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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Don Máximo y la muerte del PRI…

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos

Jueves, Junio 19, 2014

La sucesión presidencial de 2018 es una pelea de supervivencia para el PRI. Peña Nieto y don Máximo lo saben. El poblano es consciente de que la maquinaria del PRI permaneció intacta durante los dos sexenios del PAN y quiere ser quien le dé la estocada final. El mexiquense tiene claro que si el PRI perdiese la Presidencia por segunda ocasión, podría ser desmantelado. Sería el fin de su Partido porque don Máximo sí sabe cómo hay que liquidarlo fragmentándolo…

Don Máximo sabe que desde 2000 nadie se abocó a generar una fuerza centrífuga al interior del PRI que lo “tronase”. Pretende dejarlo en un tercer nivel en cuanto fuerza política y que el sistema que refundará sea el centro de gravedad del poder. Necesita el control tanto del PAN como del PRD y no sólo para ganar elecciones, sino para tener adónde trasladar la estructura del PRI que le resulte útil y salvable…

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Dependiendo de la tendencia ideológica de los grupos que se lancen al abordaje, unos irían al PAN y otros al PRD. La conclusión de don Máximo es obvia: parte de la idea de que la situación en que estaba el PAN era ideológicamente monolítica, lo que impidió que pudiese desmontar el aparato dejado por el PRI, y algo parecido ocurrió en el PRD y por eso necesita “reventar” a la izquierda radical, para que puedan arribar los grupos afines del Revolucionario Institucional…

Los más tecnocráticos serían asimilados en el PAN y los identificados con los liberales irían al PRD. Don Máximo tiene especial interés en el polo de Pedro Aspe: con tiento va tejiendo vínculos e intereses económicos y financieros porque sabe la importancia del escenario internacional. Luis Maldonado va jalando al ala izquierdista del PRI hacia el PRD, sobre todo de corte liberal y juarista, confrontado con las huestes de AMLO que encarnan un juarismo populista…

Eukid y Maldonado quieren establecer un eje que vaya del PRD al PAN, controlado por ellos. Vamos a ver si lo consiguen…

“El PRI del subdesarrollo…”

Si le arrancasen lo mejor del sector tecnocrático y la fuerza liberal, el PRI sería un partido subdesarrollado, arrinconado y a expensas de que don Máximo le arroje de vez en cuando algunos “pellejos”. Ese es el destino que le tiene preparado al PRI: descarrilar su viabilidad…

Don Máximo no está pensando en ser una opción ideológicamente monolítica, puesto que se expresaría en una alianza multi-partidista. El poder es lo que sí se ejercería monolíticamente pero su “ideología” sería el pragmatismo, manifestado en un planteo programático de los partidos que aglutine…

Los priístas creen que es el principal peligro a su permanencia en el poder. Es algo más que eso: es la amenaza a la existencia del PRI como opción de gobierno (su “muerte técnica”). Trata de anularlo como factor de poder y convertirlo en satélite secundario…

En cierta manera tiene razón don Máximo. El PAN cometió el error de creer que la maquinaria electoral y de poder del PRI desparecería conforme el país avanzase en la instauración y consolidación democrática. El resultado fue que retuvo el control de los congresos locales y en doce años regresó a Los Pinos. Eso es lo que quiere desarticular…

En Puebla ya dio una muestra: desmanteló el poder del PRI, le arrebató su estructura electoral, le quitó el control del Congreso y de la Auditoría, etc. ¿Qué es el PRI ahora? Un partido domesticado…

“El líder autoritario…”

Don Máximo se propone desmantelar al PRI ejerciendo una fuerza de atracción y de aglutinamiento en torno a su capacidad de liderazgo autoritario, frente al liderazgo infructuoso del Presidente. La caída de Fausto Vallejo, luego del escándalo de su hijo por presuntos nexos delictivos, le viene mal a Peña Nieto y su estado anímico parece deteriorarse. Observen sus ojos y verán que el Presidente no está bien…

El callismo es un referente pero no un salto al pasado. La Familia Revolucionaria de Calles tenía facciones: militar, campesina, obrera y popular en el PNR (hoy: PRI). La Familia Transpartidista de don Máximo serían grupos territoriales con capacidad electoral para abarcar el espectro del nuevo tipo de electores. Todos tendrían el poder y ninguno a la vez, sólo el Jefe Máximo…

2015, 2016 y 2018 serán elecciones donde se confrontarán estructuras territoriales con características inéditas. Don Máximo tiene la ventaja de que el PRI no ha consolidado un aspirante fuerte. Ni Videgaray ni Osorio Chong entusiasman y Eruviel sigue de “capa caída”. De no cambiar, se enfrentarán el aparato de Estado presidencial y el aparato transpartidista de don Máximo. Es iluso creer que un candidato de gabinete podría ganarle a don Máximo. El jaloneo de estructuras será la prueba de fuego para don Máximo y sus operadores. Imponerse en 2015 daría pie al desmantelamiento del PRI. De lo contrario, sería el principio del fin para el poblano…

El Yunque apuesta a que don Máximo será arrollado y es posible que así sea, pero estar a la expectativa implica quedar a merced de un resultado que otros van a decidir. En el CEN se refleja lo ocurrido en las comisiones: tendrá un margen muy reducido…

Hay que analizar la encuesta del COLMEX-INE, pues al 60% de los poblanos le da igual la democracia que el autoritarismo. A don Máximo le tunden a su vez con la nacional del INEGI por malos servicios públicos y corrupción. Mandan el mensaje de que él tampoco da buenos resultados. Con Marcelo en Comunicación Social del CEN, espera contener las embestidas, reposicionarse en la opinión pública nacional y empatar su imagen con la del PAN. Lograron tirarlo del cargo, pero sin duda “se cayó para arriba”…

“La disputa por el Chambelán…”

En el entorno de Eukid dicen que Cabalán no ha podido consolidar su posición electoral. Por eso tantos empellones entre aspirantes. Toni Gali sería el relevo, pero no es de don Máximo, o Jorge Aguilar Chedraui. Es lo que aprovecha Eukid para decir: “Aquí estoy”. Con Aguilar Chedraui don Máximo evitaría negociar con Gali y Eukid quiere ser la alternativa desplazándolos. Ante el riesgo de que don Máximo lo mantenga acotado, Eukid le baraja: gubernatura, mini-gubernatura, Contraloría, alcaldía o diputación federal…

Gali contesta que, pudiendo jugar en 2018, iría por la “mini” y “cedería” su lugar a Martha Erika. Es decir: “Eukid y Jorge, mejor apuesten por la alcaldía”. No hay que darle tantas vueltas: la candidatura de 2018 ya tiene dueña. El forcejeo es por ver quién será su “Chambelán”. Mientras todos se desgastan, Martha Erika va “como cuchillo en mantequilla”. ¿Y don Máximo? ¡Feliz!…

No es cosa menor. Lo que antes era visto como un cargo tan corto que por eso no valía la pena, ahora es altamente valorado. Se trata ni más ni menos que de ser el soporte para la gubernatura de Martha Erika y del proyecto presidencial. Las reelecciones son posibles y se abre el panorama de la política nacional con don Máximo. ¿Verdad que no está como para despreciarse? Hasta el conflicto entre Eukid y Micalco desborda al PAN. Si Aguilar Chedraui y Toni Gali se desplomasen, Micalco sería la alternativa frente al diputado que teme “le coman el mandado”. Lo de Martha Erika está bien amarchantado y ser su “Chambelán” se ha convertido en algo muy deseado porque implicaría un futuro promisorio…

Hasta entonces…

Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com

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