“El deseo de saber y de ilustrarse
es innato en el corazón del hombre”
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Benito Juárez García
Los libros de texto son como el oxígeno que se respira para vivir.
Estos libros, contribuyen a enseñar al que no sabe y aprender a los que conocen los libros de texto.
No hay forma de entender el fenómeno del analfabetismo para tener una vida digna de ser humano.
Cuando no se cuenta con ninguna “ilustración”, cuando la ignorancia abarca a la persona, se vive una tragedia que no merecen los seres humanos.
La importancia se saber leer y escribir hasta dominar o poseer los conocimientos de una rama del saber es un medio para la realización de las personas.
Hoy, el que no sabe leer y escribir y todavía más, no tiene una preparación de educación media superior o superior enfrenta problemas graves, existenciales.
La ausencia de conocimientos es como no existir, no vivir integrado a la comunidad a la que se pertenece.
En la vida real las personas que tienen poca preparación y padecen alguna enfermedad, sólo tienen que aplicarse los medicamentos que el doctor les haya recetado. No entienden porque tal o cual medicina, porque no saben leer o escribir.
Durante el sexenio del presidente Manuel Ávila Camacho, por cierto poblano y el secretario de educación Jaime Torres Bodet, tomaron la determinación de combatir el analfabetismo.
El porcentaje de personas en esa situación era sumamente alto.
Por eso hizo bien el presidente en tomar la decisión, de efectuar una campaña de alfabetización para enseñar a leer y escribir a muchos mexicanos a través de una cartilla. Aún recuerdo su tamaño, pues tuve la grata experiencia de conocer que mi padre aprendió a leer y escribir, por ese medio, que era como el catequismo laico.
Ahora que inicia el curso escolar 2014-2015, el gobierno federal, con la colaboración del gobierno del Estado, han distribuido los libros de texto para todos los niños de educación preescolar, primaria y secundaria.
El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, hace una erogación importante para distribuir en el estado de Puebla 11 millones 296 mil 802 libros.
Para los niños de preescolar se entregaron 627 mil 744 textos.
Para primaria, los seis grados, comprendiendo todas las materias, 6 millones 705 mil 15 libros.
A los estudiantes de telesecundarias, les han correspondido 1 millón 930 mil 765 textos.
Para los alumnos de la secundaria se han otorgado 1 millón 501 mil 495 volúmenes.
Educación indígena 529 mil 719, a Macrotipo 765, Braille mil 289.
La impresión de estos libros la ha hecho la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG).
Recuerdo claramente que por primera vez se elaboraron libros de texto gratuitos, durante el periodo de gobierno del presidente Adolfo López Mateos.
Entonces, ciertos sectores de la sociedad poblana estuvieron en desacuerdo e incluso en muchas capitales del país se organizaron actos de protesta por aquella determinación.
Lo que se estaba haciendo era cumplir un mandato de conciencia y combatir una circunstancia para alejar la noche que envolvía al país.
Enseñar al que no sabe es un mandato claro que libera al hombre de muchas esclavitudes.
La inversión que se hace en la impresión de estos libros la desconozco. Pero si costaran un peso, se habrán invertido once millones 296 mil 802 pesos.
La inversión es muy fuerte, pero a cambio vale la pena hacerla para que los niños escalen la pirámide del saber para después subir a los otros niveles.
Esa inversión, que no gasto, que hace el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, es la mejor, cuyas “utilidades” son superiores a cualquier otra.
Así, con los libros de texto se ofrece una educación de calidad con equidad.
Los padres de familia no tienen que preocuparse por este gasto que tendría que salir de los exiguos ingresos de la mayor parte de paterfamilias.
La preparación de los educandos, a través de los libros de texto asegura que en poco tiempo la población poblana y la mexicana estarán en aptitudes de competir con éxito.
Con los conocimientos que ofrecen los libros de texto, se encamina el saber de los estudiantes hacía el dominio de las nuevas tecnologías que son parte de la competencia en el mundo globalizado en el que vivimos.
Por cierto, los libros de texto conservan la portada de los primeros libros, el diseño de esa portada lo efectuó aquel gran mexicano, Don Jorge González Camarena.
No está por demás afirmar que los libros son nuevos en su contenido y en el diseño que acompaña los textos de cada concepto.
La Academia Mexicana de la Lengua, tuvo una participación directa en la redacción y en los contenidos, lo cual reitera la alta calidad de esta institución, integrada por intelectuales connotados.
Permítame platicarle que la distribución de los textos que efectuó la Secretaría de Educación Pública del Estado, a través de las Cordes, las cuales entregaron los libros a los directores y en muchos casos, además, a los presidentes municipales para la custodia de esos instrumentos de trabajo en las escuelas.
Hoy lunes, todos los estudiantes tienen sus libros de texto gratuitos.
Los niños de quinto año, de todas las escuelas, tendrán su tableta que cuidarán con esmero, pues es un instrumento liberador.
El poeta Rubén Darío escribió: “Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver, cuando quiero llorar no lloro, y a veces lloro sin querer”.
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