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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

145 000 Tabletas

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José Alarcón Hernández

Lic. en economía, con mención honorífica. Diputado Local dos veces y diputado federal dos ocasiones. Subsecretario de Educación Superior de la Entidad y Subsecretario de gobernación del Estado. Autor de 8 libros publicados por la Editorial Porrúa. Delegado de la SEP Federal en el Estado. Actualmente Presidente del Colegio de Puebla. A.C.

Lunes, Agosto 11, 2014

Empiezo este artículo con una anécdota que dicen le ocurrió a Don Eulogio Gillow y Zavalza, Arzobispo de Antequera, Oaxaca.

Un día, alguien hizo la consulta correspondiente ante los canónigos del Cabildo Eclesiástico de la Diócesis de Puebla.

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Ante la interrogante de si aceptaban a Gillow como obispo de Puebla, uno de los canónigos que opinaba en nombre de otros expresó: “No, no, no, porque levanta ese aparato que se coloca en la oreja y habla con el demonio”.

Era un canónigo, ignorante, que no sabía que se trataba del teléfono. Ese hecho no es para denostar a alguien, simplemente esa era la razón aparente o real para no aceptarlo como obispo.

El teléfono era una expresión del avance tecnológico que se había producido como consecuencia de la revolución industrial.

Gillow, era dueño de la Hacienda de Chautla, esa que hoy presumimos con razón por haberse construido en un hermoso lugar, cercano a San Martín Texmelucan.

El estilo del edificio de la hacienda es un testimonio fehaciente de la mentalidad progresista de Gillow.

Este  trajo la maquinaria más moderna para cultivar y cosechar maíz y otros cereales en esa amplia extensión de tierra que formaba esa hacienda.

Gillow era pues un hombre de su época, que había aprovechado los conocimientos tecnológicos que obtuvo en Inglaterra.

Las 145 000 tabletas, son un instrumento que representa el avance de la sociedad contemporánea.

El hombre inventó el fuego y después de muchos miles de años una serie de objetos de labranza, de producción, fabril, de comunicación a través de los mares, etcétera,  que le han facilitado la producción de bienes y servicios y la construcción de palacios, que en cada país se yerguen y todos admiramos.

Todo esto que se llama la cultura de cada uno de los pueblos, es fruto del trabajo del hombre y del crecimiento de las fuerzas productivas para satisfacción de las demandas de los seres humanos.

Repito, durante la revolución industrial se produjeron instrumentos de transformación de las materias primas, que revolucionaron todo el proceso productivo.

Surgieron los obreros como clase social y también la explotación de éstos. Era el preámbulo de la construcción del capitalismo, así se abandonaba el feudalismo.

Después, ya en el siglo XX, vino el capitalismo salvaje hasta la explotación más perfecta de la mano de obra, de la clase obrera.

Así se consolidaron las figuras de empresarios y trabajadores, ya de la época moderna.

En un periódico nacional, de hace unos días, se afirma que tan sólo la banca gana 41 mil millones de pesos en comisiones, esto tan sólo en seis meses por el cargo a tarjetas de crédito.

La globalización en la que estamos, es un proceso por un lado del perfeccionamiento de las tecnologías, esto es, las máquinas hasta llegar a las computadoras más sofisticadas que permiten que las potencias se puedan espiar de unas a otras y de algún modo se evite la tercera guerra mundial, porque ese no es el objetivo.

Perdón por este preámbulo tan largo.

Al iniciarse los cursos del ciclo escolar 2014-2105, en Puebla, los niños de quinto año de primaria, todos contarán, cada uno con su tableta, esto es, con su computadora.

Ahora, éste es un instrumento vital de trabajo para la existencia de los seres humanos en la tierra, no en otro planeta.

Hasta aquí nos ha traído el proceso de globalización y la explotación del hombre por el hombre.

No importa la dignidad y la justicia de las personas, lo que cuenta es la obtención de la máxima ganancia por algunos a costa del sudor de muchos.

No hay de otra, no podemos irnos a otro planeta, así que la entrega de las 145 mil tabletas, es una acertada decisión que ha tomado el gobierno de la república, encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto y por el secretario de educación pública Emilio Chuayffet Chemor, al dotar de ese instrumento eficaz a los niños de primaria de ese año.

El año venidero, ya sabrán algo o mucho de computación y así se les facilitará cursar la educación secundaria y la educación media.

El amor por la tecnología irá creciendo y preparando adolescentes y profesionistas.

Las tabletas se les entregan en propiedad, con los seguros correspondientes, para que no las puedan vender ni tampoco se las puedan robar, porque al que lo haga no le servirá de nada.

No podía haber mejor inversión que esa: las tabletas.

Es un acto de justicia y de liberación de una gran cantidad de escolares, que solos y durante varios años no podrían haber adquirido un instrumento de esos.

Pero eso no es todo, lo que importa es lo que les ayudará para defenderse o bien servir mejor a su propia persona y a su familia y en su momento tener los ingresos propios.

Sin el conocimiento de esta tecnología, esto es, el uso de las tabletas, de las computadoras, es como estar muerto en vida.

Por eso destaco la importancia que tiene  esa donación, que se obtiene con los recursos públicos obtenidos de los impuestos de quienes cumplen con sus obligaciones de contribuir al gasto público.

No son los evasores ni los elusores los que han de sentirse tranquilos porque así no contribuyen al gasto público como lo manda la ley y la obligación ética y moral.

Las 145 mil tabletas, son un acto que permite un avance sustancial en la reforma educativa que con grandes esfuerzos se implementa en el país.

Para ser consecuente con estas ideas, me permito transcribir estas citas:

Thomas Jefferson escribió: “La vida carece de valor si no nos produce satisfacciones. Entre éstas, la más valiosa es la sociedad racional, que ilustra la mente, suaviza el temperamento, alegra el ánimo y promueve la salud”. 

Hugo Grocio expresó: “Un Estado es una corporación perfecta de hombres libres, unidos para disfrutar de derechos y ventajas comunes”.

Macaulay: El mejor gobierno es el que desea hacer feliz al pueblo y sabe cómo lograrlo.

Mis correos: vivereparvo45@yahoo.com.mx / vivereparvo45@hotmail.com

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