"Lo que poseemos nos posee".- Fernando Savater.
En los últimos años el capitalismo se ha visto como una de las principales causas de los problemas sociales, ambientales y económicos, a menudo se percibe a las empresas como entes que prosperan a costa de la comunidad en general y vemos como la legitimidad de los negocios en muchas ocasiones han caído a niveles que no se habían visto en historia reciente.
Hemos visto en Puebla como grandes cadenas transnacionales se han logrado colocar en nuestros mercados locales, afectando la economía tradicional y transgrediendo nuestros recursos naturales a expensas de un crecimiento económico propio. Muchas tesituras no cuadran; es penoso saber que en nuestro México tenemos al hombre más rico del mundo y que también tenemos a millones de mexicanos en extrema pobreza, es penoso pensar que existe miles mexicanos que no sabe ni en que gastar su dinero y pensar que existen millones de mexicanos que no cubren ni sus necesidades más básicas.
A la par existe desconfianza empresarial, esta disminución de la confianza en las empresas ha llevado a líderes políticos a establecer nuevas políticas que promuevan competitividad, desarrollo y crecimiento económico en nuestro País, por ende las empresas se encuentran metidas en un círculo vicioso, sometidas en una disyuntiva entre la eficiencia económica y el progreso equitativo social.
Es por esto que las empresas deberían estar obligadas a tomar la iniciativa de crecer junto con la sociedad, el valor compartido es el reconocimiento empresarial actual y se encuentra entre sofisticados negocios, pensamientos, líderes y elementos prometedores que logran este nuevo modelo emergente.
La solución a los problemas antes mencionados está en el principio de valor compartido, que consiste en la creación de valor económico de una manera que también cree valor para la sociedad. Solventando sus necesidades y desafíos las empresas deben volver a conectar el éxito de la empresa con el progreso social. El valor compartido no es la responsabilidad social, ni la filantropía, ni la sostenibilidad, es pues una nueva forma de lograr desarrollo económico exitoso. Es mejor aún; una transformación del pensamiento empresarial enfocada en el bien común.
El reconocimiento del poder de transformación de valor compartido requerirá que los líderes empresariales, políticos, académicos y nosotros ciudadanos desarrollemos nuevas habilidades y conocimientos como una apreciación mucho más profunda de las necesidades de la sociedad junto con bases de productividad para la empresa.
Una empresa necesita una comunidad exitosa, no sólo para crear la demanda de sus productos, sino también para proporcionar bienes públicos esenciales y un ambiente de apoyo. La empresa necesita una comunidad de negocios exitosos para proporcionar puestos de trabajo y oportunidades de creación de riqueza para sus todos su medioambiente.
Entonces... ¿Es mala una Puebla capitalista? La respuesta la tenemos cada uno de nosotros, y quizá tendremos argumentos válidos o no para justificar nuestra respuesta, pero te invito estimado lector a procurar siempre el bienestar común de la sociedad, a erradicar viejos estigmas que traemos dentro de nosotros, a promover la ética en nuestros círculos más próximos, y sobretodo a concientizar que nuestros modelos económicos, modelos sociales, y modelos empresariales serán tan exitosos tanto como nosotros queramos y los respetemos.
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OPINIÓN
Puebla Capitalista
Martes, Agosto 19, 2014