Lacra que sutilmente se adueñó de México y de la cual difícilmente cualquier ciudadano mexicano puede mantenerse ajeno.
Los estudiosos de la antropología social le encuentran origen desde la conquista, subrayando que esta era desconocida en las naciones originales que ocupaban el territorio mexicano, y que fue una de las tantas influencias "culturales" importadas por los españoles que les facilitó la ocupación de propiedades y voluntades de los conquistados.
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Pasó por una fase de institucionalización en los 70 años de permanencia del PRI en el poder, donde incluso a uno de sus presidentes se le adjudicó el famoso lema "la corrupción somos todos".
Fue magistralmente perfeccionada en los 12 años de regímenes panistas quienes tuvieron la "cualidad" de ampliar su espectro para que otras corrientes políticas, empresariales y hasta religiosas hicieran lo propio y les sirvieran de acompañantes de camino.
En la actualidad se encuentra en la fase más cínica y peligrosa, donde hasta los "juniors" pueden hacer gala de lo robado por sus padres, saturando las redes sociales de los eventos más raros, sea se trate de una fiesta en un panteón en la misma rotonda de los hombres y mujeres ilustres, o bien de viajes dispendiosos dejando "chiquito" a cualquier cuento de las mil y una noches
Nada nos podría faltar para referirnos a esta fase de tan "desvergonzada práctica"; ahora le toca el turno al grotesco espectáculo llevado a cabo por la elite de los diputados panistas en su fiestecita de Puerto Vallarta, que es la que se encarga de transmitir directamente las órdenes de sus patrones, evidenciando con esto que no se necesitan de muchos para controlar a la "borregada legislativa", sino solo a los precisos.
Para que no dudemos del tamaño de la actual fase de corrupción imperante y de cinismo institucional, se nos anuncia que los diputados se autorizarán un bono especial de un millón de pesos por el término de su gestión, olvidando aquél dicho memorable de Jesús Reyes Heroles: "en política la forma es fondo"... estos ni las formas guardan.
¿Qué nota nos espera mañana?, la verdad no lo sé... ¿seguiremos siendo sus cómplices?