfil psicológico determinado , compenetrándose de manera trasversal ; no en balde , la obra de Suetonio ha dado pie a uno de los estudios de Psiquiatría forense más connotado en la historia de las “ciencias penales” , la célebre : “Tiberio (la historia de un resentimiento)” del médico español Gregorio Marañón.
Pedro Arturo Aguirre realiza referencias importantes a los avances aportados por las denominada “neurociencias” al hacer la reseña de algunos de los personajes más renombrados de la historia antigua y reciente, y con ello su reciente obra rememora en mucha la formidable aportación que en su tiempo representaron los estudios de psiquiatría forense de Gregorio Marañón.
En la “HISTORIA MUNDIAL DE LA MEGALOMANÍA” confluyen, tanto el espíritu cosmopolita propio de la historiografía que inicia con Heródoto, como el sentido del diagnóstico psíquico y político; resultando, en consecuencia, una lectura por demás compleja y digna de leerse con todo detenimiento.